El Caso Williamson
1) La Fe y la Moral suponen la existencia de la Historia y la política (la cual es "moral social" y nada tiene que ver con partidos políticos). La separación entre la fe y la política es la esencia del catolicismo liberal. Más aún, los hechos históricos son la base de la fe católica: por ejemplo, si el nacimiento, la muerte y la resurrección de Jesús no fueran hechos históricos, nuestra fe colapsaría. Jesús nació bajo el reinado de César Augusto y murió bajo la autoridad de Poncio Pilato. De manera semejante, el exterminacionismo es la base de la religión holocáustica que pretende reemplazar el Holocausto de Jesús, redentor del género humano, por el llamado Holocausto del pueblo judío.
2) Es imposible restaurar la fe en su integridad sin restaurar la vida social y política ("Restaurare omnia in Christo" fue la consigna de San Pío X) y careciendo de conocimiento basado en hechos, no mitos, especialmente si éstos son instrumentos para proponer un nuevo concepto teológico (el holocausto de los judíos) y desconocer el concepto católico tradicional (el Holocausto de Cristo).
3) El holocausto fue la base de la nueva doctrina del Vaticano II sobre el deicidio ("Nostra aetate"), de la reforma de la oración del Viernes Santo (Misa Novus Ordo 1970), de la teoría de Juan Pablo II sobre que "la Antigua Alianza nunca fue revocada (en Maguncia, 1981). Además, la "teología del silencio de Dios" nació siguiendo las reflexiones sobre el Holocausto judío, como se presentan por los "exterminacionistas". Algunos teólogos (siguiendo los pasos de Hans Jonas y de Giovanni Battista Metz) niegan la Divina Providencia y la Bondad de Dios y ponen en duda Su existencia por haber permitido que ocurriera el Holocausto. El Holocausto es para el judaísmo talmúdico un "absoluto metahistórico"; un acto sacrificial que tiene valor salvífico. Luego de la destrucción del templo (70 D.C). la exégesis rabínica reemplazó la fe mosáica en un Mesías personal por una fe en un "Mesías Colectivo", que es el pueblo judío. El cristianismo no puede aceptar esta sacralización del Holocausto judío, que constituiría una negación de su propia identidad y fe: el único Holocausto es el Sacrificio de Cristo en la Cruz. El admitir otro holocausto salvífico y "metahistórico" fuera del de Jesús sería un acto de apostasía.
Desafortunadamente, la nueva teología judaizada conciliar y postconciliar se desarrolló en un entorno progresista católico; esperamos que no haya contaminado el entorno adherido a la Tradición. Por lo tanto, es deber del sacerdote advertir a los fieles.
4) No me parece que sea un pecado o una ruptura el expresar la propia opinión de uno sobre la validez histórica de la vasta literatura que existe concerniente al "re-examen" (y no "negación") de la tesis del Holocausto, introducida por el pro-soviético Gromyko en 1948. Muchos historiadores (también en Israel) aseveran que no hay certeza histórica acerca de algún plan del Tercer Reich para eliminar a judíos en cámaras de gas. Por supuesto, sí ocurrieron deportaciones a campos de concentración, donde muchos judíos fueron asesinados. El matar a un inocente es un crimen y un grave pecado contra el quinto mandamiento.
El obispo Richard Williamson lo expresó claramente durante la entrevista que le hicieron, nada dijo que fuera contrario a la fe y la moral, sólo expresó su opinión personal, lo cual no desacredita la doctrina católica integral. Si un obispo, como obispo, habla de fe y de moral con autoridad eclesiástica, no significa que no pueda hablar sin autoridad eclesiástica, sobre temas de historia y de moral social. Además, si las posturas del Obispo Williamson o, mejor dicho, sus opiniones sobre el Holocausto no reflejan las opiniones de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, me pregunto entonces: en ese caso, si es legal para la Fraternidad el hablar sobre historia y política ¿por qué no es igual para el Obispo Williamson?
5) Es por lo menos ingenuo el engañarse a uno mismo creyendo que una pequeña "mea culpa" (esperábamos que con la muerte de Juan Pablo II se hubieran acabado) hubiera apaciguado el enojo y el odio del judaísmo contra Cristo y Su Iglesia. De hecho, el rabino en jefe de Roma (Riccardo Di Signi) dijo que las disculpas del Obispo Fellay (quien sólo dijo que los comentarios de Williamson eran "inapropiados") eran totalmente insuficientes e irrelevantes. Es, pues, necesario re-examinar las antiguas posturas teológicas contra el judaísmo que, como dijo Jules Isaac (denigrando el Holocausto), niegan la libertad de culto (el ecumenismo, la negación del deicidio, lo apropiado de la Misa de San Pío Quinto), como lo reafirmó el rabino italiano en el 2007. En aquel entonces Di Segni pidió a la FSSPX que no se limitara a silenciar a un obispo "negacionista" (quien en realidad no es negacionista), sino que pusiera en claro su propia opinión acerca de la doctrina del Vaticano II acerca del judaísmo y si no se aclara (o sea, si se acepta una nueva postura, de la misma manera que están claras las posturas del Obispo Lefebvre acerca del ecumenismo y del deicidio), la cuestión seguirá abierta. No debemos imaginarnos poder calmar a un león dándole un pequeño pedazo de carne. Di Segni nos tildará de antisemitas como lo hizo con el Obispo Williamson.
