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lunes, 13 de agosto de 2018

La Nueva Edad Obscura. I

La Nueva Edad Obscura

 La Escuela de Frankfort y la Corrección Política 


Por Michael Minicino

Tomado de: https://www.schillerinstitute.org/fid_91-96/921_frankfurt.html
el cual a su vez es una reproducción tomada del número de invierno de 1992 del Magazín Fidelio

Traducido del inglés por Roberto Hope

Parte I


Los pueblos de Norteamérica y de Europa Occidental ahora aceptan un nivel de fealdad en su vida diaria, casi sin precedente en la historia de la Civilización Occidental. La mayoría de nosotros nos hemos vuelto tan acostumbrados, que la muerte de millones por inanición y enfermedad no produce en nosotros más que un suspiro, o un murmullo de protesta. Las calles de nuestras propias ciudades, donde viven legiones de personas sin techo, están gobernados por Drogas, SA, la industria más grande del mundo, y en esas calles, los americanos se asesinan el uno al otro a una tasa no vista desde las Edad Obscura.

Al mismo tiempo, miles de horrores menores son tan comunes que pasan desapercibidos. Nuestros hijos pasan tanto tiempo frente al televisor como pasan en la escuela, viendo tan campantemente escenas de tortura y muerte que habrían escandalizado un auditorio en el Coliseo Romano. La música suena por todas partes, casi es inevitable — pero no levanta el ánimo, ni siquiera tranquiliza — se afianza a los oídos, a veces expectorando alguna obscenidad. Nuestras artes plásticas son horrorosas, nuestra arquitectura es fea, nuestra ropa es fea. Ha habido ciertamente períodos en la historia en que la humanidad ha atravesado tipos semejantes de salvajismo, pero nuestro tiempo es crucialmente diferente. Nuestra era de la post-guerra segunda mundial es la primera en la historia, en la cual estos horrores son enteramente evitables. Nuestra época es la primera en tener tecnología y recursos suficientes como para alimentar, albergar, educar y emplear a toda persona que haya sobre la tierra, independientemente de lo que crezca la población. Sin embargo, cuando se le muestran las ideas y las tecnologías probadas que pueden resolver los problemas más horribles, la mayor parte de la gente se retrae hacia una pasividad implacable. Nos hemos vuelto no sólo feos sino también impotentes.

Sin embargo, no hay motivo alguno por el cual nuestra situación moral-cultural, legal o naturalmente tuviera que resultar como ha resultado; y no hay razón alguna para que esta tiranía de la fealdad deba continuar un instante más.

Considérese la situación de hace sólo cien años, en los principios de los 1890s. En música, Claude Debussy estaba terminando su Preludio al Atardecer de un Fauno, y Arnold Schönberg estaba comenzando a experimentar con el atonalismo; al mismo tiempo, Dvorak estaba trabajando en su Novena Sinfonía, mientras que Brahms y Verdi todavía vivían. Edvard Munch exhibía El Grito, y Paul Gauguin su autorretrato con Halo, pero en los Estados Unidos, Thomas Eakins seguía pintando y enseñando. Los Mecanistas, como Helmholtz y Mach, ocupaban importantes cátedras universitarias de ciencia junto con alumnos de Rieman y Cantor. La Encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII estaba siendo promulgada, cuando ya secciones de la Segunda Internacional Socialista se estaban tornando terroristas y preparándose para la guerra de clases.

La optimista creencia de que uno podría componer música como Bethoven, pintar como Rembrandt, estudiar el universo como Platón y Nicolás de Cusa, y cambiar la sociedad sin violencia, estaba viva en los 1890s — concedemos que estaba débil y bajo sitio, pero difícilmente estaba muerta. Sin embargo, en el breve lapso de veinte años, estas tradiciones clásicas de la civilización humana casi se habían echado por la borda, y Occidente se había entregado a una serie de guerras de matanza inconcebible.

Lo que comenzó hace como unos cien años, es lo que podría ser llamado un Contra-Renacimiento. El Renacimiento de los siglos quince y dieciséis fue una celebración religiosa del alma humana y del potencial de crecimiento del género humano. La belleza y el arte no podían concebirse como nada menos que la expresión de los principios científicos más avanzados, como se demuestra con la geometría en la cual se basan la perspectiva de Leonardo y la gran cúpula de la Catedral de Florencia. Las mejores mentes del día volcaron sus pensamientos hacia los cielos y a los grandes océanos, e hicieron mapas del sistema solar y de la ruta al Nuevo Mundo, planificando grandes proyectos para cambiar el curso de los ríos para el mejoramiento de la humanidad. Hace como cien años, sucedió algo, como si se hubiera hecho una larga lista de los maravillosos logros del Renacimiento — para darle reversa a cada uno de ellos. Como parte de este movimiento de la "Nueva Era" como era llamado entonces, el concepto del alma humana fue minado mediante la más vociferante campaña intelectual de la historia: el arte fue separado de la ciencia a la fuerza, y la misma ciencia fue hecha objeto de una profunda sospecha. El arte se tornó horrible porque, decíase, la vida se había vuelto horrible.

El desplazamiento cultural de alejamiento de las ideas del Renacimiento que construyeron el mundo moderno fue debido a una francmasonería de la horripilancia. Al principio fue una conspiración política formal para popularizar teorías que se habían ideado específicamente para debilitar el alma de la civilización judeo-cristiana de manera que hizo a la gente pensar que la creatividad no era posible, que adherirse a la verdad universal era evidencia de autoritarismo, y que la razón misma era sospechosa. Esta conspiración fue determinante para planificar y desarrollar, como medio de manipulación de las masas, las vastas nuevas industrias hermanas del radio, la televisión, la cinematografía, la grabación musical, la publicidad, y el sondeo de opinión. El asimiento psicológico extendido de los medios fue fomentado a propósito para crear la pasividad y el pesimismo que aflije a nuestras poblaciones hoy en día. Tanto éxito tuvo esta conspiración que se ha incrustado en nuestra cultura, que ya no necesita ser una "conspiración," para tomar una vida propia. Sus éxitos no son debatibles — basta con encender el radio o la televisión. Hasta el nombramiento de un Juez de la Suprema Corte ha sido deformado, convirtiéndolo en una telenovela erótica, con los espectadores embobados por su personaje favorito.

Nuestras universidades, cuna de nuestro futuro intelectual y tecnológico, han sido asediadas por la "Corrección Política" de la Nueva Era, estilo Comintern. Con el colapso de la Unión Soviética, nuestros recintos universitarios ahora representan la concentración mayor de dogma marxista en el mundo. Los arrebatos adolescentes e irracionales de los 1960s se han institucionalizado como una "revolución permanente." Nuestros profesores miran sobre sus hombros, esperando que la moda actual explote antes de que una denuncia de algún estudiante destruya su trabajo de toda una vida; algunos graban sus conferencias, no vaya a ser que algún rabioso "Guardia Rojo" lo acuse de "insensibilidad". Unos estudiantes de la Universidad de Virginia solicitaron con éxito que se eliminara el requisito de leer a Homero, Chaucer, y a otros "hombres europeos difuntos", pues esos escritos se consideran etnocéntricos, falocéntricos, y en general inferiores a los "más relevantes" autores del Tercer Mundo, femeninos, u homosexuales.

Ésta no es la academia de una república, es la Gestapo de Hitler, y la NKVD de Stalin, extirpando a los "desviacionistas" — lo único que falta es la hoguera pública.

Tenemos que enfrentarnos al hecho de que la horripilancia que vemos a nuestro alrededor ha sido conscientemente fomentada y organizada de una manera tal que la mayoría de la población está perdiendo la capacidad cognitiva para transmitir a la siguiente generación, las ideas y métodos sobre los cuales se construyó nuestra civilización. La pérdida de esa habilidad es el indicador primario de una Edad Obscura. Y una Edad Obscura es exactamente en la que estamos. En tales situaciones, lo que registra la historia es inequívoco: o creamos un Renacimiento — una vuelta a nacer de los principios originales sobre los cuales se originó nuestra civilización — o nuestra civilización desaparece.

I La Escuela de Frankfort: Intelectualidad Bolchevique.

El componente organizacional individual de esta conspiración es el centro de estudios comunista llamado Instituto de Investigación Social (Institut für Sozialforschung), conocido popularmente como la Escuela de Frankfort.

En los días violentos que siguieron inmediatamente después de la Revolución Bolchevique en Rusia, estuvo muy extendida la creencia de que la revolución proletaria se extendería pronto, remontando los Urales hacia la Europa y finalmente hasta los Estados Unidos. No resultó así; los dos únicos intentos de conformar un gobierno de los trabajadores en Occidente — en Munich y en Budapest — duraron apenas unos meses. Por lo tanto, la Internacional Comunista (Comintern) inició varias operaciones para determinar por qué había sido así. Una de ellas estuvo encabezada por Georg Lukacs, aristócrata húngaro, hijo de uno de los principales banqueros del Imperio de los Habsburgo. Educado en Alemania y ya para entonces importante teórico literario. Lukacs se hizo comunista durante la Primera Guerra Mundial, y cuando se unía al partido escribió “¿Quién nos salvará de la civilización Occidental?” Lukacs estaba bien preparado para desempeñar la tarea que se había impuesto el Cominterm: había sido uno de los Comisarios de Cultura durante el breve Soviet húngaro en Budapest en 1919; de hecho, historiadores modernos asocian la brevedad del experimento de Budapest a las órdenes de Lukacs que obligaban la educación sexual en las escuelas, el fácil acceso a los contraconceptivos y la liberalización de las leyes del divorcio — todo los cual repugnaba a la población católica romana de Hungría.

Huyendo a la Unión Soviética después de la contra-revolución, Lukacs entró secretamente a Alemania en 1922, donde presidió una reunión de sociólogos e intelectuales inclinados hacia el comunismo. Esta reunión fundó el Institut für Sozialforschung. Durante la siguiente década, el Instituto elaboró lo que habría de llegar a ser la más exitosa operación de guerra psicológica contra el Occidente capitalista.

Lukacs identificó que cualquier movimiento político que fuera capaz de llevar el Bolchevismo a Occidente tendría que ser, en sus propias palabras, “demoníaco”. Tendría que “poseer el poder religioso que fuera capaz de llenar el alma entera; un poder como el que caracterizaba al cristianismo primitivo.” Sin embargo, Lukacs recomendó, ese movimiento político “mesiánico” sólo podrá prosperar cuando el individuo crea que sus acciones están determinadas no por un destino personal, sino por el destino de la comunidad” en un mundo “que ha sido abandonado por Dios.” El bolchevismo funcionó en Rusia porque esa nación estaba dominada por una peculiar forma gnóstica de cristianismo, tipificado por los escritos de Fyodor Dostoievski “el modelo de hombre nuevo es Alyosha Karamazov” decía Lukacs refiriéndose al personaje de Dostoievsky que voluntariamente entregó su identidad personal a un hombre santo y de esa manera dejó de ser “singular, puro, y consecuentemente abstracto."

