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miércoles, 8 de enero de 2014

El Papa de Martini

por John Vennary
Traducido por Roberto Hope del artículo publicado
en la página de Catholic Family News en Internet : http://www.cfnews.org/page88/files/065837621bedf51d45b91a5e75699ef5-174.html

Italia Elogia al Liberal Cardinal Martini, quien quería que la Iglesia Católica Cambiara”
Ese fue el encabezado del Boston Globe del 4 de septiembre de 2012, a la muerte del Carde­nal Carlo María Martini. La prensa mundial se hizo una sola voz elogiando al antiguo arzobis­po de Milán, visto alguna vez como posible contendiente al papado.
Como usualmente es el caso, la prensa adoraba a Martini, no por su apego a la Fe Católica de todos los tiempos, sino por el gusto que tenía por desafiarla.
Los medios encomiaban a Martini como “un pensador con la mente abierta” que “tocaba un acorde original en los asuntos de la iglesia.” [1]
¿Cuáles eran algunas de las ideas radicales de Martini?
En su última entrevista, que Martini solicitó que no fuera publicada hasta después de su muer­te, Martini dijo que la Iglesia Católica está “atrasada 200 años.”
Martini dijo, además, “Nuestra cultura se ha hecho vieja, nuestras iglesias y nuestras casas religiosas son grandes y están vacías, el aparato burocrático de la Iglesia crece y nuestros ritos y nuestro atuendo son pomposos.”
Martini exhortaba a abrir la recepción de la Eucaristía a los católicos divorciados y vueltos a casar, aconsejando contra lo que él llamaba “discriminación”.
En su libro Conversación Nocturna con el Cardenal Martini, publicado en 2010, Martini insis­te, “No se puede hacer a Dios un Dios Católico. Dios está más allá de todas las barreras y fronteras que le intentemos crear.” [3]
En el mismo libro, hablando del diálogo con los no-católicos, el Cardenal Martini dijo que, una vez que hablas con franqueza con miembros de varias otras religiones, “Hasta vas a estar contento de que la otra persona sea protestante o musulmana.”[4]
Martini reconocía que el disentimiento de Humanae Vitae que manifestaron los obispos alemanes y austriacos, “apunta en una dirección que podríamos promover hoy en día.” [5]
Martini proponía un enfoque más colegiado y sinodal al gobierno de la Iglesia. [6]
En el 2007, “cuando la Misa Tridentina del Siglo XVI fue introducida como una opción para las iglesias católicas romanas, Martini dijo que se rehusaría a celebrarla.” [7]
No obstante eso, en el primer aniversario de la muerte del Cardenal, el Papa Francisco alabó a Martini como “un padre para la Iglesia entera”
Francisco prosiguió, llamando a Martini una figura “profética” y “un hombre de discernimiento y paz” [8]
De modo semejante, en su abyecta entrevista con el ateo editor de La Reppublica, Eugenio Scalfari, Francisco se refirió al Cardenal Martini como “alguien que me es muy querido y tam­bién lo es a Usted.”[9]
Los comentadores optimistas aducen que “debemos leer a Francisco a través de Benedicto.” Eso puede ser cierto en parte. Pero parecería ser más exacto, sin embargo, “leer a Francis­co a través de Martini,” ya que Francisco parece estar siguiendo el programa progresista deli­neado por el radical cardenal italiano.
La página web Chiesa, de Sandro Magister, identifica a Francisco como el “Papa de Martini”, y un sueño hecho realidad para el ala progresista de la Iglesia post-Conciliar. [10]
En la misma línea, Hans Küng no tiene más que elogios para el más reciente documento del Papa Francisco, señalando, “En su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, el Papa Fran­cisco habla claramente a favor de una reforma de la Iglesia a todos los niveles'. Él específica­mente aboga por reformas estructurales concretamente una descentralización hacia las dió­cesis y comunidades locales, una reforma de la función del papado, la elevación del laicado contra un clericalismo excesivo; está a favor de una presencia más efectiva de las mujeres en la iglesia, sobre todo en los cuerpos que toman decisiones. Y claramente se pronuncia a favor del ecumenismo y del diálogo inter-religioso, especialmente con el judaísmo y con el Islam.” [11]
Todas estas causas radicales, y otras más, fueron abanderadas por el Cardenal Carlo María Martini.
