Impide Fuentes Indeseables


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by Tejji

lunes, 11 de febrero de 2019

Un Tercer Testamento

Por Malcolm Muggeridge
Traducido del inglés por Roberto Hope

Parte 2

San Agustín

354 - 430 DC

Cuando a principios del siglo quinto después de Cristo fue Roma saqueada, Agustín estaba en la cúspide de su fama como Obispo de Hipona en el África del Norte. Confrontado con la disolución del Imperio Romano, como nuevo Noé, estaba obligado a construir un arca; en su caso, la Ortodoxia dentro de la cual su Iglesia pudiera sobrevivir los días obscuros que se avizoraban en el horizonte.
Gracias en gran medida a Agustín, la luz del Nuevo Testamento no desapareció con la luz que había dado Roma, sino que permaneció en medio de los escombros del imperio derruido, para iluminar el camino de una civilización nueva, la Cristiandad, de la cual ahora somos los legatarios.
Fue como si él hubiera sido preparado especialmente para esa tarea. Templado en el fuego de su propia sensualidad, curtido por sus arduas exploraciones de las herejías de su época, era un maestro de la palabra escrita y hablada, que él ofreció al servicio de Dios, pidiendo antes a Dios que le diera los medios para ofrecerlo.
A los ojos de San Agustín, Roma estaba en el pináculo de la historia. La veía como un estado secular llevado al grado más alto de perfección, proporcionando el único marco de vida tolerable para la humanidad. Si desapareciera de la escena humana, si una catástrofe así de impensable fuese a suceder, dejaría detrás de sí, no otras alternativas de civilización, sino un vacío, una obscuridad.
El Norte de África de la época de San Agustín participaba de esta gloria. La ciudad de Cartago era una pequeña Roma. Las cosechas abundantes, las ciudades y los puertos florecientes, las diversiones y los espectáculos, todo ello significaba su participación en el Imperio Romano, el cual para Agustín era el mundo entero.
Agustín nació en el año 354, unos cuarenta años después de que el Cristianismo se convirtiera en la religión reconocida del Imperio Romano bajo Constantino.
El lugar donde nació era un distrito montañoso en el norte de África, la provincia romana llamada Numidia, en alguno de los muchos pueblos pequeños que se esparcían en lo que era una campiña rica y exuberante.
Su padre, Patricio, pertenecía a las clases medias y era razonablemente pudiente, excepto que era víctima de la muy excesiva imposición de tributos que caracterizó a esos angustiosos años. Era un hombre rico que permaneció pagano hasta finales de su vida, cuando ya en sus últimos años fue bautizado como Cristiano.
La madre de Agustín, Mónica, por otro lado, era una cristiana de una tremenda piedad. Sin duda, sus devociones y meditaciones llevaron a que Agustín no cumpliera el deseo de su padre de que llegara a ser un abogado exitoso o un servidor público, sino que, como ella lo deseaba, dedicara su vida al servicio de Cristo y de su Iglesia. Ella lo hizo un santo, y la santidad de él, a su debido tiempo, dio como resultado el que ella fuera canonizada.
Sus estudios progresaron con facilidad. Sobresalía y muy pronto se hizo profesor de retórica — una pretenciosa y vacua disciplina que en esos tiempos era considerada muy elevada, así como en nuestros días se considera la sociología. Recordando su profesión, la calificaba despectivamente como de vendedor de palabras. ¡Ay, mi propia profesión!
Para fines del siglo cuarto, la decadencia que había aquejado a Roma se había extendido a las provincias de África, especialmente al gran puerto y metrópoli de Cartago, en cuya universidad Agustín estudió y luego fue profesor. De ahí que decidiera pasar a Roma, pues decía que los estudiantes cartagineses eran demasiado turbulentos — un toque muy contemporáneo.
Para un provinciano como el joven Agustín, el Mediterráneo habría parecido como la puerta al mundo más amplio de Roma. Después de todo, él era un hombre muy ambicioso, y en su época, como en la nuestra, la eminencia como hombre de letras o como académico podía llevar a puestos de gran poder y responsabilidad.
También, creo yo, quería eludir el ojo vigilante de su madre, Mónica, y gozar libremente de lo que Pascal más tarde llamaría "lamer la tierra," y el mismo Agustín, después de su conversión, describiría como "rascarse la comezón que produce la irritación de la lascivia." Entonces, para evitar la pena y la vergüenza de despedirse de su madre, una noche se escabulló y, atravesando el mar, llevó consigo a su amante y a su hijo, Adeodato. Desde cualquier punto que se le vea, lo que hizo fue algo demasiado cruel, y su posterior arrepentimiento por haber hecho eso fue muy grande.
En Roma, con facilidad se rodeaba de los personajes más famosos de la época, y le fue designada la Cátedra de Retórica en Milán. Esa designación lo puso en contacto con la Corte Imperial, y — aún mas importante desde el punto de vista de su carrera posterior — con el famoso y santo Obispo, Ambrosio. De manera que a la edad de treinta años, había alcanzado la cima de una carrera con una perspectiva deslumbrante ante él. Pero por alguna razón, permanecía enteramente insatisfecho. Llamaba su designación universitaria su "cátedra de mentiras", sabiendo en su corazón que Dios tenía algún otro propósito para él y que, hiciera lo que hiciera, nunca habría de escapar su verdadera vocación.
Los juegos y el teatro romanos se habían convertido en espectáculos extremadamente caros, de violencia y erotismo, como son las películas y cada vez más la televisión en nuestros días. A juzgar por la manera como, después de su conversión, Agustín perdió una oportunidad de tronar contra tales espectáculos, es razonable suponer que de ninguna manera era él inmune a su atractivo. Hay también una narración conmovedora en la autobiografía de Agustín, las Confesiones, acerca de un amigo que, con gran esfuerzo, había logrado romper una adicción a los juegos, fue engatusado para ir a verlos, se animó a abrir sólo un ojo, y con eso quedó nuevamente enganchado.
Los templos paganos seguían funcionando, pero pocos eran quienes asistían a ellos o les hacían caso. Las iglesias cristianas ya bajo el patronazgo del estado, no eran lo suficientemente fuertes para contrarrestar, o siquiera para siempre resistir, la atmósfera predominante de lujo, violencia y auto indulgencia. Con su disposición sensual y su mente inquisitiva, Agustín estaba poco dispuesto a mantenerse al margen, aun cuando cierto prurito intelectual y físico le prevenía de sucumbir totalmente a una forma de vida que seguramente lo habría destruido.
Es más fácil para nosotros adentrarnos en la incorregible piel de Agustín que lo que quizás habría sido para las generaciones que nos separan. La semejanza de las circunstancias de él con las nuestras es asombrosa, por no decir que alarmante. Existe la misma fatuidad, que lleva a la misma insensata pasión por experimentar nuevas sensaciones y tener nuevas experiencias; la misma fatua credulidad que abre camino a toda clase de charlatanerías y curanderismos, desde los que adivinan la suerte hasta los psicoanalistas; la misma combinación siniestra de enormes riquezas y ostentación sin sentido, conviviendo con espantosa pobreza y aflicciones desatendidas. Como escribió Agustín, "Oh hombres avariciosos ¿qué les satisfará a ustedes si Dios mismo no les satisface?"
Sabemos cómo es. También sabemos que para un temperamento tan sensual e imaginativo como el de Agustín, entregarse al placer sexual tiene el mayor atractivo precisamente porque ofrece una clase de éxtasis fraudulenta — placeres que expiran cuando se apagan las luces de gas neón.
"Nada es tan poderoso," dijo él cuando ya era obispo, "para arrastrar el espíritu del hombre como las caricias de una mujer." Él hablaba desde el punto de vista de su experiencia y, por lo que a mí toca, me adhiero a esa opinión.
Las Confesiones de Agustín son en verdad la primera autobiografía, en el sentido moderno de la palabra. Por esa razón sabemos más de él que de ningún otro personaje de la antigüedad. Desde luego, no es sólo una narración de su vida, también es una relación de su búsqueda de la verdad: En consecuencia, el punto culminante en él, al menos desde su punto de vista, es su conversión. Pensaba naturalmente, como San Pablo, que esta conversión ocurrió en un momento particular, pero en realidad fue el resultado de un largo proceso que había comenzado desde antes de que él se diera cuenta de ello.
Conociendo su naturaleza, Mónica se había apresurado a seguir a su hijo a Milán para cuidarlo, y orar por la redención de su alma. Además, algunos de los amigos que hizo entre los divertidos, los cultivados y los bien nacidos, resultaron ser cristianos, hecho que le llegó como por sorpresa a Agustín, quien en el Norte de África había asociado al cristianismo con los pobres y con la gente baja. En Milán un gran administrador romano, como Ambrosio, podía renunciar a su carrera para hacerse obispo, y herederas ricas podían deshacerse de todos sus bienes en favor de la Iglesia.
Fue bajo la influencia de Ambrosio que Agustín comenzó a estudiar las escrituras, observando en particular el significado espiritual de las historias del Antiguo Testamento, que anteriormente habían hecho poca impresión en él. Esto jugó un papel importante en su liberación final de la herejía del maniqueísmo, y finalmente en su conversión.
El clímax de la conversión de Agustín ocurrió en un jardín en Milán, y su realización en otro jardín en el campo. Creo que le han de haber gustado mucho los jardines, donde para él la verdad se hacía notar más claramente. Antes, sin embargo, hubo un episodio en el proceso que llevó a su conversión, que ameritó mención especial en sus Confesiones:
Mi miseria era completa y recuerdo cómo un día Tú me hiciste ver qué tan extremadamente malvado era yo. Estaba preparando un discurso elogioso del Emperador, con la intención de que incluyera muchas mentiras, que ciertamente habría de ser aplaudido por un auditorio que sabía bien qué tan alejado de la verdad era lo que quería decir. Estaba muy preocupado por esta tarea, mi mente estaba febrilmente ocupada con los hostigantes problemas. Cuando caminaba por una de las calles de Milán, noté a un pobre mendigo que seguramente, supongo yo, ya había comido y bebido a satisfacción, pues estaba riendo y bromeando.
Contrastando sus dos condiciones — la de él tan atribulada, y la del mendigo tan alegre — dijo en desesperación, "¿habré algún día de dejar de poner mi corazón en las sombras y seguir una mentira?"
Su angustia y contrición son demasiado actuales para mí, después de más de cuarenta años en el mismo tipo de profesión.
No obstante lo cual, la mente de Agustín seguía estando ocupada con pensamientos de fama y de prosperidad. Estaba planeando casarse con una mujer rica, habiendo despedido despiadadamente a la amante que se había traído de Noráfrica y que había vivido con él quince años, quedándose con su hijo, Adeodato, por quien chocheaba. Luego, las cosas llegaron a un punto crítico en el jardín de la casa donde vivía. Como el lo describió: "Ahora me encontraba impulsado por el tumulto dentro de mi pecho, para tomar refugio en este jardín donde nadie podía interrumpir esa lucha feroz en la cual era yo mi propio oponente, hasta que llegó a su conclusión."
En este estado de ánimo, de pronto oyó la dulce voz de un niño en una casa cercana. Si era un niño o una niña, no sabría decirlo, pero una y otra vez repetía "tómalo y léelo." Entonces se apresuró hacia donde había dejado un ejemplar del Evangelio, abierto en la Epístola de San Pablo a los Romanos, y leyó: "Nada de fiestas y borracheras, nada de lujuria y vicios, nada de pleitos y envidias: Más bien revístanse con el Señor Jesucristo. No gasten más pensamientos en la naturaleza ni en los apetitos de la naturaleza."
Agustín sigue: "No tenía deseo de seguir leyendo, ni necesidad de hacerlo, pues en un instante al llegar al final de la oración, fue como si la luz de la confianza hubiera bañado mi corazón, y toda obscuridad y duda fue disipada."
Nadie debe suponer que esta gran conversión que había tenido Agustín, esta luz que brilló en su vida y nunca más habría de dejarlo, lo había alejado de este mundo. Por el contrario, lo hizo más consciente que nunca de sus gozos y bellezas, más consciente que nunca del tremendo privilegio que era el habérsele permitido existir en ese tiempo. Hay un pasaje que me encanta en sus Confesiones, en el que se pregunta: "la tierra misma, los vientos que soplan, y todo el aire, y todo lo que vive en él... ¿Qué es mi Dios?" De manera semejante, pregunta al cielo, a la luna, a las estrellas: "¿Qué es mi Dios?" Nada de esto es Dios, se le dijo. Continuó hablándoles a "todas las cosas que están a mi alrededor, todas las que pueden admitirse por la puerta de los sentidos." Ellas también, se le dijo, no son Dios. Entonces por fin entendió: su belleza era toda la respuesta que podían dar, y la única respuesta que necesitaba oír.
Siguiendo su conversión, Agustín partió de regreso con Mónica hacia el Norte de África, resuelto a dedicar los años restantes de su vida enteramente al servicio de Cristo. Llegaron al puerto de Ostia y fueron detenidos ahí porque el Mediterráneo estaba infestado de piratas y ningún barco osaba hacerse a la mar.
Qué diferente era el Agustín que regresaba al África del Norte de aquél que había partido para Roma. Ahora estaba tan ávido de abandonar el mundo como lo había estado de lanzarse a él; buscando tan ardientemente la obscuridad como antes lo había hecho en pos de la fama.
Fue mientras esperaban en Ostia, que Agustín y Mónica tuvieron una experiencia mística extraordinaria, que él describe en sus Confesiones con una habilidad y un arte incomparables. Estaban en la ventana de la casa donde vivían, asomándose hacia el patio de abajo, conversando serena y gozosamente acerca de la vida eterna de los santos, quienes, concordaban ellos, "ningún placer corporal, por muy grande que pudiera ser y con cualquier luz terrenal que pudiera hacerlos brillar, sería digno de comparación, o siquiera de mención." Conforme hablaban de temas que abarcaban "todo el confín de las cosas materiales en sus diversos grados, hasta los mismos cielos" llegaron a sondear "la Sabiduría eterna, deseándola y esforzándonos por alcanzarla" dice Agustín, "con toda la fuerza de nuestros corazones"
Luego extendieron sus brazos y tocaron esta Sabiduría eterna, la cual, como la eternidad misma ni está en el pasado ni en el futuro sino simplemente está. La tocaron sólo para volver, dejando, dice Agustín, "nuestra cosecha espiritual unida a ella, al sonido de nuestra propia habla, en que cada palabra tiene un comienzo y un fin; muy, muy diferente de Tu Palabra, nuestro Señor, Quien permanece en Sí por siempre, y sin embargo, nunca se hace viejo y da nueva vida a todas las cosas." Quienquiera haya tratado de expresar, en palabras que tienen un comienzo y un fin, las perspectivas y la forma de esta creación en que vivimos, no puede sino sentirse asombrado de que un gran escritor como lo es Agustín, fuere a sufrir tal predicamento.
Fue después de esta experiencia, que Mónica le dijo a Agustín que no le quedaba ya nada por qué vivir: Dios le había concedido todos sus deseos, ahora que su hijo era Su sirviente, y desdeñaba aquéllos gozos que este mundo tenía para ofrecer. Nueve días después, había muerto, y Agustín, dejando sus restos mortales en Ostia, regresó al Norte de África para emprender lo que después habría de ser la gran obra de su vida. Esto habría de ser la tarea de nada menos que rescatar la fe cristiana de un mundo en ruinas, a fin de que pudiera proporcionar la base de una nueva, espléndida civilización, que habría de crecer en grandeza y luego, a su debido tiempo, flaquear y malograrse, como hombres que, olvidando la Sabiduría eterna que Mónica y Agustín habían columbrado en Ostia, pensaron encontrar en sus propios cuerpos mortales el placer de vivir y en sus propias mentes mortales el significado de su vida.
En sus Confesiones, en la última referencia que Agustín hace a su madre, pide a todos los que lean el libro que recuerden a "Mónica, su servidora, y con ella a Patricio, su esposo, que murió antes que ella, por cuyos cuerpos yo fui traído a la vida." A través de los siglos, Mónica ha sido debidamente recordada. En cuanto a Agustín, el resto de su vida lo pasó en África del Norte. Jamás volvió a cruzar el mar.
Su idea era reunir a su alrededor a unos cuantos amigos similarmente inclinados y compartir con ellos una vida monástica en su pequeña propiedad en las montañas donde nació. No habría de ser. Sus dotes eran demasiado famosas y demasiado preciadas, y la necesidad de dirección en la Iglesia, demasiado grande para él quedar en paz. Como dijo a su congregación muchos años después, cuando ya llevaba mucho tiempo de obispo, había venido a Hipona — uno de los muchos puertos pequeños que había a lo largo de la costa del África del Norte — a ver un amigo a quien deseaba persuadirle que se le uniera en la vida monástica. Como Hipona tenía un obispo, Agustín fue a la catedral no temiendo amenaza alguna a su propia vida privada, pero fue reconocido, sujetado, ordenado sacerdote y, a su debido tiempo, nombrado obispo.
Agustín lloró cuando, casi obligado, fue ordenado sacerdote. Probablemente habría tenido dificultad para explicar exactamente por qué esas lágrimas, pero una de esas causas era ciertamente su sueño perdido de una vida de oración y meditación, alejado de un mundo atribulado. Tenía cuarenta y tres años de edad cuando por primera vez ocupó la cátedra como obispo de Hipona. De ahí en adelante estuvo interminablemente ocupado en los deberes y responsabilidades de su cargo y en las frecuentemente irreconciliables controversias de su época.
Contemplando lo logrado por Agustín, uno se asombra. Al hacerse su obispo, en verdad se había vuelto el sirviente de su congregación — aquellos cristianos volátiles del África del Norte cuyos sentimientos él entendía muy bien. Predicándoles, con frecuencia a diario, empleando sus mañanas en adjudicar sus disputas privadas; estando constantemente disponible a cualquiera de ellos que tuviera necesidad de ayuda o de consejo, mientras tanto, llevando a cabo una enorme correspondencia — su carga administrativa era muy grande. Sin embargo era un hombre apartado de la conmoción que lo rodeaba.
A pesar de su gran fama y su intervención en tiempos difíciles, se mantenía en cierta medida aislado, como si a través de su propia santidad interna hubiera alcanzado la vida monástica que tanto deseaba.
Reuniones de la jerarquía del África del Norte llevaban con frecuencia a Agustín a la gran iglesia metropolitana de Cartago, donde presentó muchas de sus más grandes polémicas, poniendo sus resplandecientes dotes, sin reservas al servicio de su Iglesia.
Sus expresiones públicas y sus escritos están repletos de impresionantes y estimulantes frases, tan frescas y relevantes a nuestros oídos como lo fueron para aquéllos que las oyeron por primera vez.
"Esta es la puerta del Señor: los justos habrán de entrar" estaba escrito en el dintel de una iglesia en Numidia. Sin embargo, "El hombre que entre, " escribe Agustín:
"habrá de ver borrachos, avaros, embaucadores, jugadores, adúlteros, fornicadores, gente que lleva amuletos, clientes asiduos de hechiceros, astrólogos. "