El abandono de la singularidad del alma también resuelve el problema de "las fuerzas diabólicas que acechan en toda violencia" que deben ser desencadenadas a fin de crear una revolución. En este contexto, Lukacs citaba la sección del Gran Inquisidor de Los Hermanos Karamazov de Dostoievsky, notando que el Inquisidor, quien está interrogando a Jesús, ha resuelto la cuestión del bien y del mal: una vez que el hombre ha comprendido su alejamiento de Dios, entonces se justifica todo acto al servicio del "destino de la comunidad;" tal acto no puede ser ni crimen ni locura.... Pues el crimen y la locura son objetivizaciones de la falta de un hogar trascendental."

Según un testigo, en reuniones de los dirigentes del Soviet húngaro en 1919 para preparar listas de candidatos para el batallón de fusilamiento, Lukacs con frecuencia citaba al Gran Inquisidor: "Y nosotros, quienes, por la felicidad de ustedes, hemos asumido sus pecados sobre nosotros, nos plantamos ante ustedes y decimos: 'Júzgennos si pueden, o y si se atreven.'"

El problema del Génesis.

Lo que distingue a Occidente de Rusia, identificó Lukacs, era una matriz cultural Judeo-Cristiana que enfatizaba exactamente la singularidad y sacralidad del individuo, de lo cual Lukacs abjuraba. En el fondo, la ideología occidental mantenía que el individuo, a través del ejercicio de su razón, era capaz de discernir la Voluntad Divina, en una relación no intermediada. Lo que era peor desde el punto de vista de Lukacs: esta relación razonable implicaba necesariamente que el individuo podía y debía cambiar el universo físico en pos del bien; que el hombre debía tener dominio sobre la naturaleza, como se afirma en el precepto bíblico del Génesis. El problema era que, en tanto el hombre tuviera la creencia — o siquiera la esperanza de creer — que la chispa de su razón pudiera resolver los problemas que encara la sociedad, esa sociedad nunca llegaría al estado de desesperanza y enajenación que Lukacs reconocía ser el prerequisito para una revolución socialista.

La tarea de la Escuela de Frankfort era, pues, primero minar la herencia judeo-cristiana de Occidente mediante la "abolición de la cultura" (Aufhebung der Kultur, en el alemán de Lukacs); y, segundo, determinar nuevas formas de cultura que incrementaran la enajenación de la población, creando así una "nueva barbarie." A esta tarea, se congregaron en, y alrededor de, la Escuela de Frankfort, una increíble variedad no sólo de comunistas, sino también de socialistas sin partido, fenomenologistas radicales, sionistas, freudianos renegados, y por lo menos algunos miembros del auto-nombrado "culto a Astarte". La abigarrada membresía reflejaba hasta cierto grado, el patrocinio que recibía: aun cuando el Instituto de Investigación Social se inició con apoyo del Comintern, durante las tres décadas siguientes, sus fuentes de fondos incluyeron varias universidades alemanas y americanas, la Fundación Rockefeller, el Columbia Broadcasting System, el Comité Judío Americano, varios servicios de inteligencia norteamericanos, la Oficina del Alto Comisionado de los Estados Unidos para Alemania, la Organización Internacional del Trabajo, y el Instituto Hacker, una elegante clínica psiquiátrica en Beverly Hills.

Similarmente, las adhesiones políticas del Instituto, aun cuando el personal de nivel más alto mantenía lo que pudiera llamarse una relación sentimental con la Unión Soviética (y hay evidencia de que algunos de ellos trabajaron para la inteligencia soviética bien entrados los años 1960s), el Instituto consideraba que sus metas eran más elevadas que las de la política exterior rusa. Stalin, que estaba horrorizado de la indisciplinada operación 'cosmopolita' que había sido establecida por sus predecesores, cortó lazos con el Instituto a fines de los años 1920s, forzando a Lukacs a una "auto-crítica" y encarcelándolo como simpatizante de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.

Lukacs sobrevivió para asumir su antiguo cargo de Ministro de Cultura durante el régimen anti-Stalinista de Imre Nagy en Hungría. De los otros altos personajes del Instituto, el deambular político de Herbert Marcuse es típico. Comenzó siendo comunista, se hizo protegido del filósofo Martin Heidegger aun cuando éste último se estaba uniendo al Partido Nazi; emigrando a los Estados Unidos, trabajó para la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) durante la Segunda Guerra Mundial, y luego llegó a ser un principal analista de política soviética en el Departamento de Estado en lo más álgido de la era de McCarthy; en los 1960s volvió a cambiar de adhesión para tornarse en el guru más importante de la Nueva Izquierda, y acabó sus días ayudando a fundar el extremista Partido Verde, ambientalista, de Alemania Occidental.

En toda esta aparente incoherencia, de posturas tornadizas y de financiamiento contradictorio no existe conflicto ideológico alguno. Lo inmutable es el deseo de todas las partes de contestar la pregunta original de Lukacs: "¿Quién nos salvará de la civilización Occidental?"

Theodor Adorno y Walter Benjamin

Quizás el más importante y menos conocido de los logros de la Escuela de Frankfort fue la conformación de los medios electrónicos de radio y televisión para convertirlos en los poderosos instrumentos de control social que hoy en día representan. Esto surgió del trabajo hecho originalmente por dos hombres que se unieron al Instituto a finales de los años 1920s, Theodor Adorno y Walter Benjamin.

Después de terminar sus estudios en la Universidad de Frankfort, Walter Benjamin planeaba emigrar a Palestina en 1924 con su amigo Gershom Sholem (que luego se convirtió en uno de los filósofos más famosos de Israel, así como el gnóstico principal del judaísmo), pero fue impedido por un amorío con Asja Lacis, una actriz latvia y reportera del Comintern. Lacis rápidamente se lo llevó a la isla italiana de Capri, un centro de culto desde la época del Emperador Tiberio, que se usaba entonces como base de adiestramiento del Comintern; el hasta entonces apolítico Benjamin le escribió a Sholem desde Capri que había encontrado "una liberación existencial y adquirido una percepción intensa de la actualidad del comunismo radical."

Lacis luego se llevó a Benjamín a Moscú para seguir su indoctrinación, donde conoció al dramaturgo Bertolt Brecht, con quien habría de comenzar una larga colaboración; poco después, mientras trabajaba en la primera traducción al alemán del poeta francés, entusiasta de las drogas, Baudelaire, Benjamin comenzó a experimentar seriamente con alucinógenos. En 1927, estaba en Berlín formando parte de un grupo dirigido por Adorno, estudiando las obras de Lukacs; otros miembros del grupo de estudio incluían a Brecht y a su socio compositor Kurt Weill; Hans Eisler, otro compositor que habría de llegar a componer música para películas de Hollywood, y co-autor con Adorno, del libro de texto Composition for the Film (Composición para Películas), el fotógrafo avante-garde Imre Moholy-Nagy, y el director de orquesta Otto Klemperer.

De 1928 a 1932, Adorno y Benjamin tuvieron una colaboración muy intensa, al final de la cual comenzaron a publicar artículos para la revista del Instituto, el Zeitshchrift für Sozialforschung. Benjamin fue mantenido al margen del Instituto, principalmente debido a Adorno, quien más adelante se apropiaría de mucho de su trabajo. Cuando Hitler llegó al poder, el personal del Instituto huyó, pero en tanto que la mayoría fueron sacados a nuevas encomiendas en los Estados Unidos y en Inglaterra, no había ofertas de empleo para Benjamin, probablemente debido al ánimo de Adorno. Pasó a Francia, y, después de la invasión alemana, huyó hacia la frontera con España; esperando ser arrestado por la Gestapo en cualquier momento, se desesperó y muríó en su habitación, en un hotelucho, por una sobredosis auto-administrada de droga.

La obra de Benjamin permaneció casi completamente desconocida hasta 1955, cuando Sholem y Adorno publicaron una edición de su material en Alemania. Su total resurgimiento ocurrió en 1968, cuando Hannah Arendt, la antigua amante de Heidegger y colaboradora del Instituto en los Estados Unidos, publicó un artículo importante en la revista New Yorker, seguida en ese mismo año de traducciones de su obra al inglés. Hoy en día, toda librería universitaria en los Estados Unidos se jacta de tener todo un estante dedicado a traducciones de todo lo que Benjamin escribió, por más mínimo que fuera, además de exégesis, todo ello con derechos de autor fechados en 1980.

Adorno era más joven que Benjamin, y tan agresivo como el mayor de ellos dos era pasivo. Nació de una familia corsa y llevaba el nombre de Teodoro Wiesengrund-Adorno; una tía que vivía con la familia le enseñó a tocar el piano desde muy tierna edad; ella había sido la acompañante al piano en conciertos de la estrella internacional de ópera, Adelina Pratti. Siempre se pensó que Teodoro habría de llegar a ser músico profesional, y estudió con Bernard Sekles, el maestro de Paul Hindemith. Sin embargo, siendo todavía un estudiante del Gymnasium, Adorno conoció a Siegfried Kracauer. Kracauer formaba parte de un círculo kantiano-sionista que se reunía en la casa del Rabino Nehemiah Nobel en Frankfort; otros miembros del círculo de Nobel incluían al filósofo Martin Buber, al escritor Martin Rosenzweig y dos estudiantes, Leo Lowenthal y Erich Fromm. Kracauer, Lowenthal y Fromm habrían de unirse al Institut für Sozialforschung dos décadas después. Adorno empleó a Kracauer para que le enseñara la filosofía de Kant, Kracauer también lo introdujo a los escritos de Lukacs y lo conectó con Walter Benjamín, que rondaba la camarilla de Nobel.

En 1924, Adorno se mudó a Viena, a estudiar con los compositores atonalistas Alban Berg y Arnold Schönberg, y se conectó con el círculo avante-garde y ocultista que rodeaba al viejo marxista Karl Kraus. Aquí no solo conoció a su futuro colaborador Hans Eisler, sino que también tuvo contacto con las teorías del extremista freudiano Otto Gross, Gross, por mucho tiempo adicto a la cocaína, había muerto en un barrio bajo de Berlín en 1920, cuando iba en camino para ayudar a la revolución en Budapest. Había desarrollado la teoría de que la salud mental sólo podría ser alcanzada a través del resurgimiento del antiguo culto a Astarte, que eliminaría el monoteísmo y la "familia burguesa."

Salvando la estética marxista.

Para 1928, Adorno y Benjamin habían satisfecho su peregrinaje intelectual y sentaron cabeza en el Institut für Sozialforschung, a hacer algún trabajo. Como tema eligieron un aspecto del problema planteado por Lukacs: cómo darle a la estética una base firmemente materialista. Era una cuestión de cierta importancia en esa época. Los debates oficiales soviéticos sobre arte y cultura, con sus giros desenfrenados hacia el "realismo socialista" y el "Prolekult," les parecían idiotas, y sólo servían para desacreditar entre los intelectuales la aspiración del marxismo a ser considerado una filosofía. Los escritos de Karl Marx sobre el tema eran, cuando mucho, exiguos y banales.

En esencia, el problema de Adorno y Benjamin era Gottfried Wilhelm Leibniz. A principios del siglo XVIII Leibniz había, una vez más, desmoronado el dualismo gnóstico de siglos, que separaba a la mente del cuerpo, demostrando que la materia no puede pensar. Un acto creativo en el arte o en la ciencia capta la verdad del universo físico, pero no está determinado por ese universo físico. A través de concentrar el pasado en el presente deliberada y conscientemente, para dar efecto al futuro, el acto creativo, apropiadamente definido, es tan inmortal como el alma que visualiza el acto. Esto tiene efectos filosóficos fatales para el marxismo, que descansa enteramente en la hipótesis de que la actividad mental está determinada por las relaciones sociales excretadas por la producción de la existencia física de la humanidad.

