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domingo, 11 de septiembre de 2016

Malos Teólogos de la Moral (MTM)


por Kevin Aldrich


  Tomado de: http://www.catholicstand.com/bad-moral-theologians-bmts/
4 de agosto AD2016

Traducido del inglés por Roberto Hope

Hay cosas malas que alguna gente de veras, de veras quiere hacer. Hay alguna gente que no sólo quiere hacer cosas malas, sino que también quiere estar justificado de hacerlas. Quieren que otros digan que sus obras malas son buenas-

Entonces ¿qué hacer si uno es uno de ésos? Llamar a un Mal Teólogo de la Moral, Lo llamaré MTM para abreviar.

Repasemos algunos de los fundamentos:

En la auténtica teología moral católica, para decidir si un acto es bueno o malo, lo examinamos desde tres ángulos. Primero consideramos el objeto, luego la intención, y por último las circunstancias.

El objeto es el acto en sí mismo: cosas como hacer un donativo, decir una oración, hacer una tarea, tomar un bien ajeno, hacer trabajo por un salario, o un billón de cosas más.

Según el Catecismo,”El objeto que se elige especifica moralmente el acto de la voluntad, en la medida en que la razón reconoce y juzga si está en conformidad con el verdadero bien. Las normas objetivas de moral expresan el orden racional del bien y del mal, atestiguadas por la conciencia,” (CIC 1751). Usando nuestra razón, entonces, juzgamos si el acto será objetivamente bueno o malo en sí mismo.

La intención es el motivo para qué se hace el acto, por ejemplo, atenuar el sufrimiento de alguien, evangelizar, poner a alguien en aprietos, saciar el hambre física, lograr un pago, o experimentar placer.

Las circunstancias son las cosas que rodean el acto y que lo afectan. Por ejemplo, robar es malo, pero tomar una libra de arroz de una tienda Whole Foods en San Francisco no es tan malo como tomarlo de una viuda y sus hijos hambrientos en Calcuta. Decir la verdad es bueno, pero decir la verdad aun teniéndose el temor de que eso lo meta a uno en problemas porque uno hizo algo malo, podría ser todavía mejor.

Aquí van dos verdades básicas importantes de la moral:

La primera es una que la mayoría de la gente entiende: un acto cuyo objeto es bueno en sí mismo puede hacerse aun mejor por la intención o las circunstancias, pero también las circunstancias pueden hacer el acto peor o de plano malo.

Por ejemplo, cuando alguien te ha prestado un bien de su propiedad, es bueno devolvérselo, Sin embargo ¿qué pasa si el bien es una escopeta y cuando el propietario te la pide está borracho y furioso? Si se lo devolvieras en esas circunstancias, tu acto sería malo. O si le devolvieras el arma porque crees que el amigo que te la prestó atacará con ella a tu enemigo, tu mala intención haría malo el acto. De hecho para que un acto sea bueno, el objeto, la intención y las circunstancias deben también ser buenas.

Así pues, cuando evaluamos un acto cuyo objeto es bueno en sí mismo, no podremos saber completamente si el acto es moralmente bueno o malo hasta que tomemos en consideración la intención y las circunstancias.

La segunda verdad básica de la moralidad de un acto es algo muy confundido hoy en día y mucha gente lo entiende mal:

Un acto cuyo objeto es malo en sí mismo, no puede volverse bueno por más que se tenga una buena intención o lo rodee cualquier tipo de circunstancias. La intención y las circunstancias pueden hacer el acto menos malo, pero no pueden hacerlo bueno. Esta es la razón por la que matar directamente a una persona inocente, que es el objeto de actos tales como el aborto, el asesinato o la eutanasia, es intrínsecamente inmoral. Ninguna multitud de buenas intenciones o de circunstancias extenuantes pueden excusar el acto, y mucho menos hacerlo bueno.

Entran los MTMs


La razón por la que mucha gente está confundida acerca de esta última verdad es porque muchos sacerdotes y laicos fueron enseñados por los MTMs. en sistemas erróneos de teología moral

Estos MTMs dicen: “Sí, hay normas objetivas de moral que se expresan en los diez mandamientos o en la ley moral natural. Pero esas son recomendaciones, puntos de partida, principios abstractos. Deben ubicarse en las experiencias concretas vividas por la gente.”