Cuando consideramos algunas de las palabras y acciones del Papa Francisco, no podemos sino observar que sigue la trayectoria del Cardenal Martini. No es poca cosa el que en el Cónclave de 2005, que eligió a Ratzinger al papado, el Cardenal Bergoglio no sólo era el contendiente principal, sino que “los votos de los que apoyaban a Martini, junto con otros más, convergieron en ese entonces precisamente en Bergoglio. Ocho años después, en mar­zo de 2013, fueron nuevamente los “martinianos” quienes apoyaron la elección de Bergoglio como papa. Esta vez con éxito”.[12]
Bergoglio ha sido considerado por mucho tiempo como el “candidato de Martini” que habría de convertirse en el “Papa de Martini”. Así fue que el editor del National Catholic Reporter, Thomas C. Fox, publicó el encabezado elogioso: “El sueño del Cardenal Martini: La Iglesia de Francisco”. [13]
Convergencia de Martini y Bergoglio
Tres áreas iniciales en las que el Papa Francisco parece hacer eco de Martini son su trata­miento de la homosexualidad, su afirmación de que Dios no debe ser considerado un “Dios Católico”, y la actual discusión de la posibilidad de permitir que los católicos divorciados y vueltos a casar reciban la Eucaristía.
Hay más temas de convergencia que serán tratados el mes próximo junto con otra similitud entre Bergoglio y Martini: ambos, de cuándo en cuándo, emiten declaraciones con las cuales un católico tradicional no estaría en desacuerdo.
Por ahora, sin embargo, nos enfocaremos en los tres puntos antes mencionados.
Homosexualidad
En Conversaciones Nocturnas, el Cardenal Martini dice, “Sé que hay parejas de homosexua­les que son gente tenida en alto y con espíritu público. Nunca se me ha preguntado, y nunca se me ocurriría, juzgarlas.”[14]
De manera semejante, el Papa Francisco dijo a reporteros en su vuelo de regreso de Río de Janeiro, “Si alguien es 'gay' y busca al Señor y tiene buena voluntad ¿quién soy yo para juz­garlo?” [15]
Cualquier moralista católico notará inmediatamente que la pregunta está siendo respondida a la inversa. “Mi” opinión personal sobre la disposición subjetiva de una persona no debe venir primero en la discusón, sino más bien la moralidad objetiva del acto. Tanto Bergoglio como Martini dan una falsa impresión de la enseñanza moral católica al empezar con lo subjetivo, en vez de con lo objetivo.
Ninguno de nuestros dos clérigos comienza manifestando que los actos homosexuales son intrínsicamente perversos; que no hay conjuntos de circunstancias que pudieran jamás jus­tificar los actos homosexuales; que el acto con personas del mismo sexo es una grave falta contra la naturaleza, grave pecado contra Dios, pecado mortal que lleva el alma al infierno por toda la eternidad si no se arrepiente de él, y que es uno de los cuatro pecados que cla­man venganza al Cielo.
Una vez que el orden objetivo ha sido establecido, podemos pasar a lo subjetivo. ¿Qué hay del alma que sufre estas tentaciones y trata de vencerlas? En tal caso, cualquiera que esté combatiendo la tentación de un pecado grave tiene derecho a nuestras oraciones y nuestro apoyo para ayudarle a sobreponerse a una inclinación inmoral. La cuestión de la homosexua­lidad puede ser explicada sin insertarse “uno mismo” en ella: “Jamás se me ocurriría juzgar­los”; “¿quién soy yo para juzgar?”
Más aún, estas declaraciones de “¿quién soy yo para juzgar?” lo hacen caer en manos de los enemigos de la Iglesia, que constantemente arguyen que el catolicismo es demesuradamen­te “moralista” en contra de los homosexuales.
Para Bergoglio, la observación más caritativa que podemos hacer es que es un hombre de declaraciones descuidadas, un hecho reconocido ahora por cualquier persona que piense con claridad (aun los que no son católicos).
Para Martini, sin embargo, su “jamás se me ocurriría juzgarlos” es un sutil embate, que des­carga en su intento de minar la doctrina católica contra la homosexualidad.