Debe ser alertado de que las mismas muchedumbres que se apretujan en las iglesias en las festividades cristianas también llenan los teatros en las festividades paganas...

Donde quiera que se erige la imponente masa de un teatro, ahí se socavan los fundamentos de la virtud cristiana, y en tanto este insensato gasto da a sus patrocinadores un resultado glorioso, los hombres se mofan de los actos de misericordia...

Es sólo la caridad lo que distingue a los hijos de Dios de los hijos del demonio. Todos ellos hacen la señal de la Cruz y responden Amén y cantan el Aleluya, todos van a la iglesia y levantan los muros de las basílicas...

¡Quiten las barreras que las leyes imponen! y la capacidad desvergonzada del hombre de hacer daño, su ansia de auto complacencia se embravecería al máximo. Ningún rey en su reino, ningún general con sus tropas... ningún marido con su mujer, ningún padre con su hijo, podría esperar, mediante amenaza o castigo cualquiera, detener la disolución que seguiría al agradable sabor del pecar...

Dénme un hombre enamorado: él sabe lo que quiero decir. Dénme uno que añore; dénme uno que esté hambriento; dénme uno que esté lejos en este desierto, que esté sediento y aspire al manantial del País Eterno. Dénme esa clase de hombre: él sabe lo que quiero decir: Pero si le hablo a un hombre frío, él simplemente no sabe de lo que estoy hablando...

¿Están sorprendidos de que el mundo esté perdiendo el control? ¿De que el mundo se esté haciendo viejo? No se aferren al hombre viejo, el mundo; no se rehúsen a recuperar su juventud en Cristo, que les dice: "El mundo está muriendo, el mundo esta perdiendo control, al mundo le falta el aliento. No teman, su juventud será renovada como el águila."