Estos MTMs arguyen que las motivaciones y las circunstancias podrían invalidar los principios y hacer que algo malo se convierta en bueno.

Juan Pablo II criticó y condenó estos sistemas en su encíclica Veritatis Splendor (1993)

Crítica de Juan Pablo II

Esto es lo que escribió Juan Pablo II:

Algunos han propuesto una especie de doble estatuto de la verdad moral.  Además del nivel doctrinal y abstracto, sería necesario reconocer la prioridad de una cierta consideración existencial concreta. (VS 56).

Los MTMs dicen que cuando la ley moral objetiva y la situación real de una persona están en conflicto, la situación de la persona tiene “prioridad” sobre la ley moral objetiva.

El Papa pasa a decir, refiriéndose a la situación del individuo:

Ésta, teniendo en cuenta las circunstancias y la situación, podría establecer legítimamente unas excepciones a la regla general y permitir así la realización práctica, con buena conciencia, de lo que está calificado por la ley moral como intrínsecamente malo.

En otras palabras, una persona que se guíe por el consejo de los MTMs podría hacer algo que la ley moral determina ser intrínsicamente malo, como robar, engañar, o utilizar drogas, cuando en realidad esa especie de teología moral errónea usualmente no se aplica para aquellos tipos de pecados. Con frecuencia se usa para acciones que tienen que ver con el sexo, como fornicación, adulterio, sodomía, contraconcepción, aborto, fertilización in vitro, y cosas parecidas.

Siguiendo esa línea de razonamiento engañoso, el papa explica:

De ese modo se establece una separación, o aun una oposición en algunos casos, entre la enseñanza del precepto, que es válida en lo general, y la norma de la conciencia individual, que es la que tomaría la decisión final acerca de lo que es bueno y lo que es malo. (VS 56)

En otras palabras, el MTM diría, “Sí, el adulterio en general es malo, pero no en tu caso” o “Tú eres el único que puede decidir si lo que estás haciendo es bueno o malo”.

¿Qué hay detrás de la línea de pensamiento del MTM? Juan Pablo II lo explica de esta manera:

Sobre esta base se hace un intento de legitimizar las llamadas soluciones 'pastorales' que son contrarias a las enseñanzas del Magisterio, y justificar una hermenéutica 'creativa' según la cual la conciencia moral no está de manera alguna obligada, en todos los casos, a cumplir un precepto negativo particular. (VS 56)

En otras palabras, aun cuando el Sexto Mandamiento (“un precepto negativo particular”) diga “No habrás de cometer adulterio,” el MTM tendrá una manera de interpretarlo en tu caso, que te dejará cometerlo de todos modos.

Es complicado – o no

En realidad, el proceso de razonamiento moral es muy claro y directo en lo que concierne a las cosas que la ley moral no permite.

Digamos que yo quiero hacer el acto sexual con una determinada persona. Primero, traigo a mi mente la ley moral, que es también la Ley de Dios, “de conformidad con el bien verdadero.” Ésta dice que yo puedo hacer el acto sexual sólo con mi legítima esposa. Luego, utilizando mi capacidad de razonar, me hago la pregunta “¿Es esta persona, con la que deseo hacer el acto sexual, mi legítima esposa?”. Finalmente, utilizo mi razón para llegar a una conclusión. Si la respuesta es no, entonces la conclusión será “no debo hacerlo”.

Cuando se trata de preceptos morales negativos ¿por qué se ponen complicadas las cosas? Una razón son los MTMs. Otra es que a la gente le gusta que se le mienta si eso les deja hacer lo que quieren.

Con frecuencia, a la gente le gusta engañarse a sí misma por esa misma razón.
Hay cosa malas que algunas personas de veras, de veras quieren hacer. Hay alguna gente que no sólo quiere hacer malas cosas sino también tener justificación para hacerlas. Quieren que los demás digan que están haciendo bien. Los MTMs son los facilitadores.

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