Marx evadió el problema de Leibniz, igual como lo hicieron Adorno y Benjamin aunque este último lo hizo con más estilo. Es incorrecto, decía Benjamin en sus primeros artículos sobre el tema, comenzar con la mente razonable y constructora de hipótesis como base de desarrollo de la civilización; esta es una herencia desafortunada de Sócrates. Como alternativa, Benjamin planteaba una fábula aristotélica para interpretar el Génesis: Supongamos que el Edén hubiera sido dado a Adán como el estado físico primigenio. El origen de la ciencia y la filosofía no radica en la investigación y el dominio de la naturaleza, sino en dar nombres a los objetos de la naturaleza; en el estado primigenio el dar un nombre a una cosa es todo lo que podía decirse acerca de esa cosa. En sustento de esto, Benjamin cínicamente citaba las líneas con que comienza el Evangelio de San Juan, evitando cuidadosamente tomarlas del griego, filosóficamente más vasto, prefiriendo la Vulgata Latina (de modo que en la frase "En el principio era el Verbo," las connotaciones de la palabra griega original logos — que significa discurso, razón, raciocinio, y están traducidas como "Verbo" — son remplazadas por un significado más estrecho de la palabra latina verbum). Después de su expulsión del Edén y de la sentencia de Dios, de que Adán comerá el pan que gane con el sudor de su frente (para Benjamín una metáfora marxista del desarrollo de las economías), y la maldición posterior de Dios a Nimrod en Babel (o sea el desarrollo de los estados-nación con idiomas distintos, que Benjamin y Marx veían como un proceso negativo alejado del "comunismo primitivo" del Edén) la humanidad quedó "separada" del mundo físico.

De esa manera, seguía diciendo Benjamin, los objetos siguen emitiendo un "aura" de su forma primigenia, pero la verdad es ahora inalcanzablemente elusiva. De hecho, el habla, el lenguaje escrito, el arte, la creatividad misma — aquello mediante lo cual dominamos físicamente — meramente amplía la separación, al tratar de, en la jerga marxista, incorporar objetos de la naturaleza en las relaciones sociales determinadas por la estructura de clases que predomina en este momento de la historia. El artista creativo o el científico, por lo tanto, es una vasija, como Ion el rápsoda, como él mismo se describía, para Sócrates, o como un moderno partidario de la "teoría del caos". el acto creativo surge de la mescolanza de la cultura como por magia. Mientras más trate el hombre burgués de comunicar lo que quiera acerca de un objeto, menos verdadero se vuelve o, en una de las afirmaciones citadas más frecuentemente de Benjamin, "La verdad es la muerte de la intención"

Esta prestidigitación filosófica le permite a uno hacer varias cosas destructivas. Al hacer la creatividad históricamente específica, se le despoja tanto de su inmortalidad como de su moralidad. Uno no puede construir hipótesis sobre una verdad universal, o sobre la ley natural, pues la verdad es enteramente relativa al desarrollo histórico. Descartando la idea de verdad y error, se puede también desechar el concepto "obsoleto" del bien y del mal; se estará, en las palabras de Friedrich Nietzche, "más allá del bien y del mal". Benjamin es capaz, por ejemplo, de defender lo que él llama el "Satanismo" de los Simbolistas Franceses y sus sucesores, los Surrealistas, pues en la médula de este satanismo, "uno encuentra el culto al mal como un artificio político... para desinfectar y aislarse de todo diletantismo moralizador" de la burguesía. Condenar como malo el satanismo de Rimbaud es tan incorrecto como ensalzar como bueno un cuarteto de Bethoven o un poema de Schiller; pues ambos juicios están cegados a las fuerzas históricas que inconscientemente actúan sobre el artista.

Entonces se nos dice que, las estructuras de los acordes en las últimas obras de Bethoven trataban de ser atonales, pero Bethoven se abstuvo conscientemente de aventurarse a romper con el mundo estructurado de la Europa del Congreso de Viena (tesis de Adorno); de modo semejante, Schiller realmente quería afirmar que la creatividad era la liberación de lo erótico, pero como verdadero hijo de la Ilustración y de Emmanuel Kant, no pudo hacer la renuncia que se requería a la razón (tesis de Marcuse). La epistemología se convierte en un pariente pobre de la opinión pública, pues el artista no crea obras conscientemente con el fin de elevar a la sociedad, sino que en vez de ello, transmite inconscientemente los supuestos ideológicos de la cultura en la que nació. La cuestión ya deja de ser lo que es verdadero universalmente, sino lo que puede ser interpretado plausiblemente por los auto-designados guardianes del Zeitgeist.

Los malos tiempos nuevos

Así pues, para la Escuela de Frankfort, el objetivo de la elite cultural en la era "capitalista" moderna debe ser el extirpar la crencia de que el arte se deriva de una emulación consciente del Dios Creador; debe enseñarse, dice Benjamin, que la "iluminación religiosa reside en una iluminación profana, una inspiración materialista, antropológica, de la cual el hashish, el opio o cualquiera otra cosa pueda dar una lección introductoria." Al mismo tiempo, deben encontrarse nuevas formas culturales para incrementar la alienación de la población, con el fin de que ella entienda qué tan verdaderamente enajenado es vivir sin el socialismo. "No construir sobre los viejos buenos tiempos," — decía Benjamin — "sino sobre los malos tiempos nuevos"

La dirección apropiada en la pintura, por lo tanto, es aquélla que tomaron las últimas obras de Van Gogh, que comenzó a pintar objetos desintegrándose, con lo equivalente al ojo de un fumador de hashish que "desconecta y atrae las cosas fuera del mundo que le es familiar." En música, "no se propone que uno pueda componer hoy en día mejor" que Mozart o Beethoven, decía Adorno, sino que se debe componer atonalmente, pues el atonalismo es enfermo, y "la enfermedad es, dialécticamente, al mismo tiempo la cura.... La reacción de protesta, extraordinariamente violenta que esa música confronta en la sociedad presente ... parece no obstante sugerir que la función dialéctica de esta música ya puede sentirse... negativamente, como 'destrucción'.

El propósito del arte, la literatura y la música modernos debe ser destruir el potencial edificante — y por lo tanto burgués — del arte, la literatura y la música, con el fin de que el hombre, privado de su conexión con lo divino, comprenda que su única opción creativa es la revuelta política. "Organizar el pesimismo significa no otra cosa que excluir de la política la metáfora moral, y descubrir en la acción política una esfera reservada ciento por ciento a imágenes." Con esa idea, Benjamin colaboró con Brecht para llevar esas teorías a la práctica, y su esfuerzo conjunto culminó en el Verfremdungseffekt (efecto de enajenación), el intento de Brecht de escribir sus obras de teatro a manera de hacer que el auditorio abandone el teatro desmoralizado, enojado y sin propósito.

Corrección Política

El análisis Adorno-Benjamin representa casi completa la base teórica de todas las tendencias estéticas políticamente correctas que ahora asolan nuestras universidades. El post-estructuralismo de Roland Barthes, de Michel Foucault, y de Jacques Derrida, la Semiótica de Umberto Eco, el deconstruccionismo de Paul DeMan, todos ellos citan abiertamente a Benjamin como la fuente de inspiración para su obra. El Nombre de la Rosa es poco más que un panegírico a Benjamin. DeMan, el antiguo colaborador nazi en Bélgica que llegó a ser un prestigiado profesor de Yale, comenzó su carrera traduciendo a Benjamin; la infame aseveración de Barthe hecha en 1968 de que "el autor ha muerto", tiene el propósito de ser una ampliación de la sentencia de Benjamin sobre la intención. Benjamin de hecho ha sido llamado heredero de Leinbniz y de Guillermo de Humbodlt, el filólogo colaborador de Schiller, cuyas reformas educativas generaron un tremendo desarrollo de Alemania en el siglo diecinueve. Tan recientemente como septiembre de 1991, el Washington Post se refirió a Benjamin como "el mejor teórico literario alemán del siglo (y muchos suprimirían el calificativo alemán)."

Sin duda, algunos lectores han oído una u otra historia de horror sobre, por ejemplo, cómo un Departamento de Estudios Afro-Americanos consiguió que se prohibiera la presentación de Otelo por ser "racista," o cómo una profesora feminista radical dictó una conferencia ante una reunión de la Asociación de Lenguas Modernas sobre las brujas como las "verdaderas heroínas" de Macbeth. Estas atrocidades ocurren porque quienes las cometen son capaces de demostrar plausiblemente, en la tradición de Benjamin y de Adorno, que la intención de Shakespeare es irrelevante, que lo importante es el "subtexto" racista y falocéntrico, del cual Shakespeare estaba inconsciente cuando lo escribió.

Cuando el Departamento de Estudios sobre la Mujer o el de Estudios del Tercer Mundo organiza a los estudiantes para que abandonen los clásicos en favor de autores modernos negros o feministas, las razones dadas son Benjamin puro. No es por que estos escritores modernos sean mejores, sino que, de alguna manera, son más verídicos porque su prosa alienada refleja los problemas sociales modernos que los autores antiguos ignoraban. A los estudiantes se les está enseñando que el mismo lenguaje es, como lo dijo Benjamin, meramente un conglomerado de "nombres" falsos endilgados a la sociedad por sus opresores, y se les previene contra el "logocentrismo," la sobre-dependencia en las palabras.

Si estas excentricidades parecen ser de "retardados" (en palabras de Adorno), eso es porque así es como están ideadas. El logro más importante de la Escuela de Frankfort consiste en darse cuenta de que sus monstruosas teorías podían volverse dominantes en la cultura, como resultado de los cambios en la sociedad originados por lo que Benjamin llamó "la era de la reproducción mecánica del arte"

II La clase dirigente se torna Bolchevique: El "entretenimiento" sustituye al arte.


Antes del siglo veinte, la distinción entre arte y "entretenimiento" estaba mucho más pronunciada, Ciertamente, uno podría entretenerse con el arte, pero la experiencia era activa, no pasiva. En el primer nivel, uno tenía que hacer una elección consciente de ir a un concierto, de ir a ver una cierta exhibición de arte, de comprar un libro o una partitura. Es muy improbable que más de una fracción infinitesimal de la población hubiera podido tener la oportunidad de ver el Rey Lear o de oír la Novena Sinfonía de Bethoven más de una o dos veces en su vida. El arte exigía que uno pusiera todas sus facultades de concentración y de conocimiento del tema en cada experiencia, de lo contrario la experiencia se consideraba perdida. Esos eran los días en que la memorización de la poesía y de obras de teatro completas, y la reunión de familia y amigos para un "concierto de cámara" era la norma, aun en hogares rurales. Esos días también eran antes de la "apreciación musical;" cuando uno estudiaba música, como lo hacían muchos, aprendía a tocarla, no a apreciarla.