Aun cuando nadie ha sido más insistente en la necesidad de practicar la pureza, de igual manera nadie ha sido menos puritano en el sentido peyorativo de la palabra. Todo en la creación deleitaba a Agustín. Hablaba a su congregación de los gloriosos colores cambiantes del Mediterráneo, que tan frecuentemente había contemplado. Todas las cosas creadas deberían ser amadas, insistía él. El mar, las criaturas, todo lo que existe, habla de Dios.
Era porque Agustín estaba tan consciente de lo universal del amor y de la presencia de Dios, que podía comunicarse fácilmente con hombres de todas las clases y condiciones. Por ejemplo, una vez les dijo a pescadores de Hipona:
No se les echará en cara el que, contra su voluntad, sean ustedes ignorantes, sino el que descuiden buscar qué es lo que los hace ignorantes; no que no puedan coordinar sus extremidades lastimadas, sino que rechacen a Aquél que las podría sanar.
También, como su Maestro, como los propios Evangelios, utilizaba imágenes cotidianas para expresar sus ideas. Como cuando comparaba los dones de Dios hacia nosotros con el que un hombre le regalara a su novia un brazalete:
Si ella se deleita tanto en el brazalete como para olvidar a quien se lo dio, será un insulto para él; pero si se deleita en el brazalete para querer más a quien se lo dio, eso es para lo que le fue dado el brazalete...
Damos por hecho el lento milagro por el cual el agua en la irrigación de un viñedo se hace vino. Es sólo cuando Cristo convierte el agua en vino, en un rápido movimiento, cual si fuera, que quedamos asombrados,
Y siempre estaba la campiña del África del Norte:
Cuando todo ha sido dicho y hecho, ¿hay una vista más maravillosa, una ocasión en que el alma humana esté más cerca de conversar con la naturaleza de las cosas, que el sembrado de las semillas, el plantado de acodos, el trasplantado de arbustos, el injerto de esquejes? Es como si se pudiera cuestionar la fuerza vital de cada raíz y en cada brote sobre lo que puede y lo que no puede hacer, y por qué.
Así pues, esta centelleante mente sigue viva en sus palabras. Palabras que toman en cuenta las épocas en que fueron escritas o dichas y los temores y ansiedades que esos tiempos generaban, pero que hacen a un lado las vacías esperanzas de moldear un mundo mejor por las meras esperanzas mortales de que un mundo mejor llegue.
Yo ya no deseaba un mundo mejor, porque estaba pensando acerca de la creación entera, y a la luz de este discernimiento más claro, he llegado a ver que, aun cuando las cosas elevadas son mejores que las cosas viles, la suma de toda la creación es mejor que las cosas elevadas por sí solas.
Agustín tenía cincuenta y seis años y estaba en Cartago, cuando, en el año 410, alguien vino a decirle que Roma había sido saqueada. Debe haber sido un momento dramático en su vida. Por supuesto, sabía que algo de ese tipo tenía que pasar y se había preparado para ello, así como a sus feligreses, tanto como había podido. "No pierdan la esperanza, hermanos," les dijo, "habrá un final para todo reino terreno, y si esto es ahora realmente el final, Dios lo ve." Aun así, siguió alimentando la esperanza de que, de alguna manera, eso no sucedería.
En nuestros tiempos, como en los de Agustín, hemos sido testigos de grandes desastres, y sabemos cómo sigue ardiendo la flama de la esperanza. Recuerdo bien una esplendorosa tarde de domingo en agosto de 1940, mientras caminaba en Camden Hill, oí el estruendo de la primera ola de la Luftwaffe alemana acercándose hacia Londres, y pensé, "No, no puede suceder."
Como muchos de mi generación, pensé que las ciudades de la civilización Occidental habían sido bombardeadas moralmente antes de que las verdaderas bombas comenzaran a caer. Pero Agustín amaba y reverenciaba a Roma. La veía no sólo como el símbolo de un gran imperio sino como la civilización misma — todo lo que había admirado y a lo que había aspirado cuando se desarrollaba como estudiante en la gran metrópolis. Roma era arte, literatura, todo lo que él quería alcanzar: era todo lo que el estadista francés Talleyrand describiría siglos más tarde, cuando atestiguó lo que pensaba que era la ruina de la civilización francesa, como douceur de vivre, la "dulzura de la vida."
El primer deber de Agustín era el de infundir ánimo en sus feligreses y evitar el pánico y la desmoralización que el torrente de refugiados que ya estaban comenzando a llegar de Roma al Norte de África, pudo bien haber ocasionado. En un sermón dado en ese tiempo, comparaba la captura de Roma por Alarico, rey de los Visigodos, con la destrucción de Sodoma, recordando a su auditorio que en este caso bíblico, todos habían perecido y la ciudad había sido arrasada por el fuego, para nunca más volver a existir. En Roma había muchos sobrevivientes incluyendo todos los que habían tomado refugio en las iglesias, siendo Alarico un cristiano arriano. Había habido una gran cantidad de destrucción, por supuesto, pero como lo observó Agustín, las ciudades están hechas de hombres, no de muros. Roma había sido castigada pero no destruida.
"El mundo," decía él "se tambalea ante golpes demoledores, el hombre viejo es sacudido fuera, la carne es presionada, el espíritu se convierte en aceite claro que fluye."
Luego pasó a la cuestión más profunda de las relaciones entre las ciudades terrenas, como Roma, que tienen su día, surgiendo y cayendo como todo en el tiempo, y la Ciudad Celestial o Ciudad de Dios, que es eterna. Esta cuestión le ocupó los siguientes quince años, casi hasta el fin de su vida, y resultó en la gran obra de su genio, La Ciudad de Dios, que directa o indirectamente influyó en el pensamiento de los cristianos sobre lo que le deben a Dios y lo que le deben al César, por los siguientes quince siglos.
Vivimos necesariamente, y siempre tenemos que hacerlo, en ciudades terrenas. Son nuestro escenario, nuestro medio, con la historia por nuestro guión. Al mismo tiempo, en toda la creación somos únicos en poder visualizar una Ciudad Celestial no susceptible a los estragos del tiempo, existente más allá de la obscura selva de la voluntad humana. Como lo dijo San Pablo y Agustín le hizo eco: "Aquí no tenemos una ciudad perdurable, pero buscamos que nos llegue una."
Desarrollando el tema, Agustín recorrió toda la historia humana como entonces era entendída. Sus conclusiones nada han perdido de su fuerza a la luz de lo que se ha inventado, concluido y especulado en los siguientes quince siglos:
Los siglos de la historia pasada habrían pasado como jarros vacíos si Cristo no hubiera sido predicho por ellos....
Estos fueron dos motivos que movieron a los Romanos hacia sus maravillosos logros: la libertad, y la pasión por el elogio de los hombres...
¿Qué más había en eso para ellos amar, salvo la gloria? Pues, por medio de la gloria, deseaban tener un tipo de vida después de la muerte, en los labios de quienes los elogiarían....
La Ciudad Celestial brilla por encima de Roma fuera de toda comparación. Ahí, en vez de la victoria, se encuentra la verdad; en vez de alto rango, santidad; en vez de paz, felicidad; en vez de vida, eternidad...
Tomemos a Aristóteles, pongámoslo junto a la Roca de Cristo, y se desvanece en la nada. ¿Quién es Aristóteles? Cuando oye las palabras, "Cristo dijo," entonces se sacude en el infierno. "Pitágoras dijo esto," "Platón dijo aquello." Pónganlos junto a la Roca y comparen a esta gente arrogante con Aquél que fue crucificado.
En nuestro estado caído, nuestra imperfección, podemos concebir la perfección. A través de la Encarnación, la presencia de Dios entre nosotros en los lineamentos del Hombre, tenemos una ventana en los muros del tiempo que ven a esta Ciudad Celestial. Esta fue la conclusión más profunda de Agustín y en su gran obra la consagró de manera imperecedera, para confortar y ser una luz en los días obscuros que se veían venir, cuando en el año de 430, los Vándalos, triunfantes, cruzarían al África, llegando a los muros de la misma Hipona, cuando yacía ahí él, ya moribundo.
Hoy la ciudad terrena se ve aun más grande, al punto de que puede decirse que se ha apoderado de la celestial. Apartándose de Dios, infatuada con la arrogancia generada por su fabuloso éxito en explorar y dominar el mecanismo de la vida, los hombres creen estar, por fin, a cargo de su propio destino.
Conforme sondeamos las consecuencias desastrosas de tal actitud, el caos y la destrucción que ha traído, como lo hizo Agustín con la caída de Roma y sus consecuencias, sus palabras de esa otra ocasión siguen siendo aplicables, como él lo dice, a todas las circunstancias y condiciones del hombre:
En su paso aquí, la Ciudad Celestial hace uso de la paz dada por la ciudad terrena. En todo lo que se relacione con la naturaleza mortal del hombre, preserva y de hecho busca la concordancia de las voluntades humanas. Refiere la paz terrena a la paz celestial, pues es en verdad esa paz la que por sí sola puede describirse como paz, pues es el más alto grado de fraternidad ordenada y armoniosa en el goce de Dios y de los demás en Dios. Cuando se alcanza esta etapa entonces habrá vida, no una vida sujeta a la muerte sino vida que clara y ... ciertamente es dadora de vida. Habrá un cuerpo, no un cuerpo que sea animal, que pesa sobre el alma conforme va decayendo, sino un cuerpo espiritual que no experimenta necesidad alguna y en todo subordinado a la voluntad.

Esta es la paz que la Ciudad Celestial tiene mientras está aquí en la fe, y en esta fe vive una vida de rectitud. Hacia el establecimiento de esa paz, refiere todas sus buenas acciones, sea que estén dirigidas hacia Dios o hacia el prójimo, pues la vida en esta Ciudad es total y enteramente una vida de hermandad.

domingo, 27 de enero de 2019

The Red Lives from the Faith

The Red Lives from the Faith


by Carlos Esteban RD

Taken  from https://elperroflautareaccionario.wordpress.com/
Translated from the Spanish by Roberto Hope

The left is a Christian heresy but doesn't know it, this is why it attacks the father wth Freudian fury.


Allow me an unforgivably frivolous unburdening: sometimes I wished that no more than a small handful of Christians were left in the West, something like it was two thousand years ago, and that for the world it were a memory not more alive or more recent than the gods of the Olympus or of Asgard. After a Christianized society — as that which built our civilization —  what is best is a society that completely refuses to recognize Christ, and the absolute worst, a post-Christian one, like the one we have to suffer.

Let me explain myself. The Church, in all it has of mystic, represents the defense of sanity, and the historical man has an evident tendency to permit the nonsensical, the irrational, to enter his social discourse, falling now in this madness and then on the opposite one from one age to the next. And on each occasion, the Church has reminded the World of the truth that had become out of fashion or that the world did not wish to hear.

And, by the Church defending it, it is magically turned into a "religious matter" and, consequently, subject to disdain, with no need for arguments: If relativism were to lead to question arithmetic, that two plus two is four would be turned into a "religious matter", I can imagine the banners "Get your religion off of our accounting!"

What's funnier — and more irritating — about all this question is that, those who resort to this despicable anti-argument are those on the left, a Christian heresy if there ever was one, an ideology so entirely incomprehensible without the Christian humus which in no other civilization has taken root but as part of a westernization process.

It turns out to be equally curious that, just as the left rejects questions of absolute common sense, or logic, or even of daily experience, as matters for priests, without allowing themselves to give them any serious reflection; they accept as incontrovertible premises and perfectly rational consequences of Christianity, those which no philosopher, no wise man. no thinker before Christ ever thought of sustaining. They are like an arsonist setting fire to the enemy's house without noticing that it is also his house.

That all men are equal, that there is a kind of dignity in suffering, that man and woman are entitled to the same natural rights, that individual liberty is a universal value, all these premises are as mystical, because of it not being possible to demonstrate them, as is the mystery of the Holy Trinity. Neither Plato nor Aristotle saw anything wrong with slavery, and Socrates was not exactly alone in thanking the gods for having been born a male.

In contrast, that the individual is genetically identical to himself and that he does nothing other than grow with no continuity solutions from the union of the gametes, is science. As it is that exclusive homosexuality is a statistical anomaly and an undesirable evolutionarily characteristic.

jueves, 3 de enero de 2019

El Jefe del Papa

Por Elizabeth Yore 
25 de agosto de 2016

Tomado de https://sorosfiles.com/soros/2016/08/the-popes-boss.html
Traducido del inglés por Roberto Hope

Hace más de una década, con su típica arrogancia, George Soros se jactaba de que él "es ahora el jefe del Papa". Parece que su jactancia se ha convertido en una profecía auto-cumplida en el pontificado de Francisco.

Los dos hombres más poderosos del mundo han unido fuerzas para formar una alianza curiosa y preocupante. Uno de ellos, con frecuencia es llamado el hombre más peligroso del mundo, el otro, el Vicario de Cristo.

En el lapso de unos cuantos meses desde la elección papal del argentino Bergoglio, el círculo cercano de Soros ya se había afianzado firmemente en el Vaticano, marcando las jugadas, redactando documentos, e implantando la agenda política de Soros con el poder y la persuasión moral del Vaticano. El movimiento ecológico global puede ahora echar sus incapaces dirigentes, Al Gore, Leo DiCaprio y Michael Moore, a la tolva de reciclaje.

Como lo demuestra la reciente divulgación de datos hecha por el sitio de Internet DCLeaks, los tentáculos del multimillonario Soros enmarañan políticas y crean caos en países por todo el mundo, a través de sus legiones de operadores en sus organizaciones filantrópicas Open Society. Su dinero financia a grupos extremistas, buscando derrumbar el capitalismo y promover el orden ecologista global. Su camarilla de asesores se extiende por todo el globo, en puestos de influencia y poder, llevando a cabo su agenda radical.