Esto resulta obvio cuando leemos los comentarios de Martini sobre la homosexualidad, con­tenidos en Conversaciones Nocturnas, que citaremos completos:
Después de decir “jamás se me ocurriría juzgarlos,” Martini dice, además, “La Biblia juzga la homosexualidad con palabras duras. El trasfondo de esta práctica problemática en el mundo antiguo, cuando los hombres utilizaban niños y amantes varones junto con sus familias. Ale­jandro el Grande es un ejemplo famoso. La Biblia quiere proteger a la familia, el espacio de la mujer y los hijos.”
Obsérvese lo que hizo Martini: Nada dice de lo objetivamente pecaminoso del acto, sino que arguye que la Biblia habla en contra de la homosexualidad sólo como un tipo de injusticia contra la mujer y los hijos de un hombre que comete actos homosexuales. Nuevamente, la moralidad es trasladada de un plano que se centra en Dios a uno en el terreno de lo humano. Y ¿qué hay de los homosexuales que no están casados? ¿es permisible para ellos la homo­sexualidad, ya que no invade el “espacio” de nadie?
Martini prosigue: “En la Iglesia Ortodoxa es considerada una abominación. En la Iglesia Pro­testante se trata más liberalmente; hasta tiene parejas de homosexuales en su clero, a las que se les permite ejercer su ministerio siempre y cuando no promuevan la homosexuali­dad. Estamos al tanto de las pruebas cruciales que sobre esta materia pasa la Iglesia Angli­cana. En el judaísmo, los ortodoxos prohíben severamente la homosexualidad; en el judaís­mo reformado también hay sinagogas particulares para los homosexuales.”
Una vez más, Martini traslada el énfasis, de la naturaleza objetiva del acto a un sondeo de cómo las religiones no católicas encaran el tema, lo cual carece de valor para esta discusión. Martini hace hincapié, más en un planteamiento ecuménico y colegial que en uno que descan­se en la verdad objetiva y en la moralidad católica tradicional.
Martini continúa: “Estamos buscando nuestro camino entre esta diversidad. Las inquietudes más profundas de las Sagradas Escrituras, sin embargo, son la protección de la familia y un espacio saludable para los hijos – algo que ahora se ve en las parejas de homosexuales.”
¿Qué ha hecho Martini? Poner en el lugar equivocado el énfasis primario, de la relación del alma del homosexual con Dios a su relación con su mujer y su familia; algo importante pero secundario. También cae en el discurso, supuestamente positivo, de que las parejas de homo­sexuales proveen un “espacio saludable para los niños”
Además insinúa, por la forma como estructura su argumento, que la Iglesia Católica debe tomar en cuenta las diversas actitudes de las religiones falsas para construir su propia ense­ñanza sobre este asunto, para “buscar su camino entre esta diversidad”, implicando que todos estos “diversos” puntos de vista tienen algún valor.
Martini sigue: “Como resultado, me estoy inclinando hacia una jerarquía de valores en estos asuntos y básicamente no hacia una igualdad. Ya he dicho más de lo que debía haber dicho. Procedamos juntos, respetuosamente, por caminos diferentes, pero no debemos llegar a los golpes por causa de esos caminos diferentes. Ya he mencionado los límites señalados por la Biblia.” [16]
Sin embargo, según lo encuadra Martini, los límites “bíblicos” parecen sólo proscribir la homo­sexualidad a hombres que sean maridos y padres.
Esta parece ser la táctica normal de Martini. No dice que una cierta enseñanza de la Iglesia esté equivocada, pero tampoco dice que sea la correcta. Luego desangra a muerte el tema con un montón de verborrea que encamina al lector hacia una postura liberal.
El Cardenal Martini prosigue, hablando de la compasión que el clérigo debe tener hacia cual­quiera que esté luchando con esta “orientación sexual.” Hasta aquí va bien. Pero luego rela­ta de un joven que conoció cuya homosexualidad le era “una carga” al joven, que le haciá “sentirse avergonzado.”
Curiosamente, Martini no habla de la lucha del joven en términos de un pecado que debe ser vencido, sino simplemente que debemos “ayudarle”. Y, como el psicólogo en quien el joven finalmente confió, “debemos prestarle un oído que escuche y le dé aliento.” [17] Martini nunca deja en claro si este joven estaba tratando de librarse de la práctica homosexual, o simple­mente aprendiendo a aceptar su orientación. Esto lo deja abierto. En ningún momento se refiere a los actos homosexuales como pecaminosos.