Sin embargo, las nuevas tecnologías del radio, la cinematografía, y la grabación musical representaban, para usar la expresión marxista, un potencial dialéctico. Por un lado, estas tecnologías ofrecían la posibilidad de llevar las más grandes obras de arte a millones de personas que de otra manera no tendrían acceso a ellas. Por otra parte, el hecho de que la experiencia sea infinitamente reproducible podría tender a desconectar la mente del auditorio, haciendo la experiencia menos sagrada, incrementando de esa manera la alienación. Adorno llamó a este proceso "desmitologización". La nueva pasividad, planteaba Adorno la hipótesis en un artículo crucial publicado en 1938, podía fracturar la composición musical en sus partes "entretenidas," que serían "fetichizadas" en la memoria de quien las escucha, y sus partes difíciles, que serían olvidadas, seguía diciendo Adorno.

La contraparte del fetichismo es una regresión del escuchar. Esto no significa que el individuo que escucha vuelva a una fase anterior de su propio desarrollo, ni a una declinación en el nivel general colectivo, ya que los millones que pueden ser alcanzados musicalmente por primera vez mediante los medios actuales de comunicación masiva no pueden compararse con los auditorios del pasado. Más bien es la escucha contemporánea la que ha sufrido regresión, frenada en la etapa infantil. Los sujetos que escuchan no sólo pierden, junto con su libertad de elegir y su responsabilidad, su capacidad para la percepción consciente de la música ... ellos oscilan entre olvido total, y repentinos esfuerzos por reconocer. Escuchan de manera atomizada y se disocian de lo que oyen, pero precisamente en esta disociación desarrollan ciertas capacidades que corresponden menos a los conceptos tradicionales de la estética que a aquéllos del fútbol o del motorismo. No son infantiles ... pero sí son pueriles, su primitivismo no es el del subdesarrollado sino el del retardado a la fuerza.

La retardación conceptual y el preacondicionamiento causado por el escuchar indicaba que se podrían determinar preferencias mediante la programación. El mismo acto de poner, por ejemplo, un número de Benny Goodman junto a una sonata de Mozart en el radio, tendería a amalgamar ambos como "música de radio" entretenida, en la mente de quien escucha. Esto significaba que aun ideas nuevas y difíciles de tragar podrían hacerse populares "re-denominándolas" por medio del homogeneizador universal de la industria de la cultura. Como lo planteaba Benjamin:

La reproducción mecánica del arte cambia la reacción de las masas hacia el arte. La actitud reaccionaria hacia una pintura de Picasso se convierte en una reacción progresista hacia una película de Chaplin. La reacción progresista se caracteriza por la fusión directa e íntima del disfrute visual y emocional con la orientación del experto... En lo que toca a la pantalla, las actitudes crítica y receptiva del público coinciden. La razón decisiva de esto es que las reacciones individuales están predeterminadas por la respuesta del auditorio masivo que están por producir, y esto no está más pronunciado en ninguna parte que en las películas.


Al mismo tiempo, el poder mágico de los medios podría utilizarse para re-definir ideas anteriores. "Shakespeare, Rembrandt, Bethoven, todos serán llevados a la pantalla," concluyó Benjamin, citando al pionero trances del cine, Abel Gance, "... todas las leyendas, todas las mitologías, todos los mitos, todos los fundadores de religiones, y las religiones mismas... esperan que su resurrección sea expuesta."

(Continuará)

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domingo, 17 de diciembre de 2017

Brussels and the last days of the West

Brussels and the last days of the West


Monday March 28, 2016

by Carlos Esteban rd

Taken from:
https://elperroflautareaccionario.wordpress.com/2016/03/28/bruselas-y-los-ultimos-dias-de-occidente/
Translated from the Spanish by Roberto Hope

Our civilization will die of stupidity. The massacre in Brussels is a good moment to remind ourselves that the enemy of the West lies not in the sands of the Middle East, but among ourselves.

A new carnage has struck Europe; this time in the very capital of that globalist and 'goodist' conspiracy known as the European Union, Brussels. One more of the successive bloodbaths which have absolutely nothing to do with Islam, and to which the first reaction among our self-righteous masses is not the logical one of indignation and defense, but the fear of an outbreak of 'Islamophobia.' May no one in any situation use this to frustrate the lovely fantasy of the #WelcomeRefugees. Even though the Eurostat will make it clear that less than a third of those who arrive do so running away from the IS; despite the Islamic State boasting that it has taken advantage of the border chaos to infiltrate operators, and the Interpol itself estimates them to have reached the number of some 5,000 men.

But fear not, it is not the novel 'Islamophobia' — which can already be defined as the rejection to submit to Islam — the illness of which our civilization will die. Our civilization will die of stupidity.

A people whose first reaction upon being attacked is to excuse the group from which its attackers come is calling, at the top of its lungs, for its extinction, and after reading in the social networks and in other publications, tens of ramblings along the lines of 'not all Muslims ...' and/or “... because of the Crusades...”,  I have not the least doubt that we are in the terminal phase.

We already experienced this after the atrocious killing at the Bataclan in Paris. Françoise Hollande's immediate determination to launch an attack against the IS positions in Iraq was very much applauded, at least by the right. And that is the proof of our supreme cowardice and supreme stupidity. Because it is not in the sands of Mesopotamia where the peril for our civilization lies, but in our perpetual compromise, in our cultural masochism. And no measure is taken in connection with that. On the opposite, faced with the avalanche of supposed refugees from the Middle East, the most powerful European leader, Angela Merkel, reacted with a universal and open invitation, to which masses of progressivists adhered at the cry of 'Welcome Refugees!', creating — among other things — a security crisis which one would have to be blind not to see.

Furthermore, the military intervention of the United States and its allies in the Islamic world, from Iraq and Afghanistan to Libya and Syria, have produced, if not the cause, at least the perfect occasion for the drama now developing in our borders.

The American neocon establishment and its Spanish allies maintain that the primary objective is to finish Assad, ahead of the victory over the IS. Producing, we imagine, a result equally promising as that of Sadam´s overthrow in Irak. Because the West cannot stand the vision of a tyrant, this is the directive, to democratize the Globe.

Well, part of the Globe. Through no one's imagination passes the idea of snubbing China for the minute detail of it being a tyranny that has crushed all kinds of dissidence.

Or, closer to the case under discussion, Saudi Arabia, an archaic and cruel theocracy, in comparison to which the reviled Iranian regime is a libertarian paradise. But the Saudis are untouchable, no matter that the Islamic faction behind the modern Jihad, behind all of the massive attacks that have occurred since September 11, has its cradle there, and it is the only official one permitted in the kingdom; no matter that it is financing mosques and madrassas all over the West, which transmit the same radical message against the infidel. Arabia is the wellspring of all that, along with other tyrannies of the Gulf, such as Qatar and the Arab Emirates, shirts of which are worn by the players of both of our principal soccer teams. Business, I suppose, is business, and just like emperor Vespasian reminded his son Titus, that money does not smell, apparently, it also does not retain bloodstains.

Of course, I sympathize with all of the victims and their families, but I hope not to be judged too callous if I say that these brutal attacks, as Europe had not suffered in decades, are just the most dramatic aspect of our gradual extinction. In the long run, these attacks are also unnecessary, even counterproductive for our defeat. Even more, not even is Islam — Jihadist or not, if you' are prone to split threads and make a distinction which even they do not make — the problem of the West.

Islam is still very fragile. The west is still very powerful. A modest dose of common sense, of the conservation instinct which is normal to expect of any people on earth, would suffice for the danger to be immediately exorcised. No, the real enemy, the implacable, dangerous, powerful enemy is not the one which climbs the walls, but the traitor who opens the gates to the enemy. It is our elites, our rulers, our communications groups, our cultural mandarins, our educational system, our financiers. The globalist establishment, in short, who has decided that the best way to rule us is, in the old style, dividing us, stripping away our national identities as much as our old European identity, so that, turned into atoms, without personal loyalties, we will have to depend upon our masters to resolve our quarrels.

Towards the end of the preceding century, a progressivist sociology professor at Harvard, Robert Putnam, proposed himself to make a profound study to prove the benefits of cultural diversity and chose the multicultural city of Los Angeles as his test field. But the results were so opposite to what was expected that his work Bowling Alone, received very little publicity.

Putnam proved that cultural and ethnic diversity drastically reduces social cohesion, participation in community activities and mutual trust, and promotes solitude and disinterest in public affairs. Such a community has only the political power as arbiter among the various tribes in dispute; the wet dream of the powerful. And this is the plan which, with no need to resort to any conspiracy. Is being imposed on the West, and very specially in Europe under the auspices of Brussels.

The West lives in a bubble of unprecedented prosperity, peace, and liberty which makes it believe that its values are universal values; that we are not one more tribe, but the entire humankind, and that our arrival in the world scene has made disappear the secular incentives and mechanisms which have moved all peoples throughout history.

The world is much greater, demographically ever more in relation to the waning West, and knows what this means. It knows that ignoring the enemy does not make it disappear, on the contrary. It knows that weakness is not a signal to protect the other but to attack him.

In a twisted and sinister way, the West is ill with a deformed and masochist priggishness which always asks who is right and always responds it is any other, that we are the worst and most evil of cultures. But history does not move like that. In real history, not in the politically correct one,  if a people, without too much effort, can get the territory, the wealth, and the women of another for itself, it will do it.

Sooner or later, the West will have to wake up to this fact, or resign itself to perish, and not precisely to dissolve itself into a Utopian progressivism. Because the day is not far when the question will no longer be what is your opinion, but which is your people.

domingo, 12 de febrero de 2017

La sorprendente verdadera razón del odio hacia Donald Trump

La sorprendente verdadera razón del odio hacia Donald Trump


Por Steve Jalsevak

Tomado de: https://www.lifesitenews.com/blogs/the-main-reason-for-the-hate-against-donald-trump
Traducido del inglés por Roberto Hope

3 de febrero, 2017 (LifeSiteNews) – Olvídense de la mayor parte de las quejas y acusaciones contra Donald Trump que han estado oyendo en estos días. Se está conduciendo una guerra sucia, creciente y violenta contra la administración de Trump y contra los conservadores en general. La mayor parte de esa guerra está siendo orquestada y sufragada por elites masivamente financiadas, de un movimiento general – ese movimiento agresivamente secular, libre de fronteras, despoblador, propulsor de un Nuevo Orden y un gobierno mundial, que lleva ya varias décadas de existir.

Les recomiendo mucho ver el video producido por Remnant TV en: https://youtu.be/X_xN0u2d7AI . Presenta un contexto crucial. Yo creo, basado en todo lo que he visto, leído y experimentado durante los últimos 40 años o más, que el video va al punto. Ninguna otra cosa puede explicar el griterío masivo dentro de los Estados Unidos e internacional, y las violentas demostraciones “espontáneas” inducidas, que han estado teniendo lugar en muchas ciudades y países.

Todos, en los diversos elementos de este movimiento por un Nuevo Orden Mundial, esperaban confiadamente que la elección de Hillary Clinton llevara a la implementación de las etapas finales de sus planes. Bajo el gobierno de Barack Obama y con la poderosa influencia de la Unión Europea, de la ONU y de otras elites, todo había estado avanzando hacia el objetivo de alcanzar los poderes que han buscado desde hace mucho tiempo. Estaban preparados para, con ese poder, tomar el control total de las economías de todas las naciones, eliminar las soberanías nacionales e imponer cambios sociales dramáticos y medidas extremas de despoblación en todo el mundo.