Aun cuando Open Society financia a grupos católicos radicales, Soros no había podido todavía capturar al papado como la presa final en su dominio mundial porque los dos papas anteriores, siendo conservadores, se oponían categóricamente a su agenda radical. Hasta ahora.

El movimiento ecologista necesitaba desesperadamente un nuevo y deslumbrante demagogo para apuntalar su tambaleante causa y callar a sus críticos bajo pena de felonía criminal o de pecado mortal.

El 13 de marzo de 2013, con el repentino e inesperado cambio de régimen en la Ciudad del Vaticano, Soros y sus operadores dentro de las Naciones Unidas entendieron que el clima se calentó instantáneamente y que abundaban las oportunidades con el nuevo pontífice izquierdista argentino. George Soros no podía haber imaginado un compinche más perfecto en el escenario mundial, uno que ha buscado durante toda su carrera, un dirigente religioso importante que pontifique como autoridad moral en favor de los movimientos ecologistas, del mundo sin fronteras, de la migración masiva, y pro-islámicos.

A semanas de su elección, el colaborador de Soros, Ban Ki Moon, Secretario General de la ONU, hizo su obligatoria visita de cortesía al nuevo pontífice, y Moon se percató de que algo había cambiado dramáticamente en el Vaticano. Luego de su visita al Papa, el Secretario General de la ONU anunció al mundo: "Tratamos acerca de la necesidad de progresar en la justicia social y acelerar al mundo para alcanzar las Metas de Desarrollo del Milenio (MDMs) y las Metas de Desarrollo Sustentable (MDSs). Tambien hablamos de la necesidad para todos nosotros y del mundo de progresar en la dignidad y los derechos humanos, especialmente para las mujeres y las niñas." Para escándalo de muchos, el recientemente electo Vicario de Cristo dio aparentemente su bendición a las proabortistas metas MDMs y MDSs, pero esto fue sólo el principio del golpe maestro de Soros en la Santa Sede.

En palabras del Vice Presidente de la UN Foundation, Timothy Wirth (otro beneficiario de Soros), famoso por el árbol de condones que adornaba la oficina de su puesto anterior en el Departamento de Estado, dijo: "Nunca habíamos visto a un papa hacer algo como esto. Ningún individuo en particular tiene tanto arrastre mundial como él. Lo que está haciendo habrá de resonar en el gobierno de cualquier país que tenga un electorado católico mayoritario."

La recepción amigable del Papa resonó entre las elites globales. ¡Aleluya! Francisco dio la luz verde a las controvertidas MDMs y sus engendros, las MDSs, plagadas de objetivos abortistas, de alteración de género e impulsadas por el feminismo.

Jeffrey Sachs, incondicional de Soros, Consejero Especial del Secretario General de la ONU para las MDMs, goza también de una relación económica de ya 30 años, como consejero cercano y beneficiario de los millones de Soros. Sachs marchó al Vaticano a confeccionar el proyecto para la emisión de la teología del calentamiento global por el Vaticano.

Inmediatamente, la ONU, a través de su establo de expertos infundido por Soros, comenzó a dominar la agenda del Vaticano, silenciando y desterrando todo parecer que se opusiera a la ciencia del calentamiento global. Felizmente para Soros y para la ONU, el Papa Francisco quiso 'dialogar' solamente con una de las partes en el debate sobre el clima.

Desde 1989, el economista Jeffrey Sachs ha prestado sus servicios como el peripatético experto trotamundos, promoviendo su controvertida 'terapia de choque', desmantelando controles monetarios y controles de precios, y otras tácticas apresuradas, para llevar a los países a la economía de mercado, con resultados ambiguos. Sachs resurgió con la ayuda de Soros y ahora encabeza el Instituto de la Tierra en la Universidad de Columbia, y reconfiguró su conjunto de habilidades para convertirse en el zar contra la pobreza en la ONU, dirigiendo el proyecto de Villas del Milenio, con la ayuda de 50 millones de dólares aportados por Soros, y se convirtió en experto sobre pobreza y alarmista ecológico, como amo de los que se angustian por una catástrofe de calentamiento global.

Dentro de los tres meses que siguieron a la elección de Bergoglio, Jeffrey Sachs, confidente cercano de Soros, es presentado como el primer conferencista, experto, autor, y corifeo de la Eco Teología de Francisco. Sachs se convirtió en una figura perfecta en el Vaticano, con diez conferencias en el Vaticano promoviendo las metas MDSs. Con la contribución de muchos otros acólitos de Soros en el Vaticano, redactaron el manifiesto radical del Vaticano sobre el cambio climático, 'Cambio Climático en Nuestro Hogar Común, como preludio al tiro de gracia, la Exhortación Papal, Laudato Si.

Aparentemente de un día para otro, la Santa Sede se ha convertido en la zona de impacto detrás de la agenda de Desarrollo Sustentable, conforme el cambio climático fue adquiriendo un nuevo estatus espiritual con la nueva teología del ecologismo de Francisco.

Ha sido llamado el economista y la punta de lanza de Soros. No es de sorprender que él y Soros hayan sido co-autores de libros. Se trata de Joseph Stiglitz, que encabeza la Initiative for Policy Dialogue (Iniciativa por el Diálogo sobre Políticas) financiada por Soros, la cual promueve el establecimiento de una 'nueva divisa internacional' así como un sistema impositivo internacional. Stiglitz también tiene un papel clave en la Eco Revolución de Francisco/Soros como miembro de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales (APCS), que abriga y funciona como centro de mando del plan ecológico papal. Stiglitz, al igual que Sachs, ha prestado servicios como colaborador y consultor de Soros por largo tiempo. Soros y Stiglitz con frecuencia han servido como co-miembros de pánel en importantes conferencias globales, y Soros ha proveído el capital semilla para otra organización radical, el Grupo Socialista Internacional de Stiglitz. Stiglitz y Sachs fueron co-autores, con otros aliados de Soros, del radical manifiesto ecologista del Vaticano. Cambio Climático y el Bien Común.

Es interesante y significativo observar que Stiglitz también por largo tiempo ha prestado servicios de consejero económico de la Presidente de Argentina, Cristina Kirchner y de su esposo, el presidente anterior, camaradas peronistas al igual que el Papa Francisco.

Incrustados exitosamente en el Vaticano, merodean los colaboradores más cercanos de George Soros para llevar a término su estrategia ecologista radical de izquierda, con la bendición y asistencia de la Santa Sede. Sin embargo, más acólitos pueblan el Vaticano.

La Academia Pontificia de Ciencias Sociales sirve como un grupo académico de estudio en el Vaticano. Su canciller, el obispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo, un progresista radical, de pronto se vió con el poder para llevar a cabo su agenda extremista cuando su paisano Bergoglio asumió la Silla de Pedro.

Durante el lapso de 2013 a 2015, la Academia frenéticamente y de manera efectiva proporcionó alojamiento para el plan ONU/Soros/MDSs que fue incubado y llevado a efecto bajo la dirección de Sánchez Sorondo conforme les abrió las puertas de par en par a los aliados de Soros.

El Obispo Sánchez Sorondo desvió las críticas sobre la repentina y desusualmente confortable relación con la ONU: Irritado, Sánchez Sorondo, en respuesta a las serias inquietudes de que el Vaticano se estaba dejando convertir en plataforma para que las Naciones Unidas promoviera su propia agenda, defendió a la ONU y comentó "Las Naciones Unidas no son el diablo. Más bien, enteramente lo contrario."

Sorondo parece implicar que la ONU está desempeñando alguna misión de Dios. Pero, como dice el dicho, el demonio está en los detalles, y los detalles incluyen al equipo de George Soros.

Los expertos asesores de Soros, Sachs y Stiglitz, dirigieron la revuelta papal para promover la agenda de cambio climático de ONU/Soros con la ayuda de otros beneficiarios de Soros.


El compadrazgo Soros/ONU en el Vaticano

El Obispo Marcelo Sánchez Sorondo, Canciller de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, ocupa un asiento en el Consejo Asesor de la Red de Soluciones para el Desarrollo, junto con Ted Turner y Jeffrey Sachs. Sorondo fue honrado recientemente por la UN Foundation; una de las organizaciones filantrópicas de George Soros, por su labor promoviendo las metas SDG y Laudato Si.

Jeffrey Sachs,  confidente y colaborador del grupo de expertos que asesora a Soros en materia económica, fue co-autor del documento del Vaticano, Cambio Climático y el Bien Común. Sachs ha hablado de manera prominente por lo menos 9 veces sobre la catástrofe del cambio global ante la APCS del Vaticano. Soros ha gastado decenas de millones de dólares financiando muchos proyectos de la ONU, de desarrollo en el Africa.

Partha Dasgupta, miembro de APCS, fue co-autor del documento Cambio Climático y el Bien Común. Dasgupta prestó servicios en el Consejo Consultivo Externo del Instituto de la Tierra de Sachs, junto con George Soros.

Peter Raven, miembro de APCS, fue co-autor del documento Cambio Climático y el Bien Común. Raven colaboró en la investigación llevada a cabo por el radical del control poblacional, Paul Ehrlich, la cual sirvió de base para el controvertido y desacreditado libro, La Bomba Poblacional. También prestó servicios en el Consejo Consultor del Instituto de la Tierra de Sachs, junto con George Soros. Raven prestó servicios en el comité ejecutivo de la Fundacion Internacional de Ciencia para la URSS, de George Soros.

Joseph Stiglitz, miembro de APCS y colaborador de Soros por ya mucho tiempo, co-autor de libros con Soros, recibió financiamiento de Soros para la Internacional Socialista, y fue por mucho tiempo consejero económico de los presidentes argentinos Cristina y Néstor Kirchner.

Hans Schellnhuber, recientemente nombrado miembro de APCS, fue co-autor del documento Cambio Climático y el Bien Común. Es un científico alemán y miembro de FuturlCT, organización fundada por George Soros. Es también un ruidoso y estridente proponente del control poblacional.

Naomi Klein, una ecologista radical anti-capitalista fue invitada por el Papa Francisco para dirigir una conferencia sobre el medio ambiente en junio de 2015. Klein es miembro del grupo ambientalista llamado 350.org. Klein se ha declarado abiertamente sobre la necesidad de derribar el capitalismo y, al igual que Sachs y Stiglitz, arengó y apoyó las manifastaciones del movimiento Occupy Wall Street, financiado por Soros, en octubre de 2011.

Emma Bonino. El Papa Francisco se reunió con Bonino, para escándalo y horror de los católicos. Ella es miembro prominente del Consejo Global de las Fundaciones Open Society de George Soros, su fundación filantrópica mejor financiada. Bonino, política italiana, es también conocida como la abortista femenina italiana que ha llevado a cabo personalmente miles de abortos, aun cuando ni siquiera es doctora en medicina. El Papa Francisco la llamó "una de las grandes de Italia", que es análogo a llamar a Kermit Gosnell uno de los grandes de América.


El Cambio climático, no el Catolicismo, en la Agenda del Vaticano

Sachs y sus aliados de Soros programaron su labor en el Vaticano con precisión estratégica. El 25 de mayo de 2015, el Papa expidió su ansiosamente esperada exhortación ambientalista Laudato Si, que llamaba a que las MDSs pasaran aprobación. El 25 de septiembre de 2015, la ONU programó al Papa Francisco a que hablara ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, instando la aprobación de las metas MDSs, que de manera fortuita fueron aprobadas ese día.