6) Si Jesucristo no hubiera dado sermones inapropiados ("ustedes, cuyo padre es el demonio", Juan, VIII, 48) habría muerto en Su cama y no habría cumplido la voluntad de su Padre. San Pablo aconseja "predicad a tiempo y a destiempo". Santo Tomás, en la Summa Theologica, escribe "es necesario enseñar la verdad a los judíos sin temor a irritarlos, como Jesús que enseño públicamente a los judíos la verdad que ellos odiaban y los reprochó por su vicio sin temor a irritarlos" (Santo Tomás, III, 42, 2). Los Apóstoles estaban "contentos de sufrir persecuciones" del Sanedrín porque predicaban que Cristo había sido crucificado por los Sumos Sacerdotes y no temían ser desprestigiados, por el contrario, lo disfrutaban.
7) El Cardenal Bagnasco estuvo más firme y fue más justo, habló de una campaña orquestada por los medios de comunicación. No re-excomulgó a nadie.
8) Espero que estos datos no conduzcan a nuevas divisiones. Quizás una mayor firmeza doctrinal y verdadera caridad fraterna habría ahorrado lo que una dureza de corazón y una debilidad teológico-histórico-política parece haber puesto en peligro. El responsable de eso no me parece que haya sido el Obispo Williamson: el padre Reginaldo Garrigou-Lagrange escribió: "los liberales son de amplio criterio en la doctrina porque no creen con firmeza, y son incompasivos en la práctica porque en verdad no aman."
9) Finalmente (esta mañana) intervino Benedicto XVI en defensa, desafortunadamente, del Holocausto, y dijo que la normalización de las relaciones con los "tradicionalistas" depende de su total aceptación del Vaticano II. Quizás todos estos acontecimientos hayan servido para para remover toda ambigüedad; los católicos adheridos a la Tradición saben que, si no aceptan "Nostra aetate" y el judeo-cristianismo post-conciliar, no habrá ligar para ellos.
10) Que Dios nos dé el valor en estos desafortunados tiempos de "apostasía universal", para mantener la fe en el Holocausto de Cristo, el único Redentor verdadero del género humano.
Don Curzio Nitoglia
28 de enero de 2009
Citizenfitz escribió:
Quizás el Papa debiera simplemente despojarse de todo disimulo y mudarse para allá [Jerusalén]
Pues esa es toda la cuestión ¿o no? Durante años, el Vaticano se rehusó a siquiera reconocer a Israel como un estado legítimo y, en cambio, ahora el Papa está rezando ante el Muro de los Lamentos y en Auschwitz, y agasajando a rabinos, todo en nombre del "diálogo interreligioso".
Este es el plan que ha estado desplegándose ante nuestros ojos:
1) Desacreditar e infiltrar la Iglesia Católica.
2) Infiltrar a los cristianos fundamentalistas para que den culto a Israel.
3) Rodear Jerusalén y tomar posesión del Monte del Templo.
4) Librar a Palestina de todos los palestinos
5) Precipitar un conflicto mundial; atacar a Irán, meter a Rusia en el conflicto.
6) Anunciar una Religión Mundial Única y un Gobierno Mundial Único para acabar con todo conflicto.
7) Reconstruir el Templo de Salomón en el Monte del Templo.
8) Forzar a la Iglesia a que apoye este plan.
9) Seguir invocando el Holocausto mientras la economía mundial implosiona.
10) Establecer un Gobierno Único Mundial bajo control suyo, con el nuevo Templo de Jerusalén como sede del Poder.
Todo lo que usted ve en las noticias es parte de esta estrategia. Yo creo que, si logramos desaceditar el Holocausto, podremos librar al mundo de este plan diabólico. Aunque Israel tiene más de 200 armas nucleares, el Mito del Holocausto es más poderoso que cualesquiera de ellas combinadas. Pero esto va aún más allá que Israel -- el control judío del sistema de la Reserva Federal, el servicio de recaudación de impuestos, y todo nuestro esclavizante sistema monetario. Todo ello podría caer en pedazos privándolo de la tarjeta de condolencia del Holocausto.
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