La elección de Donald Trump y de una mayoría Republicana en el Senado, en el Congreso, en las gubernaturas y en otros puestos han dejado tambaleando a los propulsores del Nuevo Orden Mundial. Para ellos ha sido como un gigantesco terremoto, que ha puesto sus perversos planes de cabeza. Están enfurecidos e histéricos de que sus expectativas de un logro final, vertiginoso del poder total del hombre como dios haya sido hecho añicos. Esa es su meta final – reemplazar a Dios con el hombre – el gran pecado de orgullo de Adán.

Estos son los principales elementos, estrechamente interconectados, del Nuevo Orden Mundial:

  • Las ahora totalmente corruptas y cooptadas Naciones Unidas y Unión Europea, Vea a Nigel Farage en https://www.youtube.com/watch?v=9CGITp0ItAk atacar al parlamento de la Unión Europea por sus críticas a las políticas de Trump (comienza en el minuto 1)
  • International Planned Parenthood y otras organizaciones que promueven la contra-concepción y el aborto.
  • Todas las organizaciones que promueven el control poblacional.
  • El archi-billonario George Soros y numerosas organizaciones radicales de agitación social que él ha fondeado con cientos de millones de dólares. Soros es uno de los principales conductores del perverso movimiento que propulsa un Nuevo Orden Mundial.
  • Los dirigentes del movimiento que exige a los gobiernos tomar medidas contra el calentamiento global/cambio climático, quienes, entre otras cosas, intentan destruir el capitalismo y despoblar al mundo, y tienen una disposición hacia el ocultismo panteísta  Lea también acerca de Agenda 21.
  • La mayor parte de la gran prensa de Occidente, que está controlada por las elites del Nuevo Orden Mundial. Estos controladores de la información que regurgitan desvergonzada propaganda y mentiras, que demasiados ciudadanos malinformados se engullen.
  • Los movimientos radicales feministas y lesbiano-sodomitas militantes, que tratan de imponer su perspectiva sexual en todas las naciones a través de las Naciones Unidas y por otros medios. Estos movimientos son esenciales para el Nuevo Orden Mundial, porque la destrucción del matrimonio tradicional, de la vida familiar y de la moral sexual tradicional, resulta en reducciones dramáticas de nacimientos. Dañar a la familia también daña la lealtad de unos miembros de la familia hacia los otros, hacia su fe y hacia su comunidad, lo cual entonces facilita el control por un gobierno mundial central – todos ellos fueron objetivos bien documentados de los regímenes totalitarios del pasado. La mayor parte de los llamados LGBT (término recientemente inventado para designar a los desviados sexuales) seguramente no están conscientes de que están siendo utilizados para este fin.
  • Grupos marxistas, anarquistas y otros violentos radicales sociales, usualmente financiados por George Soros.
  • Instituciones públicas educacionales americanas, especialmente debido a la influencia de los opulentos sindicatos de profesores, de extrema izquierda, que han sido sometidos y cooptados a hacer propaganda todos los días entre los estudiantes, de su perspectiva ideológica anti-americana y anti cristiana. En los años recientes los estudiantes han estado sometidos a un fuerte y continuo adoctrinamiento parcial sobre la ideología del cambio climático, que exige cambios masivos en la sociedad.
  • La Masonería, prohibida a los católicos so pena de excomunión automática (y también a otros cristianos ortodoxos), y otras sociedades similares de las elites anti-cristianas, que todavía siguen ejerciendo una influencia sustancial en el mundo.
  • De lo más asombroso, el propio Vaticano parece sumado al corro, pues el Papa Francisco, los obispos alemanes y otros que los rodean, han establecido relaciones cercanas con muchos de los principales propulsores del Nuevo Orden Mundial, invitándolos al Vaticano a dar conferencias y asesoría (a pesar de duras declaraciones de Francisco contra el aborto, el “matrimonio” homosexual, y a favor de las familias numerosas, etc.) Esto ha sido un cambio radical con respecto a todos los papas anteriores. Algunos reportes afirman que George Soros favoreció a Bergoglio durante el cónclave que lo eligió papa. Por primera vez desde siempre, el movimiento propulsor del Nuevo Orden Mundial ha ganado un respaldo público poderoso para muchos de sus programas, de nada menos que la cabeza de la Iglesia Católica Romana, quien ha insistido agresivamente que el cambio climático, las fronteras abiertas, el anti-capitalismo y más, son ahora cuestiones de obligación moral para una nueva, mundana Iglesia Católica.  También parece ser que algunos en el Vaticano pudieran estar preparando el terreno para plantear un caso moral y religioso en favor del control poblacional, del uso de anticonceptivos, de las familias pequeñas y de la aceptación de la homosexualidad, independientemente de muchas declaraciones de Francisco en contrario. Muchas señales apuntan a esto. Puede verse alguna de la evidencia de esto en los siguientes enlaces:
https://www.lifesitenews.com/opinion/population-bomb-author-not-the-only-controversial-presenter-lined-up-to-spe
https://www.lifesitenews.com/news/the-church-is-not-against-birth-control-at-all-cardinal-walter-kasper
https://www.lifesitenews.com/blogs/pope-francis-misrepresents-the-catechism-on-homosexuality
https://www.lifesitenews.com/news/francis-praises-prominent-humanae-vitae-dissenter-for-his-radical-new-moral
https://www.lifesitenews.com/news/catholic-bishop-hits-vatican-over-conference-trying-to-make-children-agents


  • Muchos de los multi-billonarios y muchas de las más grandes compañías, que han sido seducidas a participar en el movimiento; por ejemplo, Bill Gates, Apple, Michael Bloomberg, Warren Buffet, Mark Zuckerberg y más.
  • El islamismo militante – Angela Merkel, otros dirigentes de la Unión Europea, George Soros y otros propulsores “progresistas” del Nuevo Orden Mundial, aun dentro de la Iglesia Católica, han estado utilizando un influjo masivo y planeado de islamitas agresivos (muchos musulmanes no son islamitas pero demasiados si lo son) a Occidente para forzar el establecimiento del gobierno central, sin fronteras, del Nuevo Orden Mundial. Los islamitas están también facilitando la destrucción final de la civilización cristiana dondequiera que han estado invadiendo naciones que habían sido católicas. El Canadá, bajo el gobierno del partidario de fronteras abiertas, Justin Trudeau, está acelerando este movimiento en su país. Ejemplo de esto es un discurso cargado de odio, dado por un islamita marxista, en una concentración anti-Trump de Black Lives Matter, el 4 de febrero en Toronto. Syed Hussan llamando a la destrucción revolucionaria de la sociedad canadiense, sembrando el terror y eliminando las fronteras. Pienso que muchos islamitas en Europa, el Canadá y los Estados Unidos ya están, o pronto estarán, llamando a lo mismo. Los partidarios de un gobierno mundial están jugando un juego muy peligroso, dado que el Islam militante tiene su propio deseo, históricamente consistente, de subyugar al mundo y forzar el islam y la ley Sharia en todas las naciones. Envalentonando, financiando, y promoviendo la aceptación de su religión ideológica y política, que es muy diferente a todas las demás, ha estado propiciando un resurgimiento de los inmemoriales esfuerzos islámicos de conquistar el mundo.
¿Pueden Trump y su gabinete resistir este ataque continuo, casi satánico? Muchos rezaron por él durante su elección y sorprendentemente logró prevalecer. Está claro que, a pesar de las faltas personales del presidente, está haciendo muchas cosas buenas. No sería odiado tan intensamente por toda esta gente si no las hiciera.

Se necesitan todavía más oraciones para proteger, guiar e inspirar a Trump y a su administración, para que mantengan el rumbo y sirvan la voluntad de Dios: Se necesitan oraciones para su continua conversión – especialmente sobre las cuestiones de los llamados “derechos” de los homosexuales y transgénero.

Hay también gran necesidad de orar por la seguridad física del presidente y de su equipo de mando.

La elección de Donald Trump ha causado que la guerra que por décadas se ha estado llevando contra lo que queda de la civilización cristiana, de pronto se muestre como la sucia y perversa guerra que ha sido todo el tiempo. Hasta ahora, la guerra ha sido en un solo sentido, siendo los progresistas propulsores de un gobierno mundial generalmente los únicos que han estado luchando, mientras que los relativamente pasivos cristianos y sus aliados no cristianos han opuesto una ingenua, tímida y desorganizada resistencia.

Típico de los alborotadores anarquistas enmascarados que protestan por la elección de Trump, hubo uno que citó al desaparecido Malcolm X, padre fundador del movimiento terrorista negro islámico, para justificar los actos de la turba violenta en Washington.

La elección de Donald Trump de pronto ha sacado a luz todo lo que había estado preparándose. Ha forzado un clímax necesario en esta guerra de culturas en todo el mundo.

Esto está bien. Pero “los buenos” deben ahora responder para, al fin, comenzar en serio una guerra defensiva para derrotar completamente a los propulsores de un gobierno mundial único. Es hora de despertar a la realidad de nuestras responsabilidades individuales y colectivas en este conflicto internacional entre el bien y el mal.

No se puede exagerar la gravedad de la situación.

Tengan presente que en 1976 (que indica cuánto tiempo ya lleva esto) el entonces Cardenal Karol Wojtyla, luego hecho papa Juan Pablo II, advirtió lo siguiente:

“Estamos frente a la mayor confrontación histórica que la humanidad jamás haya experimentado. No creo que el amplio círculo de la sociedad americana, o el amplio círculo de la comunidad cristiana se den completa cuenta de esto. Estamos ante la confrontación final entre la Iglesia y la anti-iglesia, entre el evangelio y el anti-evangelio, entre Cristo y el Anticristo.”

Donald Trump no fue quien inició el conflicto. Ël simplemente lo ha traído a la luz para que nosotros respondamos.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Viendo a Brexit en Perspectiva

Viendo a Brexit en Perspectiva


por Atila Sinke Guimarães

Tomado de: http://www.traditioninaction.org/bev/192bev06_29_2016.htm#secret
Traducido del inglés por Roberto Hope

Yo creo que la salida de Inglaterra de la Unión Europea puede llevarnos a una Tercera Guerra Mundial. Déjenme explicarme:

Quienquiera que siga lo que pasa en la política internacional sabe que Las Fuerzas Secretas quieren establecer un Nuevo Orden Mundial: una República Universal. La agenda de las Naciones Unidas es el prototipo de este ideal: un gobierno socialista que domine a todos los pueblos de la tierra, que habrán de transformarse en un solo tipo de hombre moreno, resultante de la mezcla de todas las razas.

Las Fuerzas Secretas

¿Qué quiero decir por las Fuerzas Secretas? Son el grupo formado por personas iniciadas que actúan de manera decisiva bajo la siguiente jerarquía:

El Poder Masónico:


  • Un comercio controlado por la industria
  • Una industria controlada por los bancos,
  • Una clase política controlada por las tres: comercio,industria y los bancos, dependiendo de cada caso,
  • Bancos estatales controlados por gente que actúa tras los bastidores, que no suelen aparecer en los encabezados de los medios de comunicación; de hecho, mientras mas decisivamente actúan, menos aparecen.
  • Bancos privados controlados por lo que de manera genérica se le conoce como las Finanzas Internacionales – el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, etc. – los cuales también controlan/influencian a los bancos estatales.
  • Las Finanzas Internacionales controladas por los judíos
  • Los judíos divididos en facciones liberales y “ortodoxas”, pero en este antagonismo aparente, la última palabra casi siempre pertenece a los “ortodoxos”.