Francisco se jactó orgullosamente de que esperaba que su encíclica ambientalista, Laudato Si, hubiera sido utilizada para promover la aprobación de las Metas de Desarrollo Sustentable en septiembre de 2015, y que eso fuera seguido por la aprobación del Tratado Climático de París en diciembre de 2015 (COP 21). Jeffrey Sachs reconoció que el Papa Francisco y su encíclica "Laudato Si hizo posible que pasaran la aprobación tanto las Metas de Desarrollo Sustentable de la ONU en septiembre de 2015 como el Tratado Climático de París en diciembre de 2015" 


Se declara un undécimo mandamiento: Deberás reducir tu huella de carbono.

Para fines de 2015, la camarilla de Soros había cumplido con su patrón, George Soros: una exhortación papal de 185 páginas sobre el calentamiento global, la aprobación de las Metas de Desarrollo Sustentable y, lo más importante, la luz verde para echar a andar la implementación del Tratado de París sobre el Clima, y la redistribución de la riqueza mundial mediante impuestos a las emisiones de carbono en el mundo industrializado.


Misión cumplida, Sr. Soros.

Soros y Bergoglio son una union hecha en los ecosistemas celestiales. Sus huellas de carbono se alínean en muchas cuestiones políticas. George Soros es el mayor terrateniente en la Argentina (medio millón de hectáreas) con más de 150,000 cabezas de ganado, y tambien es propietario de masivos activos financieros argentinos. Jorge Bergoglio es el primer papa latinoamericano, el argentino peronista con una preocupación profunda por la endeble economía argentina.

Dos lados de la misma moneda argentina: un pontífice ahí nacido, con bolsillos llenos en el Banco Vaticano; el otro, un traficante de poder, multimillonario, con los bolsilos todavía más llenos.

Ambos aman el poder y el caos. Francisco es conocido por su infame llamado, "hagan lío", y Soros por su críptico "disciernan el caos y háganse ricos". Ambos hombres entienden bien que emergen con más poder cuando las instituciones y los gobiernos se desestabilizan.

Jorge y George, ideologías políticas globalistas idénticas: ambientalistas, pro-Irán. pro-Cuba; pro-Argentina; pro-inmigración masiva; pro-mundo sin fronteras; anti-pena de muerte y anti-Trump.

George Soros es ahora el jefe del Papa Francisco.

Una verdad inconveniente.



*Elizabeth Yore prestó servicios en la Delegación Heartland que viajó al Vaticano en Abril de 2015 para instar al Papa Francisco a que re-examinara su confianza en los proponentes del control poblacional que promueven la ideología del cambio climático. Es abogada defensora international de la niñez como asesora jurídica epecial en Harpo, Inc,. como abogada de la niñez de Oprah Winfrey. Fue Asesora Jurídica General del Departmento de Services a la Niñez y a la Familia del Estado de Illinois, y Asesora Jurídica General del Centro Nacional por los Niños Desaparecidos y Exploitados del Estado de Virginia, y fue laprimera Directora de su División Internacional, tratando casos.internacionales de secuestro y de tráfico de humanos 

lunes, 31 de diciembre de 2018

The Day of Reckoning

John Paul II under examination

by Jesus López Sáez


Translated from the Spanish by Roberto Hope Sánchez Mejorada

1. John Paul was well

Some years ago, on August 20, 1993, I received a call from Rome. It was Andrea Tornielli, of the 30 Giorni magaziine of Comunione e Liberazione.  They were preparing an issue devoted to John Paul I, in connection with the anniversary of his death. He put some questions to me. As it was a delicate topic, I asked him to send them to me in writing and I would respond in the same manner. Almost nothing was published of the interview I was given, but it served for Dr. Da Ros, the personal physician of Pope John Paul I, to finally speak, breaking a silence which had lasted fifteen years.


Unpublished interview.

Here are the most important parts of that interview, which ─ in addition ─ summarizes the research done through that moment on the death of John Paul I.

Q:- In your opinion, are there circumstances which are not quite clear in the death Pope Luciani?

A:- There are indeed: an unfounded diagnosis (acute myocardial infarction, and, on top of it, instantaneous) given by physicians who had not known Luciani as a patient, without performing an autopsy, (officially, none was performed), being Luciani in good health and having had no coronary precedents, a manipulated information on the finding of the body and on th circumstances of the death, the silence imposed on Sor Vincenza and other types of pressure exerted on institutions and persons, a generalized fear of speaking on the topic, the secret character of the autopsy (if one was done), obscure financial activities of the IOR, distortion of John Paul I's figure.

Pope Luciani was preparing a deep reform of the Vatican, he had a program of changes, he had already taken important decisions. For example: to revise all the structure of the Curia, to dismiss the President of the IOR, to reform the IOR entirely (so that the sad experiences of the past do not repeat themselves), to make open opposition (in front of everybody) against Freemasonry and the Mafia.

On the other hand, a series of events take place in the Vatican in September 1978 which require greater explanation: dismissal of the Gusso brothers, pontifical stewards, despite the opposition of Secretary Diego Lorenzi; the installation of electric rings next to the bed of the Pope in the morning before his death: the strange anecdote of a physician who, someday before the Pope's death, told him "you have your heart shattered" (the Pope paid no attention); the irruption of a stranger in the papal chambers who is let in by a supposed likeness to Dr. Da Ros, who would be coming from Venice, the death threats Luciani receives from the first days in his pontificate; the sudden death of Nikodim, (metropolitan of Leningrad), while he was conversing with the Pope, after having drunk a cup of coffee.

Q:- What were his health conditions really?

A:- Pope Luciani was in good health. His death was totally unexpected. When Diego Lorenzi communicated the news, his personal physician could not believe it. Dr. Da Ros "had visited the Pope the preceding Sunday and had found him in good health," says he who had been Luciani's secretary.

I have, among others, a testimonial by Lorenzi who responds this way to the question of whether Luciani was ill: "No. I can say that, in the 26 months during which I had been with him, Luciani had never spent 24 hours in bed, he had never spent a morning or an afternoon in bed, he had never had a headache or fever which would have required him to stay in bed, never. He enjoyed good health, never a diet problem, he would eat just about anything placed in front of him, he had not known a diabetes or a cholesterol problem; he just had his blood pressure a little low" [1]

Q:- What do you think of the book ─ quite discredited for its imprecision in many passages ─ written by Yallop?

A:- Even if the book may have questionable or imprecise aspects, Yallop has the merit of having said in 1984, after almost three years of serious investigation, that "if Luciani's death occurred from natural causes, then Villot's subsequent actions and instructions turn out to be inexplicable". Moreover, it is worth recognizing that important aspects of Yallop's investigation have been subsequently confirmed: the way in which the body is found, Sor Vincenza's intimidation, Luciani's good health conditions, the decisions adopted by John Paul I on financial matters (the reform of the IOR, the dismissal of Marcinkus), the responsibility of the IOR over Banco Ambrosiano´s bankruptcy, IOR's links with members of the P2 Lodge, the series of  murders and violent attacks with intimidating purposes (related in one way or another with the P2 Lodge).

According to Yallop, there were those who "had much to lose" had Luciano continued as Pope. And he names names, but without placing the concrete responsibility for the death of the Pope on any of them. [2]

Q:- And what do you think of the conclusions to which Cornwell has arrived?

A:- The conclusions are the worst part of his book. The best are the interviews. In them, persons who had kept silent for years finally speak. However, the author, whose investigation has lasted one year, seems to ignore the biography of John Paul I. Moreover, with all the backing of the Vatican, he has not been able to get any medical information on Albino Luciani and, nevertheless, he allows himself to affirm that the Pope "was gravely ill". In his conclusions, the greatest distortion of the figure of John Paul I, who had let himself die (forsaking medication) for not considering himself to be capable of being a Pope [3]. I can understand that such a calumny should cause desolation in the Vatican.

At that time, Camilo Bassotto, a personal friend of John Paul I and author of the book 'Il mio cuore è ancora a Venezia' told me: "Some days ago I have spoken with Dr. Da Ros. Obviously, he considers Cornwell's conclusion unthinkable and slanderous. Luciani was very careful, and never forsook his medication. Additionally, Sor Vincenza, who was a nurse, kept control of the medication"

Q:- You have already written a book on this argument, can you synthesize your fundamental thesis?

 A: - In the first place, when John Paul I died a month from his election, questions as fundamental as the following were left without a true answer:  What did he die from? Under what circumstances? What was really his figure? Moreover, the way in which the body was found does not correspond to the typical picture of an infarction, Everything is in order, there has been no fight against death. There is also no symptomatology to disclose it. According to Dr. Cabrera, of the Instituto Nacional de Toxicología. "it could correspond better to a death caused by a depressive substance, occurred during a deep sleep" [5]

In the second place, on the basis that so fundamental and decisive a test as an autopsy was not made (or it was not said it was made), despite so many being the facts, events, and clues which can be understood from this angle: intentionally caused death in the opportune moment. If Luciani´s death was produced from natural causes, then many things turn out to be inexplicable. If it was produced in an intentionally caused form, then everything can be understood. This could be confirmed by a serious judicial investigation.
In the third place, there is the believer's dimension, which assumes, summarizes and transcends all of the above. The testimony of Albino Luciani is a shining light in our time which should not be put under a basket but on a candlestick, even when that makes the flakes and cracks of the house show. Everything which.was intended to be buried with his body has been appearing in diverse forms before the conscience of the Church and the world. God speaks in many ways. If no justice is made to John Paul I, so we believe, it will be held to account.

Q:- What is your personal hypothesis about the facts which developed that afternoon in the Vatican?

A:- According to Gennari, who was a professor at the Diocesan Seminary in Rome, "an autopsy was made" of the body of John Paul I and "from it, it was learned that he had died from a very strong dose of a vasodilator prescribed over the telephone by his former personal physician in Venice" [6] Having contacted Gennari last December, he confirmed this to me, stating additionally that "it had been told to him by a distinguished prelate in the Vatican the same day of the death"

In my opinion, it is quite possible that an autopsy would have been made to John Paul I. This conforms with what Lorenzi told Cornwell: "On the first day, body parts were removed, possibly the entrails, etc." [7] Obviously, this could be confirmed with the opening of the secret files or from the exhuming of the body. It is also possible that he died from ingesting a vasodilator. It is a contraindicated medication for one who has low blood pressure. That would fit with the form in which the body was found: there has been no fight with the death, as corresponds to a death caused by a depressive substance and which occurred during deep sleep.

However, I cannot make myself to believe that Dr. Da Ros, the personal physician of Luciani's, could have prescribed a contraindicated medicine over the phone. He would have denied something that affects him so directly.


Dr. Da Ros, Luciani´s physician speaks

Some days later, on September 1, Tornielli called me again. He was especially interested in the question of whether Dr. Da Ros had visited John Paul I some days before he died. I told him that several sources coincided on that, although ─ obviously ─ nobody better than Dr. Da Ros himself to specify these extremes. But Dr. Da Ros had been silent for fifteen years.

Finally, the issue of 30 Giorni came out. Hardly anything from the interview was published: only the first paragraph, and incomplete at that. It appears mutilated. By the way, reference is missing to very important aspects, as we will see later: the pressures exerted over institutions and persons, the generalized fear of taking a position on the topic, the secret character of the autopsy (if one was ever made) and the obscure financial activities of the IOR.

However, the magazine does present a fundamental contribution: Dr. Da Ros breaks his silence to say, among other things, that the Pope was well and that on that evening he did not prescribe absolutely anything: "Everything was normal: Sor Vincenza did not speak of any particular problems. She told me the Pope had passed the day as usual. We agreed on the next visit, which was scheduled for the following Wednesday". And also "This is another of the falsities that have been built about the death of John Paul I. That evening I did not prescribe absolutely anything, I had seen him five days before and to me he was well. My call was a routinary one. Nobody called me". [18]

Additionally, I was confidentially told: 1) that John Paul I intended to keep Dr. Da Ros as personal physician and had the intention of putting him on the Vatican payroll; 2) that Dr. Da Ros was ignored as personal physician of John Paul I by Vatican medics; 3) that they did not even want to know his clinical history. Consequently, the diagnosis in the death of the Pope was issued with this strange way of proceeding.

A very strong vasodilator dose

In June 1998, in Rome, I could talk with Giovanni Gennari, who is now a journalist with the press service of RAI, the Italian television. Gennari knew Luciani personally and was a friend of Germano Pattaro's, a Venetian theologian who John Paul I had brought to Rome as an advisor.

Gennari confirmed to me what was published by him in 1987, i.e., that an autopsy was made of Pope Luciani and "from it, it was found out that he had died from ingesting a very strong dose of a vasodilator prescribed over the phone by his former personal physician in Venice", that "the Pope had the Vatican pharmacy open at half past ten that night", that "the Pope must by mistake have taken a very high dose which caused a fulminant infarction" [10]. I asked him if his source was reliable. He told me: "to me it is entirely reliable. At seven in the morning, a Benedictine who worked at the Secretary of State with Benelli called me". Benelli was Deputy at the Secretary of State before being sent to Florence as Archbishop and named Cardinal in June 1977. 

Obviously, it was necessary to consult the Pontifical Annuary to find out who had worked then at the Secretary of State, and especially, to verify whether there had been a Benedictine.

As for the rest, that a secret autopsy would have been made agrees with the testimonial of Diego Lorenz, secretary to Pope Luciani: "On the first day (the embalmers) removed parts of the body, possibly the entrails, etc." [11]


Dr. Da Ros did not prescribe anything

I have never believed, I told Gennari, that John Paul I's personal physician, Dr. Da Ros, could have prescribed a contraindicated medication. I also told him that Dr. Da Ros had declared on the matter in September 1993: The pope was well, and he had not prescribed anything that evening.

I commented these matters with Marco Melega, a well known Italian television professional, who, by that time, was preparing a program on John Paul I [12]. He used my book 'Se pedirá Cuenta' as a basis. He had it completely underlined. He made me an interview in that respect and told me that Gennari, whom he had recently interviewed, valued especially my book. In it, as is well known, I do not partake of the idea that "the Pope must have made a mistake", I speak about death caused intentionally in an opportune moment.

I say it because it turns out to be significant. Camilo Bassotto, a personal friend of John Paul I's and main witness of the Venetian source on the dead Pope, values my book especially. He writes to me on Christmas day 1990: "I have read your book. I want to read it again these days and I will tell you what I think of it. I can tell you that I like it already, that it is read with interest and passion. It has an inner rythm that captivates. It is laid out with rigorous logic in the sequential development of the questions. The exposition is clear and comprehension is easy. Dear Jesús, you deserve a 'bravo!'. My congratulations. Your questions are those that have been raised by so many persons around the world. I am sure that it will be answered someday."


The Vatican pharmacy did not send out anything

In Rome, at the Vatican pharmacy, I could also speak with a brother of the order of Saint John of God, José Luis Martínez Gil. He told me the same thing that Brother Fabian had told Cornwell: "Nothing was sent out from the Pharmacy for John Paul I in the entire month". He also told me "The book of the Pharmacy cannot be seen without a special permit from the Secretary of State". My interlocutor had seen it and he could confirm to me the information provided by brother Fabian [13].


A Benedictine might talk

As on other trips, I was accompanied by a couple of the community [14]. So that they may get to know it, we approached the Spanish College, where I had resided from 1965 to 1969 and where I had been ordained as a priest. We said hello to the current rector, Lope Rubio, who kindly looked after us. While there, (it is certainly quite remarkable) the Bishop of Tarazona, Carmelo Borobia, who (additionally!) appears in the Pontifical Annuary of 1977 (and also in the one for 1978) which we subsequently consulted in the library of the College, showed up for a moment to say goodbye to the Rector. Borobia worked then in the Secretary of State. 

In the same page as Borobia [15], appears a Benedictine (Olivetan), the only Benedictine figuring among the Secretary of State personnel: his name is Giuliano Palmerini. I don't know whether, after so many years, any of the two may know something or wish to say it. They are still on time. I published this in an article which made it around the world [16]. They never seemed to have gotten the hint.

Regardless, in my way of seeing it, the hypothesis of an autopsy of John Paul I having actually been made and, according to it, his death having been caused by the ingestion of a very strong dose of a vasodilator, is reinforced. Now, if ─ as we believe ─ his personal physician did not prescribe anything, and the Vatican Pharmacy did not send out anything, it cannot all be explained away as a mistake, as Gennari affirms. We must think of a criminal act. As Dr. Cabrera, of the Spanish National Institute of Toxicology, said to me, "vasodilators produce hypotension. How could a vasodilator have been prescribed to a hypotensive patient, such as Luciani? If one was prescribed to him, no doubt about it, it would be a criminal action" [17] Additionally, that fits well with the condition how Sor Vincenza, the nun who attended John Paul I, found the body: there was no fight against death, everything was in order. Dr. Cabrera also said: "The picture could better correspond to a death caused by a depressive substance, occurred in deep sleep." [18]

The German magazine, Der Spiegel, in an article titled "Tödliche Menge" (Lethal Quantity) dated November 10, 1997, says: "Rome's public prosecutor has now ordered a new investigation of that mysterious case of Pope Luciani's. Now, a mysterious witness holds that years ago, he came to know, from an acquaintance, certain details of the homicide of the popular pastor of the Church. That the man not until now has made himself appear at the courthouse may have to do with a series of articles appearing in the La Padania newspaper ... Prosecutor Pietro Saviotti, who has reopened the case of the death of the Pope occurred in 1978, does not want to say anything about the mysterious witness: It would be too soon" [19]


A scanner for John Paul I

Camilo Bassotto gave me the following version years ago before Bishop Magee publicly recognized ─ in August 1988 ─ it was not he but a nun who had found the body: "I spoke with Sor Vincenza on two occasions. The first time, in front of the provincial. The second, alone. In this latter occasion, Sor Vincenza began crying. I did not know what to do. Sor Vincenza told me the Secretary of State had intimidated her not to say anything, but the world had to know the truth. She considered herself freed from that imposition at the moment of her death (ocurred in 1983). It could then be made known. According to Sor Vincenza, the Pope was sitting on the bed, with his eyeglasses on and some sheets of paper in his hands. His head was inclined to the right and a leg was stretched on the bed. A mild smile seemed to begin. His forehead was warm. When Diego Lorenzi, Sor Vincenza and another nun went to wash the body, upon turning him around his back was also warm. The Pope could have died between one and two in the morning" [20]

And what did he have in his hands? Don Germano Pattaro, distinguished Venetian priest, called to Rome by Luciani as a counselor, said the following: "The papers that Luciani, dead, held in his hands were some notes on a two-hour conversation the Pope had previously had with the Secretary of State, Villot, the preceding afternoon (consequently, not the Imitation of Christ nor the series of other things, notes, homilies, speeches, etc. mentioned on Vatican Radio: too many things to hold between two fingers)" [21]. 

The conversation with Villot had dealt with the important changes which Pope Luciani had intended to introduce. Indeed, according to Gennari, "that afternoon, Pope Luciani was about to make a new organization chart for the top of the Vatican and the Italian Church: dismissal of Villot, and of Colombo, Archbishop of Milan; transfer of Casaroli to Milan (....); Benelli, new Secretary of State; Politi to Florence, and Felici, new Roman Vicar". Pope Luciani presented the new organization chart to Villot, who told him: "You are the Pope. You are free to decide, and I will obey. But be aware that these changes would suppose a betrayal of the legacy received from Paul VI" [22]. Luciani responded: "No Pope rules in perpetuity".

Luciani's sister in law, Antonia, told me in August 1989 while we shared some complaints and some other coincidences: "Actually, we don't know how he has died. And sometimes we have strange thoughts."

It has been recently published that, in 1998, the Vatican analyzed with a scanner the body of Pope Celestine V, mysteriously dead in 1296. A nail was discovered in the skull, which raised the suspicion that the Pope, austere friar (Benedictine as well) in favor of the Vatican adopting a poor lifestyle, could have been murdered. It is surprising that this be done with a thirteenth-century pope while a heavy slab of silence buries the mystery of what really happened with John Paul I. Brasilian Cardinal Aloisio Lorscheider has had the courage to break the official silence: "Suspicions continue in our heart as a bitter shadow, as a question to which no answer has yet been given." [23]

It is interesting to note that Wojtyla in 1967, upon having been named cardinal, should have ordered a commission of experts in forensic medicine to investigate the exact way in which the death of Saint Stanislaus was produced. After all, Wojtyla considered himself, as bishop of Krakow, a successor of the martyr saint, and historic truth was due him [24]. But he has not made the same thing with John Paul I, his immediate predecessor as Pope.

[1] Testimonial delivered to the author by Camilo Bassotto, main witness of the Venetian source on Pope Luciani.
[2] See Yallop, D., In God’s name, Corgi Books, London, 1985, 307, 314, 27 y 441. Spanish translation: En nombre de Dios, Ed. Planeta, Barcelona, 1984.
[3] See J. Cornwell, A Thief in the Night. The Dead of Pope John Paul I, Viking, London, 1989, 262 y 265. Spanish translation: Como un ladrón en la noche. La muerte del papa Juan Pablo I, Ed. El País/Aguilar, Madrid, 1989.
[4] See my book Se pedirá Cuenta, 58.
[5] Ib., 34; see p. 56.
[6] See El País, 25-10-1987. From the beginning, there was a current of opinion according to which the autopsy had been made, but in secret. See S. De Andreis-M. Leone, Juan Pablo Wojtyla. Crónica insólita de un papa, Ed. Laia/Paperback, Barcelona, 1980, 160.
[7] See Cornwell, 80.
[8] See A.Tornielli, At nine. the Pope is well, in 30 Giorni 72 (1993), 53-54. As regards the supposed pain in the chest of Pope Luciani in the afternoon of September 28, it is worth noting that: 1) the version given by the secretaries is late  (Lorenzi in 1987, Magee in 1989); 2) they cannot agree as to the exact moment (Magee at 5:30, Lorenzi at 7:45); 3) although he is asked, Magee does not corroborate Lorenzi's versión, he diverts the conversation (Cornwell 198, 190, 209). It can be understood that Yallop speaks on the matter from “pure fantasy” (RAI 2, Giallo, 2-10-1987) and Camilo of “invention” (communicated to the author).
[9] Given in trust to the author by Camilo Bassotto.
[10] See El País, 25-10-1987.
[11] Cornwell, 80.
[12] It refers to the RAI 2 program, Mixer,14-3-1994.
[13] See Cornwell, 249.
[14] Carlos and Carolina.
[15] See Anuario Pontificio 1977, p. 989.
[16] The artícle is titled: ¿Fue asesinado Juan Pablo I? (Was John Paul I murdered?), en El Mundo, 27-9-1998.
[17] See my book Se pedirá Cuenta, 56.
[18] Ib., 34.
[19] See Luigi Incitti, L’immolato Giovanni Paolo I, 129-132.
[20] Se pedirá Cuenta, 28.
[21] Ib., 35.
[22] Gennari, G., Rivelato il problema che angosciò Luciani poco prima della morte, in Il Giornale Nuovo, 18-10-1981.
[23] See El Mundo, 8-8-1998.
[24] Szulc,T., El papa Juan Pablo II, Ed. Martinez Roca, Barcelona, 1995, 36.