Jerarquías semejantes operan dentro de las universidades, las profesiones libres – médicos, ingenieros, abogados, etc. – así como en el ejército, la marina, la fuerza aérea y la policía.

Hay diferentes tipos de masonería – el Club Rotario, el Club de Leones, los Rosacruces, el Skull & Bones, el Bohemian Grove, los Iluminati, el Rito de York, el Rito Escocés, el Bursenschaft, el Centro Pitágoras, la Observancia Asiria, los Caballeros de Pythias, etc. – todos ellos son caballos montados por el judaísmo. Estos tipos de sociedades secretas actúan en los distintos niveles de la jerarquía para comunicar y hacer cumplir la agenda de la Revolución.

Quienes han sido iniciados no comunican al público, a sus amigos o a sus familias, la orientación que han recibido. Eso es secreto.

Es esta red lo que yo llamo Las Fuerzas Secretas.

Las Fuerzas Secretas y la inmigración.

Todos sabemos que la actual invasión de Europa – que en una menor escala está ocurriendo también en los EUA – no está sucediendo por pura coincidencia. Las Masonerías Unidas de Europa anunciaron patentemente, en un manifiesto público, que quieren que sus miembros apoyen la inmigración musulmana. El documento está claro en lo referente a sus fines, pero hay mucha palabrería en lo referente a las razones.

La verdadera razón, creo yo, es destruir completamente a la Europa como había sido moldeada por la Iglesia Católica. El odio de la Revolución hacia esta Cristiandad es tan intenso, que quiere destruir los tipos raciales europeos que se desarrollaron en una sociedad formada tan orgánicamente por la Iglesia.

Sus agentes en Europa están predicando explícitamente el 'reemplazo' de las razas. Según esta agenda, los diversos tipos raciales europeos deberían casarse con musulmanes – sean árabes o negros. Profesores, políticos, empresarios y predicadores instruyen a la gente de manera insistente a que acoja a los inmigrantes y, de ser posible, se mezcle con ellos. Esa política ha sido promovida durante décadas por las Fuerzas Secretas, pero ahora está alcanzando un ápice impensable – con la complaciente bendición del Papa Francisco, no lo olvidemos. Durante algún lapso de tiempo, la opinión pública se estuvo mostrando desconfiada, pero calladamente lo había ido aceptando.

La tendencia cambió cuando, en el Año Nuevo de 2016. Alemania fue testigo de una ola de cientos de violaciones de mujeres jóvenes y de niñas por más de 1000 inmigrantes. Las mordazas cayeron de su boca y la gente comenzó a manifestarse.

Amanecimos con el dato de que el 30% de la población de Marsella, Francia, es musulmana, lo que significa que más de 260,000 personas habían invadido la ciudad y estaban causando toda clase de desasosiego. El pueblo francés de Calais tiene 18,000 musulmanes en su ciudad, gozando de todos los privilegios que provee el gobierno. Ellos agradecen esto fastidiando a voluntad, violentamente, a la población.

De repente nos percatamos de que Alemania tiene 3.7 millones de ciudadanos de origen turco, más 1.5 millones de turcos residiendo ahí, sin contar a los 1.1 millones de “inmigrantes sirios” a quienes Angela Merkel autorizó que entraran a Alemania entre el 2015 y el 2016.

Europa está harta de inmigración

La opinión pública ha cambiado. La retórica de acoger a los inmigrantes, promovida puntualmente por los gobiernos locales, ya no convence a la gente. El primer ministro húngaro puso un buen ejemplo protestando públicamente y sacudiéndose la política anti-europea impuesta por los Estados Unidos.

En Austria, la venta de armas se salió de las gráficas; ya no quedan armas en los anaqueles. Más y más mujeres austriacas están comprando armas para defenderse de posibles violaciones por inmigrantes. En las últimas elecciones, de mayo de 2016, los partidos políticos habituales austriacos socialistas y conservadores, viendo que no podían ganar, canalizaron sus votos hacia el representante de los Verdes, quien apenas logró ganarle al candidato anti-Unión Europea y anti-inmigración – ganando por sólo un microscópico porcentaje.

En Diciembre de 2015, se adoptó en Francia la misma política de canalizar votos para evitar que el partido neo-nazi de Marine Le Pen se llevara las elecciones legislativas. Aun cuando el partido de ella no se llevó ninguna región, emergió como el segundo partido en número de votos. La virtual dictadura de Francois Hollande quien desde noviembre del 2015 ha estado gobernando al país bajo ley marcial con el pretexto de combatir al terrorismo, está paradójicamente protegiendo a los musulmanes, prohibiendo a la policía del Estado que haga cumplir la ley en sus distritos.

Creciente caos político en Europa.

Francia está también en un caos político, ya que Hollande está sacando ventaja de su dictadura “provisoria” para imponer reformas socialistas sobre el pueblo, que diariamente toma las calles para protestar y hacer demostraciones. El índice de popularidad de Hollande ha caído a un mínimo de 19%. Francia luce más y más como una nueva Venezuela.

España también ha estado en caos político por más de seis meses. Desde el pasado diciembre, los representantes electos al Congreso han sido incapaces de acordar una plataforma para primer ministro. Las elecciones del 26 de junio no cambiaron el cuadro, pues ninguno de los partidos obtuvo mayoría en el Congreso. Irlanda está en una situación similar. Italia apenas puede caminar con las dos piernas. Desde la caída del gobierno en noviembre del 2015, Portugal está también en agitación política. Grecia no ha podido salir de su abismo político-económico.

Brexit, un respiro de aire fresco.

Fue en esta turbulenta atmósfera de invasión musulmana y caos político que el 23 de junio Inglaterra votó por salirse de la Unión Europea. Es la mejor noticia que yo recuerdo haber recibido desde que comenzó este corrupto siglo XXI. ¡Felicidades, Inglaterra! Yo tenía la sospecha de que las Fuerzas Secretas harían trampa en las casillas de votación – el referendo de Escocia se mantiene en mi mente – para asegurarse de que Inglaterra no se separara. Pero esto no sucedió o aun cuando hubieran hecho trampa no fue lo suficiente como para cambiar el resultado final.

¿Cómo harán las Fuerzas Secretas para evitar que otros pueblos de Europa, que están teniendo análogas cuestiones  migratorio/político/económicas, se rasquen la cabeza y piensen “Por qué no hacemos nosotros lo mismo”?

Así es, pues, como nos encontramos ahora. Si Inglaterra se separa sin que otros la sigan, la UE puede reducir su paso pero tratando de seguir el mismo camino. Sin embargo, si dos o tres otros países se retiran, bien puede producirse una reacción en cadena y reducir la Unión Europea a lo que es la locomotora que la arrastra, o sea Alemania. En otras palabras, la aventura de la UE efectivamente terminaría.

En este último caso, las Fuerzas Secretas tendrían que medir cuidadosamente lo que sería su siguiente paso.

¿Pateando el tablero de ajedrez?

En este crepúsculo de la democracia veo tres posibilidades:

Primero: reinstalar dictadores – Hollande pudiera ser sólo un caso de prueba – a fín de imponer mediante fuerza política las medidas que la presión económica de la UE no pudo lograr. Entonces tendríamos un grupo de dictadores que impondrían el socialismo y unificarían Europa por la fuerza.

Segundo: provocar a una insurrección general de los musulmanes que ya están en Europa, que se alce contra todo lo que no se adapte a su propia visión del mundo. Europa sería transformada así en un enorme cuerpo herido de guerra urbana de guerrillas.

Tercero: si las Fuerzas Secretas dejan de poder controlar la reacción anti-inmigrantes y un separatismo orgánico, podrían generar una controlada Tercera Guerra Mundial. Adoptando esta estratagema, tendrían que destruir, mediante fuerzas militares en conflicto lo que antes no pudieron desmantelar. Recordemos que la Primera Guerra Mundial se hizo para acabar con los imperios y matar a la juventud ultramontana de Europa.

Estas tres hipótesis no excluyen la una de la otra.

En las dos guerras mundiales anteriores, las fuerzas secretas hicieron algo semejante cuando se vieron en análogas encrucijadas. Patearon el tablero  de ajedrez para comenzar de nuevo el juego, de manera que pudiera ser jugado bajo su control desde una nueva perspectiva y en una situación completamente diferente.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Nuevos caminos para los Estados Unidos

Nuevos caminos para los Estados Unidos


Por Atila Sinke Guimarães

Tomado de: http://www.traditioninaction.org/bev/198bev11_30_2016.htm
Traducido del inglés por Roberto Hope


Las elecciones del 8 de noviembre revelaron una nación americana profundamente dividida. Por un lado tenemos a los que apoyan la plataforma Obama-Hillary; por otro lado, los adeptos al movimiento Tea Party, que en Trump encontraron un respiro provisorio de aire fresco para su creciente asfixia.

Luego de ocho años de Obama y su agenda de extrema izquierda, los EUA estaban cerca de convertirse en ESUA ― Estados Soviéticos Unidos de América. Esta realidad se refleja en varios campos.

Primero: el gobierno saliente luchó por evitar que los EUA explotara o produjera ninguna fuente nueva de energía ― petróleo, gas, carbón o metanol ― en su propio territorio. También estaba sofocando otros sectores que extraen recursos naturales.

Segundo: saboteó tanto como pudo el sector industrial y la fuerza de trabajo de la nación, enviando trabajo al extranjero, China, Indonesia e India por citar sólo los países extranjeros más relevantes, con el pretexto de que el trabajo puede hacerse allá más barato que acá.

Tercero: socavó la fuerza de trabajo rural con una política de socialización del sector agrícola, y aumentó la intrusión estatal, limitando y controlando la libre iniciativa.

Cuarto: lo americanos de las clases media y alta, tanto urbana como rural, han estado encarando una persecución virtual en la forma de impuestos concusionarios sobre la propiedad y el ingreso. Los impuestos rurales ya sofocaban a los agricultores.

Un capítulo especial de esta persecución incluye el  demagógico programa Obamacare, el cual es un medio para la absorción socialista de la práctica médica privada por el Estado, Está destruyendo el antiguo y competente sistema, transformándolo en un modelo de ineficiencia,

Quinto: El gobierno de Obama hizo todo lo que pudo por vilipendiar la moral y la autoestima de las tropas americanas mediante la reducción de su número, recorte de sus salarios, e introducción de leyes que les obligan a aceptar mujeres y homosexuales en todas las ramas y en todos los rangos.

Paralelamente, saboteó nuevos armamentos para las fuerzas americanas y recortó el gasto de defensa. Esto ha reducido el antiguo poderío de los EU a una condición de atraso, permitiendo a Rusia y a China en varias áreas igualar o sobrepasar el poder militar de respuesta americano.

En un nivel interno, el ataque constante del gobierno contra los propietarios de armas, tratando de limitar su posesión, uso y tipo a un ridículo mínimo no puede pasarse por alto.

Sexto: atacó violentamente a las familias americanas por medio de una usurpación de la autoridad de los padres, a través de una enorme gama de medidas culturales y legales. Esto incluye la formación de la niñez y la juventud por un cuerpo comunista de profesores en escuelas y universidades, la enseñanza de una moral libertina en estas organizaciones y la imposición de monstruosidades antinaturales tales como la homosexualidad y el llamado transgenerismo, que están siendo presentados como normales en la sociedad.

En el ataque contra las familias, es de notarse que el gobierno no ha escatimado esfuerzos por promover el aborto y  la eutanasia, proporcionando un amplio apoyo económico hacia esos fines

Séptimo: la política inmigratoria de Obama ciertamente confirma la idea de que el gobierno estaba tomando acciones para destruir la identidad americana. Mediante la inmigración musulmana, ya sea abierta o subrepticia, introdujo intranquilidad y aflicción al país por amenazas inminentes de terrorismo.

Octavo: La rama ejecutiva corrompió las decisiones de la suprema corte nombrando jueces que fueran favorables hacia sus agendas pro-homosexuales y pro-aborto.

Estas medidas generales, que fueron meticulosamente ejecutadas durante los ocho años de la presidencia de Obama, no fueron solamente acciones del gobierno, sino que son posturas apoyadas por una porción considerable de los americanos que votaron por Hillary. Este grupo, no lo olvidemos, quiere seguir el mismo rumbo ― y aun a un paso más acelerado ― hacia la destrucción de los EUA y la implantación del socialismo.

Después de la elección, segmentos de este bloque han estado haciendo manifestaciones en contra de Trump. Creo que los hacedores de reyes y los manipuladores de la opinión pública, o lo que es lo mismo, las  Fuerzas Secretas, están probando las aguas de este grupo para determinar si es suficientemente socialista y suficientemente grande para enfrascarse en una guerra civil. En caso de que no lo sea, esos partisanos radicales estarán listos para ser utilizados en nuevas protestas, como las del Occupy Movement o de Black Lives Matter, cuando se presente la oportunidad.

Movimiento Tea Party

Otro bloque de opinión pública está constituido por aquéllos que votaron por Trump. Está compuesto básicamente de aquéllos que están descontentos con el sistema actual. Más que cualquier cosa específica que Trump haya hecho o prometido, la principal causa de su éxito fue haber catalizado un enorme descontento general. Los partidarios del Tea Party que fueron capaces de elegir sólo unos cuantos diputados hace unos años, han podido ahora elegir al presidente de los Estados Unidos ― éste es el dato más expresivo que ha emergido en el panorama político. Revela una corriente creciente de la opinión pública.

El escepticismo de este bloque no gira alrededor de algún punto superficial: está dirigido a la misma esencia del sistema democrático. Déjenme analizarlo.

Primero, es obvio que este grupo está contra Obama y su plataforma político-social explicada arriba. En otras palabras, cree que la rama ejecutiva del sistema democrático se ha vuelto putrefacta moral e institucionalmente.

Segundo, está también contra los políticos, considerándolos hipócritas que son movidos por intereses personales para proponer y aprobar las leyes que ellos escogen. O sea que la rama legislativa está profundamente desacreditada.

Tercero, el voto de esta facción fue indiferente hacia los partidos Republicano y Demócrata. La nominación de Trump fue algo esencial para el Partido Republicano, pero no lo fue necesariamente para Trump, que utilizó al partido como un mero instrumento legal para su candidatura. Sus votantes eran ajenos a la disputa tradicional rojo vs. azul [republicano vs. demócrata N. del Tr.]. Esto se traduce a que los partidos oficiales se están haciendo irrelevantes u obsoletos. En el fondo se trata de una lucha crecientemente ideológica de una sociedad orgánica americana contra el socialismo.

Cuarto, la aprobación del antinatural e injusto “matrimonio” homosexual por la Suprema Corte, que había sido rechazado por el pueblo en plebiscitos ― California, por ejemplo, lo rechazó dos veces ― muestra claramente el carácter artificial y arbitrario de la decisión. Esta medida, añadida a la reciente decisión de favorecer el aborto en Texas, hizo obvio para el electorado de Trump que al más alto tribunal de nuestro régimen democrático le preocupa menos la justicia que el echar a andar una agenda izquierdista pre-establecida.

Quinto, para hacer las cosas todavía peores, el actual  procedimiento de votación ha estado siendo cuestionado cada vez más por fraudulento. Hay serias dudas acerca de la objetividad de los votos depositados y contados por máquinas electrónicas, que descansan en programas diseñados por expertos computacionales que se sospecha que arreglan los resultados de antemano.

Sexto, la mayor parte de los medios de comunicación establecidos ― periódicos, radio y televisión ― se mostraron descaradamente parciales en esta elección. Esta falta de objetividad, así como las incesantes noticias que predecían la victoria de Hillary, confirmaron las sospechas previas acerca de casi todo lo que se reporta en los medios establecidos.

Séptimo, de manera análoga, las encuestas, que se consideran una forma efectiva de medir lo que la gente está pensando, se mostraron estar siendo guiadas por una brújula descompuesta.  Casi todas habían predicho una victoria confortable de Hillary-

Este tentativo bosquejo de los partidarios del Tea Party deja claro que existe un gran escepticismo sobre la democracia hoy en día. Este enorme bloque del público está abierto a salir del régimen presente e intentar algo nuevo.

¿Qué clase de régimen sería éste? No resulta difícil ver las nubes de una dictadura aparecer en el horizonte. Este bloque de americanos insatisfechos está apostándole a un hombre fuerte que se preocupe poco de compromisos políticos, que no tenga mucho que ganar financieramente a nivel personal.

¿Será Trump el salvador de la democracia o el hierofante que habrá de conducir su funeral? ¿Será él verdaderamente independiente de las Fuerzas Secretas y de sus ideales antinaturales, anticatólicos y socialistas? A propósito ¿qué le habrá dicho a Henry Kissinger que dejó a éste con la confianza de que Trump no cumplirá sus promesas de campaña, sino que en cambio se adaptará a la política exterior americana, o sea a la agenda del Nuevo Orden Mundial Único? No lo sé. Tendremos que esperar y ver.

Lo que sí sé es que el Sr.Trump cometería un error fatal si no hace caso a este creciente bloque de opinión pública y le da rienda suelta a su megalomanía, basándose en la noción irrealista de que fue electo por sus méritos y logros personales.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Ésta no fue una elección. Fue una revolución.

Ésta no fue una elección. Fue una revolución.

por Daniel Greenfield

Tomado de http://www.radicalpress.com/?p=10363
Traducido del inglés por Roberto Hope

Es medianoche en América. El día anterior, cincuenta millones de americanos se levantaron ante la gran rueda de hierro que los había estado triturando y se le opusieron. Se pararon ahí aun cuando los medios de comunicación les decían que era inútil. Tomaron su puesto aun cuando las clases lenguaraces se reían y se mofaban de ellos.

Eran padres que ya no podían alimentar a sus familias. Eran madres que no podían pagar el cuidado de la salud. Eran trabajadores cuyos empleos habían sido vendidos a países extranjeros. Eran hijos que no veían un futuro para ellos. Eran hijas temerosas de ser asesinadas por los 'menores sin acompañante' que inundaban sus comunidades. Respiraron profundamente y se opusieron.

Levantaron sus brazos y la gran rueda de hierro se detuvo.

La Gran Pared Azul se derrumbó. Los estados imposibles cayeron uno tras otro. Ohio, Pennsylvania, Iowa. La clase trabajadora blanca, que había sido desdeñada y pisoteada por tanto tiempo, se puso de pie. Se levantó ante sus opresores, y el resto de la nación se levantó con ellos.

Se rebelaron contra la exportación de sus empleos al extranjero en tanto que sus ciudades se llenaban de inmigrantes que obtenían todo mientras que ellos no obtenían nada. Se rebelaron contra un sistema en el cual podían ser enviados a la cárcel por una minucia mientras que las elites podían violar la ley y aun así lanzarse a una contienda electoral por la presidencia. Se rebelaron contra el que se les amenazara con que tenían que cuidarse de lo que decían. Se rebelaron contra el ser considerados en desacato por querer trabajar para ganarse la vida y sostener a sus familias.

Lucharon y ganaron.

Esto no fue un voto. Fue un levantamiento. Como la gente ordinaria que derribó el Muro de Berlín, derribaron algo contranatural que se había levantado ante ellos. Y conforme lo veían caer, se maravillaron de lo débil y frágil que había sido siempre. Y cuánto más fuertes eran ellos de lo que jamás habían sabido.

¿Quién era esta gente? Eran la escoria y los habitantes del territorio sobre el que los aviones sólo pasan volando. No tenían títulos de bachillerato y jamás habían puesto un pie en un Starbucks. Eran la clase trabajadora blanca. No hablaban con propiedad ni pensaban bien. Tenían las ideas erróneas, vestían la ropa incorrecta, y tenían la ridícula idea de que todavía eran importantes.

Estaban equivocados en todo. ¿Inmigración ilegal? Todos sabían que había llegado para quedarse. ¿Black Lives Matter? [movimiento activista de los negros americanos contra el racismo sistémico] Es el nuevo movimiento de derechos civiles. ¿Manufactura? Tan extinta como el pájaro dodo. ¿Prohibir la entrada a musulmanes? ¿Qué clase de fanático piensa siquiera en eso?  El amor gana, el matrimonio pierde. El futuro pertenece al metro-sexual urbano y a su página de Internet, no al individuo que tenía un puesto bien pagado antes de que éste fuera llevado a China o a México.

No podían cambiar nada. Mil políticos y comentaristas habían hablado de hacerlos que se adaptaran al futuro inevitable. En vez de eso se treparon en sus camionetas pick-up y fueron a votar.

Y lo cambiaron todo.

Barack Hussein Obama se jactaba de que había cambiado a América. Mil millones de reglamentaciones, un millón de inmigrantes, cien mil mentiras y ya dejó de ser la América de Usted. Era la de él.

Fue un John F. Kennedy y un Franklin D. Roosevelt envueltos en una sola persona. Nos dijo que su versión de la historia era la correcta y que era inevitable.

Y votaron y lo rebasaron. Pasaron por delante de él y no lo escucharon. Tuvo que venir a hacer campaña a donde todavía se aferran a sus armas y a sus biblias. Vino a implorar por su legado.

Pero América dijo 'No'

Cincuenta millones de americanos lo repudiaron. Repudiaron a los Obamas y a los Clintons. Desdeñaron a las celebridades. No pusieron atención a los medios de comunicación. Votaron porque creyeron en lo imposible. Y su dedicación hizo que lo imposible sucediera.

Se les había dicho a los americanos que no se podían construir muros y que las fábricas no podían abrirse. Que los tratados no podían 'des-firmarse' y que las guerras no podían ganarse. Era imposible prohibir a terroristas musulmanes que entraran a América, o deportar a los extranjeros ilegales que habían convertido pueblos y ciudades en territorios de bandas criminales.

Todo eso era imposible. Y cincuenta millones de americanos hicieron lo imposible. Pusieron al mundo de cabeza.

Es medianoche en América. CNN está llorando. MSNBC está haciendo rabieta, ABC lo llama un berrinche, NBC lo condena. No se suponía que pasara. La misma maquinaria que aplastó al pueblo americano durante dos términos presidenciales seguidos, la masa de corporaciones gubernamentales y fundaciones que manejaban este país, estaba preparada para ganar.