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Translator's note: After having finished and posted the translation of this chapter and the prologue, I happened to find that an English translation of the entire book is available here. So I decided it is not necessary for me to finish translating the rest of the chapters.


lunes, 24 de diciembre de 2018

The Day of Reckoning

John Paul II under examination

by Jesus López Sáez


Translated from the Spanish by Roberto Hope Sánchez Mejorada

Prologue

Surpassing every prediction, in February 1991 communications media kept on echoing my book about the death and the character of John Paul I, 'Se pedirá cuenta' (It will be held to account) [1] which had been published in the month of December. From his Roman residence in the International House of the Clergy, the head of the Spanish section of the Secretary of State, the former classmate and friend of mine could bear it no more. The Vatican officer sent me a letter which I consider impertinent and from which I am extracting a few sufficiently meaningful paragraphs.

"My dear friend Jesús: I write to you, being perfectly conscious of the uselessness of the petition I want to make to you. If you have not listened to so many people with so much more weight and merits than I, why would you pay attention to me? But let me also say, with all the love of a brother in priesthood and fellow student in Salamanca and Rome, that no, that you are wrong, that Pope John Paul I died simply because of his frail health, of perfectly natural causes, and not murdered in the Vatican, as you want to conclude in the pages you have written. It is only pain, deep pain what produces in me to see your name sustaining half-truths which so much evil can bring to the Church, the only Church for which you and I labor for Christ to be known and loved. If an enemy of Christ or of the Church should subscribe to your thesis, it would give me no surprise. But a priest, please! Let those pages be signed by a detective apprentice without scruples, and avid for money and fame. But be it not a disciple of the Lord, one placed by the Church to edify his fellow men and lead them to the Truth. You will surely think that instead of telling you that you are wrong, I should be asking the Holy See to provide you with proofs that the Pope died a natural death and not murdered as you hold. You may surely also suppose that the Holy See will not seat in the bench of the accused to respond to the half-truths you have been gathering here and there. Neither to me has the Holy See given reasons, as if She had to give me explanations that the Pope died a natural death. Certainly, in my position, I have been able to hear persons who had been in contact with the Pope at that time and which categorically reject the possibility of any kind of violence having taken place in his death. But also these persons would not likely convince you, even if you heard the truth from their lips."

"Go ahead; Jesús, with your ripping up of Christ´s tunic. The Church which you attack will not defend herself, nor eject you from her bosom as a renegade son. She will pray, she will pray much for you, as your mother, faithful and modest daughter of the Church, would do if she were to see you obstinate in this puny battle which will not pass from being a simple quixotic adventure, if at stake were not things as grave as the truthfulness of the Church; of this Church yours and mine, which has authority which you consciously disobey. I would have given anything for you to have seen the face of pain of this 'authority of the Church' when, months ago, I presented a brief summary of your manuscript. But it does not matter, go ahead. This authority is used to suffer from calumny and unfaithfulness, even from point-blank shots on a 13th of May. With the technique of inferences and half-truths, I assure you another book could be written in which it would be proved that the last link in the plot which tried to kill the Pope on a 13th of May were the same old Vatican intrigues. Power, sex, drugs, what have you" [2]


Grave responsibilities

I cannot but make a comment: Apparently, the only correct and coherent position here is that of my old friend: Besides, without proofs or reasons, taking as a given that the Holy See has no reason to give explanations to anybody, neither to the Church nor to the world. And we are (let us not forget) before a historical, not a dogmatic, event, but dogmatically interpreted. What did John Paul I die of? Of natural death, it is said. What was his character, really? That of a poor man burdened by the weight of the papacy, an ill man, it is also said. And from that circle, there is no way out.

Of the attack, we will speak later, but one thing I want to bring forward: what has never been made clear is where the shots came from, which is fundamental to understand the sense of that enigmatic event.

As regards the 'inferences', which my interlocutor seems to despise, the dictionary defines inference as 'the process of drawing a conclusion from reasoning' or ' the process of arriving at some conclusion that, though it is not logically derivable from the assumed premises, possesses some degree of probability relative to the premises.' The word, therefore, has several meanings and all of them positive. I wonder if my former fellow student has difficulties with logic and why.

As regards the 'half-truths', may he tell me in each case where the other half is and, especially, for what devilish reason doing justice to John Paul I signifies attacking the Church? Besides, it is not even a half-truth to identify the Church with the Vatican State or with its Secretary of State. The Church is Community, not State.

I must say that, to resist strong pressures, I have kept very much in mind that lesson of our history which is now wanted to be forgotten, as Valente says, "the afflictions and exiles which in ceremonials and liturgies are frequently covered with an insufficient and pale plaster", "the cross of Friar Juan (Saint John of the Cross), jailed, excommunicated [3], stripped off of his dignities and offices, sent to death in a kind of interior exile, 'when just being his friend was a crime'." 

I don´t want to overlook the reference to my mother, who died in 1956 and from whom I said goodbye before marching off to the seminary. Now she accompanies me, in a different form, in this adventure which my old friend calls Quixotesque. To me it is simply a commitment I assume in conscience, freely and fully, even if it should suppose margination and conflict. As Saint Peter says: What has happened to me has contributed better to the advance of the Gospel, so that it has been made public in all the Praetorium and among all the rest, that I am in shackles for Christ.[4]

The letter arrived on February 27. I made mine the first reading of the day, of Prophet Isaiah, to whom the old (denounced) institutions want to silence: Lord, hear how they accuse me.

I doubt not that my former fellow student, now brand-new nuncio, and additionally Archbishop [6], wrote sincerely, but sincerely also I wrote back on March 24:

"Dear friend Francisco-Javier. At the end of February, I received your letter. I am glad to have heard from you although ─ as you may surmise ─ we are not exactly in agreement. Maybe, had you waited a few more days, not even you would have written the same things. Anyway, I understand that, in your position or for whatever reason, you say what you say" [7]

What had happened in the meantime? Precisely at the end of February, John Paul II asked the Secretary of State for the book 'Se pedirá cuenta' (It will be held to account). There they had only a draft, but the Pope wanted the published edition. Then they called the Spanish College of Rome from the Secretary of State. There was not a single copy in the library. In all the College there was only one copy and there was a long line to read it. A couple from the Ayala community had sent it to a priest who was extending his study in Rome. The priest himself took the book to the Secretary of State. Exactly on the 27th, the same day when we received the letter here. In this way, the copy he wanted reached the Pope, and three months later, was returned. Aware of all this, I also told the head of the Spanish section of the Secretary of State:

"I take this opportunity to send you two copies of the book, one for yourself and the other, if it is alright with you, for you to offer it to the Pope. After all, he now has the grave responsibility to do justice to John Paul I. In the current pontificate, though slowly, important steps have been taken: payment of over 240 million dollars for the responsibility assumed in the bankruptcy of the Banco Ambrosiano; reform of the IOR; dismissal of Marcinkus... However, very grave responsibilities still subsist: the true cause of the death of John Paul I, the distortion of his character: other deaths yet to be clarified... Finally, do not worry for what you call ripping up of Christ´s tunic or of the Church. What is being ripped here is the worn-out garment, and what matters according to the Gospel is the new garment. The rest are patch-ups: At your service, a cordial greeting in the Lord, who walks up to Jerusalem and purifies the temple"

I wrote the letter on Palm Sunday, letter which evokes Jesus' walk up to Jerusalem and the denunciation of the Temple. Before the laws of the single thnking, and the due or blind obedience (so dangerous in society and in the Church of our times, as we all well know), we faithful have been saying something different since twenty centuries ago. We ought to obey God before obeying men. [9]


Anyone can judge

Since then, the time has not passed in vain. History does not suddenly stop, as if nothing had happened before and nothing will happen afterward. In these years, many things have happened in this respect, as well as in others which we cannot go without considering.

In the first place, no such frail health of John Paul I: on occasion of an interview made to me, which was published only partially, Dr. Da Ros, personal physician of John Paul I, after fifteen years of silence, said that the Pope was well, and that he had not prescribed anything that night. Additionally, was an autopsy of Pope Luciani made or not made? It had always been said it was not. However, we offer a testimony favoring it, according to which, the Pope died from ingesting of a very strong dose of a vasodilator precsribed over the telephone by his personal doctor in Venice. Now, the physician himself has stated publicly that he did not prescribe anything. So, was it a medicine what killed the Pope and which his physician did not prescribe?

Camilo Bassotto, personal friend of Pope Luciani's, has made the Venetian source known, [10] which reclaims the character of John Paul I and publishes the testimony of friends which had remained silent and which in due time decided to talk: Don Germano Pattaro, his theological adviser, who testifies that the Pope was in the path of the prophecy; the so-called person from Rome, who testifies that John Paul had taken as important and risky decisions as these: break up the link between the IOR (Vatican Bank) and the Banco Ambrosiano; depose Marcinkus (president of the IOR), and valiantly (in front of everyone) fight off Masonry and the Mafia; Sister Vincenza Taffarel, the religious who discovered the body; don Mario Senigaglia, who had been the personal secretary of Patriarch Luciani and confirms his good state of health, as well as the ease of conscience wihich supposed for Luciani to talk to Benelli about the foul stench emitted by the Vatican finances; don Ennio Innocenti, venetian priest, who had been editorial writer of the Gazzetino di Venezia.

The person from Rome delivered his testimonial to Camilo Bassotto (for publication, but unsigned). The testimonial is very important, maybe the most important, but not only the message is important, but also the messenger. We have investigated who is the person from Rome: in our opinion, it is Cardinal Pironio, dead by now. 

John Paul I wanted to end the scandal of the IOR, the Vatican Bank, and the IOR-Ambrosiano connection. In 1992, an important happening takes place: those in charge of the Ambrosiano and of the P2 Lodge are condemned to many years in jail, in the trial for the fraudulent bankruptcy of the bank. Those responsible for the IOR, implicated in the bankruptcy, succeeded in escaping the detention order. The Lateran Pacts and the sovereignty of the Vatican State were appealed to. Nevertheless, to settle the matter, the Vatican "voluntarily" paid over 240 million dollars to the Ambrosiano creditors.

It can be perfectly understood that the IOR-Ambrosiano scandal, as a sword of Damocles, should gravitate over the conclave which elected John Paul I, and to a greater extent over the conclave which elected John Paul II. It can be understood that Pope Luciani should have passed a month of hell in the Vatican. It can be understood that he was about to make important changes which Cardinal Villot, Secretary of State, interpreted as treason to the legacy of Paul VI. It can be understood that John Paul I should have been eliminated and that his death should have been announced (cryptically) by a journalist, Mino Pecorelli, who would be murdered a few months later. It can be understood that Villot's candidate should in the end triumph, the foreign Pope.

At Luciani's death, the official thesis is disseminated (as a dogma): acute myocardial infarction. The distortion of his character is also disseminated: he was not capable to be a Pope. In 1989 a publication, supported in principle by John Paul II, consummates the greatest distortion: we are cognizant of the fact that there was desolation in the Vatican, but how to explain the silence of Pope Wojtyla? In 1990. another publication, also supported (in a certain way) by the Pope, officiates the confusion ceremony: a novel, written by a known historian, cunningly mixes true facts with falsities. What is intended with that? The character of Pope Luciani is distorted and the official thesis is served on a platter: Natural death of a sick man, incapable of acting like a pope.

However, according to the mysterious vision of a nun. Pope John Paul I was murdered. The matter would have had no importance, it could have been dismissed as a strange thing, a hallucination. But the vision in question appears in the last book by Swiss Theologian Hans Urs Von Balthasar (Erika 1988), who describes it as a "private revelation". Additionally, a little later, John Paul II names him Cardinal. Would Pope Wojtyla explain to us his deeper logic? 