En vez de eso, la gente se levantó frente a la máquina. La bloquearon con sus cuerpos. Fueron a votar aun cuando las encuestas les decían que era inútil. Enviaron por correo sus votos como ausentes aun mientras Hillary Clinton planeaba sus fuegos artificiales para celebrar su victoria. Vieron las fábricas vacías y las granjas desoladas. Viajaron temprano en el frío. Se formaron en fila. Regresaron a casa a sus hijos para decirles que habían hecho lo mejor para su futuro. Le apostaron a América y ganaron.

Ganaron contra toda probabilidad y ganaron admirablemente.

Estaban cansados de ObamaCare. Estaban cansados del desempleo. Estaban cansados de que se les mintiera. Estaban cansados de ver a sus hijos volver en ataúdes de ir a proteger a algún país musulmán. Estaban cansados de ser llamados racistas y homófobos. Estaban cansados de ver a su América desaparecer.

Y se alzaron y contraatacaron. Ésta era su última esperanza. Su última oportunidad de ser escuchados.

En el Internet pueden verse videos de las diez formas como John Oliver destruyó a Donald Trump. De cómo Samantha Bee quebró el Internet burlándose de los que apoyaban a Donald Trump. Tres minutos de Stephen Colbert hablando de lo estúpido que es Donald Trump, Vean a Madonna maldecir a quienes apoyaban a Trump. Vean a Katy Perry. Vean a Miley Cyrus. Vean a Robert Downey Jr. Vean a Beyoncé hacer campaña con Hillary, Vean. Clic.

Vean a cincuenta millones de americanos recuperar a su país.

Los medios estuvieron todo el tiempo equivocados acerca de la elección. Esto no se trataba de personalidades. Esto era acerca de lo impersonal. Era acerca de unos cincuenta millones de personas contraatacando, cuyos nombres nadie sabrá, excepto algún servidor digital. Era acerca de la mujer sin hogar que cuidaba la estrella de Trump. Era acerca de aquéllos que el Partido Demócrata perdió en Ohio y Pennsylvania, que buscaban a alguien que los representara. Era acerca de los trabajadores sindicalizados que aparentaban asentir cuando sus organizadores les indicaban cómo debían votar, pero que se rehusaron a vender su futuro.

Nadie jamás entrevistará a todos aquellos hombres y mujeres. Jamás les veremos sus caras. Pero ellos son nosotros y nosotros somos ellos. Vinieron en ayuda de una nación en peligro. Hicieron lo que los americanos siempre han hecho. Hicieron lo imposible.

América es una nación de imposibilidades. Existimos porque nuestros antecesores no aceptaban un 'No' por respuesta. No de reyes o tiranos. No de las elites que les decían que era imposible hacerse.

El día en que dejemos de ser capaces de lograr lo imposible es el día en que América dejará de existir.

Hoy no es ese día. Hoy, cincuenta millones de americanos hicieron lo imposible.

Ya pasó la medianoche. Ha llegado un nuevo día. Y todo está por cambiar.

Daniel Greenfield, un Fellow Shillman de Periodismo, miembro del Freedom Center, es un escritor neoyorkino que se enfoca en el Islam radical.

Buenas noches, Sra.Clinton

Buenas noches, Sra.Clinton

(Una Campaña de Nacimiento Parcial ha Quedado Enterrada)

Por Michael Matt

Tomado de: http://remnantnewspaper.com/web/index.php/articles/item/2865-goodnight-mrs-clinton-a-partial-birth-campaign
Traducido del inglés por Roberto Hope

Bien, me imagino que la Sra. Clinton ahora ya sabe lo que se siente ser abortada cuando se está a punto de nacer.

Sin embargo, siempre desde que yo era niño me ha parecido que la emoción de la victoria no es, ni por mucho, tan poderosa como la agonía de la derrota. Si la Sra. Clinton hubiera logrado la victoria anoche, hoy sería el día más sombrío de la historia. El futuro habría sido peor que nefasto para un pueblo que intencionalmente habría elevado [a la presidencia] a una radical, inmoral y corrupta mujer que odia las leyes de Dios, defiende el asesinato de bebés y se afana con gran celo por la destrucción de la familia.

De haber sido elegida, ese resultado habría hablado mucho más de nosotros que de ella. Nos habríamos exhibido como un pueblo desalmado y sin corazón, despreciable y más allá de toda esperanza.

Demasiado estaba en juego. Mucha de nuestra labor aquí en The Remnant, por ejemplo, habría sido definida como criminal en los próximos cuatro años. Nuestra preferencia por proveer escolarización a nuestros hijos en nuestra propia casa se habría vuelto ilegal en la aldea que la Sra, Clinton tenía en mente. Hasta nuestra posibilidad de movernos libremente habría sido socavada por la Sra. Clinton, quien había prometido expandir a miembros de 'grupos de odio' la lista de gente a la que no se le permite abordar vuelos comerciales hacia el interior o hacia el exterior de los Estados Unidos. (Como 'líder de un grupo de odio', según nos califica el infame Southern Poverty Law Center, no le es difícil a quien esto escribe imaginarse con cuánto entusiasmo la Presidente Hillary habría aplicado la legislación anti-crímenes de odio contra la América Cristiana)

Por lo tanto, sí, como todo mundo, estamos todavía tratando de procesar la noticia de esta sorpresiva derrota, verdaderamente formidable (si Trump revoca la Enmienda Johnson [que a partir de 1954 prohibe a ciertas organizaciones exentas de impuestos, que apoyen o se opongan a candidatos a cargos políticos ― N. del Tr.] hasta podría la Iglesia Católica en este país volverse nuevamente relevante). Hay mucho que aprender de lo que vimos acontecer anoche, no el menor de lo cual es que la gran prensa, lejos de poseer omni-sapiencia, de hecho son ideólogos que no tienen idea de lo que pasa, y a quienes nunca se les debe volver a tener confianza.

Independientemente de lo que pase con una presidencia de Trump, ya sabemos que un porcentaje sustancial del pueblo americano no está fuera de toda esperanza ― que todavía tiene suficiente sentido Cristiano para reconocer y rechazar lo demoníaco cuando lo ve. Y ¿qué es lo que debemos sacar de todo esto? Que los demonios no son invencibles. De hecho, anoche les salió el tiro por la culata gracias a un 'bufón' de quien se habían burlado inmisericordemente durante 18 meses y quien decidió ser el primer político en décadas en darle una voz nuevamente a los americanos que temen a Dios ― una concesión comparativamente pequeña que, no obstante, redujo a lágrimas amargas y a un silencio estupefacto a la mitad izquierda de este país.

Donald Trump se las ingenió para librar de los grilletes a los Americanos pro-vida, pro-Dios y pro-familia, provocando que los demonios se desbandaran frente a ellos como cucarachas. Y así como muchos de nosotros votamos por Donald Trump para detener a Hillary Clinton, ahora podemos celebrar sin reparos la aplastante derrota que nuestro voto infirió a los todopoderosos: George Soros, el Papa Francisco, Planned Parenthood, la prensa principal, Hollywood, las Naciones Unidas, la Unión Europea y el resto de los fanáticos del Nuevo Orden Mundial.

Abajo, en las cloacas, hasta las ratas están desgarrando sus pequeñas pieles: Miley Cyrus tendrá que dejar el país como prometió hacerlo si Trump ganaba (que te vaya bien Miley, y cuida que, al cerrarse la puerta, no te pegue en el trasero). El Reverendo Al Sharpton también necesita un corredor de bienes raíces del extranjero, lo mismo que Whoopi Goldberg, Tom Hanks, Bruce Springsteen, Ellen y el resto de las 'elites' de colas largas y narices puntiagudas.

Hollywood está derramando lágrimas de ácido esta mañana y de ello debemos felicitar mucho a Donald Trump.

Los malos, los demonios, los pro-aborto, la facción anti-familia ― todos ellos perdieron anoche y perdieron en grande. Y ― ¡horror de los horrores! ― su derrota les fue propiciada por gente que se para frente a las clínicas abortivas recorriendo con los dedos las cuentas de su rosario, rogándole al Cielo que intervenga, pidiéndole a Nuestra Señora que dé a nuestra nación algo más de tiempo para que vuelva a sus cabales. Perdieron, en otras palabras, ante la ”gente menuda” ― gente que viaja en sus mini-mamamóviles llenas de niños, aferrada a sus biblias y a sus armas, que vive allá en esa 'canasta de deplorables' [como calificó Hillary Clinton a los partidarios de Trump] donde Dios y familia todavía son más importantes que las dádivas gubernamentales y que el derecho de asesinar bebés.

Obviamente, todo esto debe tenerse en perspectiva; fue Donald Trump quien fue electo anoche, no Santo Tomás Moro. Va a haber desencantos que provengan de la Casa Blanca de Trump. Se los aseguro. No debemos engañarnos con eso, seamos realistas. América tiene un muy, muy largo camino que recorrer si habrá de volver a sus cabales. Nuestro país está todavía en una rebelión de facto contra Dios. Aún no hemos salido del bosque, ni siquiera estamos cerca. Pero el infierno sufrió anoche un revés y nada puede cambiar esa realidad que ahora es histórica.

Por lo tanto, oremos por que el Presidente Trump pueda tomar los pasos, aunque sean pasos de bebé, para revertir los motores y cambiar el curso. Nuestras expectativas son modestas, por decir lo menos, pero no sin esperanza y ciertamente no sin una convicción firme de que la alternativa venía del mismo vientre del infierno y habría asestado un golpe de muerte a la América cristiana.

Los perdedores de ayer son ahora la mejor causa de esperanza. Esa derrota aplastante prueba que los malos, aun cuando son poderosos, no son invencibles. Puede resistírseles y hasta derrotárseles. Le guste el personaje o no, Trump ha probado fuera de toda duda, que la guerra por Dios, por la familia y por los no nacidos en este país está lejos de ser una causa perdida.

El sordo gemido que oímos a todo el largo y ancho de América nos ofrece una prueba audible de esto ― es el sonido de los dientes del demonio rechinando. Y para eso, cualesquier reservas que podamos tener acerca de nuestro presidente electo, los americanos decentes pueden levantar “un sonido de alegría al Señor” al dar un suspiro nacional de alivio,

Con cauteloso optimismo hacia el futuro, agradecemos a Dios por el milagro que fue la derrota de la pro-abortista, pro-sodomía, y anti-americana Hillary Rodham Clinton. Y agradecemos a Donald Trump por haber tomado una postura en favor de la gente buena cuya voz ha sido silenciada en este país por demasiado largo tiempo. Anoche se pronunciaron, y su recién descubierta voz fue oída en todo el mundo.

Recen por Donald Trump. Él no es católico, y por eso no tiene el beneficio de los sacramentos. Y sin embargo, todos los poderes del infierno van a aliarse contra él durante los próximos cuatro años. Él necesita de nuestras oraciones, se dé cuenta de ello o no.
Que Dios bendiga a América, y que los americanos utilicen esta tregua para ponerse de rodillas y bendecir a Dios por haber tenido misericordia de nosotros ― misericordia de la cual somos altamente inmerecederos.