The attack against Pope John Paul II, on May 13, 1981, is a really devilish enigma. Diverse explanations have been given: The Bulgarian trail, which leads to the East Bloc, to Bulgaria and the old Soviet KGB; the Atlantic trail, diametrically opposed, which leads to the terrorist group, the Gray Wolves, of the extreme right, group linked with the Western secret services and with the CIA, but also with the Mafia and with arms an drugs trafficking; the Italian trail, compatible with the one before, which considers the attack as an 'Italian matter'. The accused Bulgarians were freed for insufficiency of proofs; besides, it is known today that John ¨Paul II had a moderating role in the Polish crisis; it is also known that Italian secret services members linked to the P2 lodge diverted the investigation, blaming the Bulgarians and the Russians. And it has not been willed to reach the bottom of the question, neither in the Vatican.

The much-talked-about secret of Fatima, has it been taken advantage of by those responsible for the attack? Has it been manipulated at the service of the "self-canonization" of John Paul II? In the midst of so many canonizations (with cases which give rise to perplexity and scandal), has John Paul I been robbed of the glory of martyrdom? Careful discernment is required.

One more enigma: On the 4th of May, 1998, the commandant of the Swiss Guard, Alois Estermann, his wife, Gladys Meza, and the vice-corporal Cedric Tomay are found dead in the Vatican. According to the Vatican sentence, in a fit of madness, Tomay murdered the Estermann couple and then committed suicide. However, things are not quite clear. A group of clerics and laymen give a different explanation: for them, it is a triple murder resulting from a power struggle between two groups (Freemasonry-Opus Dei) who dispute the control of security in the Vatican.

But, can one speak of Freemasonry inside the Vatican? Does that not seem to be an incredible accusation hurled by conservative institutions which have refused to accept the renewal of the Council? However, events lead one to wonder: is there an occult power in the Vatican which in certain circumstances is above the Pope? Has the Vatican turned into a marketplace and a den of thieves like that denounced by Jesus Christ?

The events also lead us to ask what role does Opus Dei play in Karol Wojtyla's pontificate? Against the opposition of many bishops, John Paul II turns the Opus Dei into a prelature and, with uncommon promptitude, beatifies its founder. The question comes up: In exchange for what? Moreover, is the Opus seeking to gain control over the Vatican?

Pope Wojtyla has been characterized by a closed position on various topics related, in one way or another, with sexuality, such as the secularization of priests, the ordaining of married men, the ordaining of women, or birth regulation. In taking stock of his pontificate, how should we judge such attitudes in the light of the word of God?

Another question: it is common to state that John Paul II is conservative on ecclesial matters but progressive on the social ones. But, is it so? Does his social doctrine provide for nothing more than supporting liberal capitalism, though reformed? Where and in what circumstances is his encounter with the workers' movement produced?

Already in 1969, in his first trip to North America, Cardinal Wojtyla receives a mysterious advice: to visit all of the North American cities where Cardinals have sees. Likewise, journalists Carl Bernstein and Marco Politi, in their book titled 'Your Holiness' [13], have made known Pope Wojtyla's particular relationship with a Polish woman, married in the United States, philosophy professor, who had displayed a special determination to present Wojtyla as the Catholic leader which the world needed. The professor put at the feet of the Cardinal the efficacious resources of the world's most powerful nation, and by means of this so out-of-the-ordinary procedure Wojtyla was praised and promoted as Pope in the United States, already since 1976. Was an electoral campaign favoring Wojtyla produced already when Paul VI was still alive? How can it be explained that (according to the testimony of his theological advisor, don Germano Pattaro) that John Paul I should already know, a few days into his pontificate who would be his successor? (and how soon, besides).

It is necessary to reflect upon the political belligerence of the present pontificate: Should a Pope collaborate in the Western harassment of the Eastern bloc? Should he appear before the world as an ally of the empire? Has he weakened the Church's commitment to the liberation of the poor? Has he fallen into the temptation of power?

It is also necessary to reflect on the type of renewal Pope Wojtyla promotes: Has he confused the ecclesial renewal (dreamed by John XXIII) with the imperial renewal (old medieval dream)? Does his biography fit more in the framework of the imperial renewal than in that of the ecclesial renewal?

After the attacks of September 11, the United States declares war against Afghanistan, where (it seems) the main suspect (Osama Bin Laden) can be found. What is John Paul II's position?

Finally, we tackle the physical decline of Pope Wojtyla. It begins with a tumor in the colon which is extirpated in 1992. Is it true that he changes with such illness? Is there clearly a before and an after? What does that illness mean? Is an impressive papal checkup produced at bottom?

Anyone can judge. History going from John Paul I to John Paul II must be put to the sunlight, before everyone, We cannot accept what is impossible to accept. Criticism is a service to the Church which helps her to become conscious of what should never have happened and which opens an alternative for change and renewal.

We announced it (years ago) orally and in writing: "It will be held to account. Even more, it is being done right now. For he who wants to listen, God speaks in human history in many ways", "it corresponds to Pope John Paul II the highest responsibility to heal this badly closed wound of the death and character of John Paul I" [14].

The present book is a critical judgment of Pope Wojtyla. At the end of his long pontificate, the Pope is being held accountable: of the cause of John Paul I and other matters, also important. It is normal that the faithful do it under the light of the word of God [15]. Non-believers can do it under the light of their own conscience. In any case, as Saint Paul says, by means of the manifestation of the truth, we commend ourselves to all human conscience before God [16].

We appeal to the right and the duty to manifest what we in conscience believe is disfiguring the face of the Church. About her defects inasmuch as it is formed by men, the Council said: "We must take conscience of them and opposed them firmly so that they don´t damage the spread of the Gospel." [17]

In the early times, it was considered normal. Peter justifies his conduct before the Jerusalem community for his welcoming of the centurion Cornelius [18]. And in Antioch, when Peter yields to the (regressive) pressure of Judeo-Christian legalism, Paul confronts him, face to face, because it was worthy of reprehension. Legitimate Christian liberty was at stake {20].

In the midst of the ecclesial tension which supposes the publication of the present book, I am asked not to publish it. That I send it to all the Cardinals but do not publish it: "it would bring harm to the simple people". However, the harm to the simple people is the denounced act (generally known through other media), not the denunciation of the act. Additionally, so I believe, such denunciation is necessary, it is a right and a duty, it supposes a gesture which many will be thankful of.

I am also told: "If it is a reprehension of Peter, tell it to Peter", "if it is a fraternal correction, tell it to whom it concerns". Being Pope is a public matter. Paul corrects Peter and we all get to know it. In addition, the story is long already. First it was the document on the death of John Paul I: quite a stir it arose, but no change took place. Then it was my book 'Se Pedirá Cuenta': the Pope read it but nothing was done. Now comes 'El Día de la Cuenta' (The Day of Reckoning). In each of the three cases, I first informed the Bishop of Avila, diocese to which I belong. A time comes when there is nothing more to wait: Tell it to the community [21]. tell it to the Church, tell it to anyone who may wish to listen.
Actually, I never thought of writing this book. I realized I had to do it almost ten years ago, listening to the word of God that was read in all churches the date the Pope was operated upon. It appeared impressive to me, a word of judgment. I understood the difficult role it was for me to perform, I accepted it and began writing.

I am told that what I intend to do with my book "only a Council could do", but mine is only a "reprehension of Peter". I am told "it is not serious", but I respond with a question: the book states a number of facts, which of them are not true? I am told "there are no proofs" but for many years we have been witnessing repression in investigation and fear among the witnesses. Should we agree to that?
In general, what is there is fear. Saint Catherine of Siena said it in the fourteenth century: God's ministers who do not denounce the evils in the Church for "servile fear", are bad pastors. They have no dog, the dog of their conscience does not bark at them. Prophet Isaiah denounced it already: "Their watchmen are blind, they are all mute dogs" [22]. They don´t understand that God will hold them to account "in the last extreme of death" [23]

The Bishop of Avila, D. Adolfo González, threatens me with removing all ministerial licenses from me "as soon as (the book) appears on sale": "it contributes to defame the person and the pontificate of the Holy Father" [24]. The auxiliary bishop of Madrid, D. Eugenio Romero, makes a critical study for me, I thank him, but he does not sign it. On my part, I present him with my observations to the critical study. Additionally, I send the manuscript to the Pope. I have an acknowledgment of receipt by the Secretary of State.

I want to make it clear that the purpose is not to analyze the entire pontificate of John Paul II. The book is centered on the matter of John Paul I and on other matters also important. Certainly, though, all this affects the vision of the pontificate. Moreover, it is not the intentions what are judged, but the facts. Only God can sound the heart [25].

At the beginning of the third milenium, the Pope is asked to exercise his function in a manner truly evangelical and ecumenical: to proclaim the Word of God, all of it and nothing other than His word, without imposing it by force. In face of the future conclave which should elect his successor, it is time to reflect over what kind of pope is what the Catholic Church requires, and what pope can open a horizon of hope for the world.

In 1958, after the long pontificate of Pius XII (1939,1958), everything seemed to be tied and well tied. However, a shift in the pendulum took place and the conciliar renovation (1958- 1978) came about: John XXIII, Paul XVI, John Paul I. Now, certainly, nobody expects a similar change. However, it is necessary and it must be cried for.

Fresh news. The case of the death of John Paul I, reopened by the public prosecutor in Rome, is in its preliminary phase. The Bishop of Avila is moved to America. Pedro Casaldaga, Bishop of Sao Felix de Araguaia, sends me a letter of friendship and communion: "all of your material is important for history and for the purification of the Church". Thirty-four Latin American Bishops ask the Pope to summon a new council. The gathering of signatures has begun in www.proconcil.org. The family of Corporal Cédric Tomay makes an investigation according to which the young Swiss guard was murdered. At the moment, the book is issued in a private edition.

[1] May be found in internet: www.comayala.es
[2] Letter of 18-Feb-1991.
[3] A nuncio, Felipe Sega, excommunicated friar John. See my catechesis published in commemoration of the Fourth Centenary of his death: "Al encuentro de San Juan de la Cruz", Asociación Comunidad de Ayala, Madrid 1991.
[4] Flp 1,12-13.
[5] Jr 18,19. That day, psalm 31 was also read: 'But I trust in You, Lord'. And this passage of the Gospel: Look, we are going up to Jerusalem and the Son of Man will be delivered to the head priests and the scribes (Mt 20,18).
[6] In 1994 he was named Archbishop of Peñafiel and nuncio in Tanzania.
[7] Letter of 24-Mar-1991.
[8] Mariano and Vito.
[9] Hch 5,29.
[10] See C. BASSOTTO, Il mio cuore é ancora a Venezia, Tip. Adriatica. Musile di Piave (Venezia), 1990.
[11] Jn 2,16.
[12] Mc 11,17.
[13] BERNSTEIN-POLITI, Sua Santità, Rizzoli, Milán, 1996. Spanish translation: Su Santidad, Ed. Planeta, Barcelona, 1996.
[14] Se pedirá cuenta, Orígenes, Madrid, 1990, 125-126.
[15] DV 10.
[16] 2 Co 4,2.
[17] GS 43.
[18] Hch 11, 1-18.
[19] Ga 2, 11.
[20] Ga 5, 1-12.
[21] Mt 18, 17.
[22] Is 56, 10.
[23] Santa Catalina de Siena, El Diálogo,BAC, Madrid, 1980, nn. 129 y 119.
[24] Letter of 26-Jan-2002.
[25] Jr 17, 10.
[26] See Juan Pablo II, Ut unum sint, 95.


(To be continued)

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Ttranslator's note: After having finished the translation of this Prologue and of Chapter 1, I found out there is already an English translation available here; so I decided it is not necessary for me to continue translating the rest of the Chapters.