Éste no es el único caso en el que el antiguo Arzobispo de Milán propuso ideas perturbado­ras relacionadas con la homosexualidad.
En su libro de 2012, Credere e Conoscere (Fe y Conocimiento), el Cardenal Martini demarca su propio curso con relación a las uniones civiles de homosexuales. “Estoy en desacuerdo con las posturas de aquéllos en la Iglesia que objetan las uniones civiles,” dice Martini. “No está mal que, en vez del sexo casual entre hombres, dos personas tengan cierta estabilidad” y que “el estado pueda reconocerlas.”
Escribiendo en la época en que se publicó el libro, John Henry Westen advirtió, “El Cardenal Martini dice que hasta puede entender (pero no necesariamente aprobar) los desfiles del “orgullo gay”. Él dice estar de acuerdo con la promoción que la Iglesia hace del matrimonio tradicional para la estabilidad de la especie humana; sin embargo, agrega: 'no es correcto expresar discriminación alguna contra otros tipos de uniones'. “ [18]
Cuando tales declaraciones, viniendo de un hombre altamente reverenciado por los moder­nos jesuitas como un erudito y heróico caudillo ¿es de asombrarse que los jesuitas de hoy en día estén plagados de homosexualidad en el sacerdocio? ¿que las preparatorias y universi­dades jesuitas [de los Estados Unidos] sean amigables hacia los homosexuales? ¿que el apodo que se les da ahora a los presidentes de preparatorias jesuitas sea el de “Dueños de Galerías,” mismo apodo que se les da a los homosexuales?[19] [en los Estados Unidos].
Y la mayor cuestión de todas ¿por qué habría un Católico de pensamiento recto elogiar públi­camente al Cardenal Martini como una “figura profética” y un “Padre para la Iglesia entera”?
Dios “no es Católico”
Otro punto perturbador de intersección de Martini con Bergoglio es su declaración de que “Dios no es Católico”.
Como se citó anteriormente, en Conversaciones Nocturnas Martini asevera que “No puedes hacer de Dios un Dios Católico. Dios está más allá de todas las barreras y fronteras que nosotros queramos crearle.” [20]
En forma parecida, el Papa Francisco dijo en su entrevista con La Reppublica “Yo creo en Dios; no en un Dios Católico; Dios existe y yo creo en Jesucristo, su encarnación. Jesús es mi maestro y mi pastor, pero Dios, el Padre, Abba, es la luz y el Creador.” [21]
¿“No puedes hacer un Dios Católico”?
En días más cuerdos de la Iglesia, un niño de ocho años reprobaría el examen para su Pri­mera Comunión con sólo decir eso.
Es difícil descifrar lo que los prelados quisieron dar a entender con tales declaraciones, pero podemos intentar hacer un esclarecimiento educado, a la luz de la orientación ecuménica del presente. Los prelados inclinados al modernismo, tales como Martini y Bergoglio, argüirían que es triunfalista el afirmar que la Iglesia Católica es la única y verdadera Iglesia. ¿Quizás habrán ya evolucionado al punto en el que consideran triunfalista el sostener que Dios es un Dios Católico o, para expresarlo de mejor manera, que el único Dios verdadero es el Dios del catolicismo?
La declaración de Martini/Bergoglio destruye la unidad de la Revelación Divina. En última instancia, la Revelación Divina es una verdad coherente, no un desarticulado montón de fragmentos engarzados entre sí. Contrariamente a la aseveración de Martini, no somos nosotros quienes le imponemos “barreras y fronteras” a Dios, sino que es la Revelación entera que Dios enseña de Sí Mismo.
Pues ¿qué es el Dios verdadero, si no Aquél que es “omnipotente, eterno, inmenso, incom­prensible, infinito en intelecto y voluntad y en toda perfección”, Aquél que es “sustancia espi­ritual singular, totalmente simple e inmutable” junto con todos los demás atributos definidos por Vaticano I? [22]
Y¿quién es este Dios, si no el Dios Trino y Uno, Padre, Hijo y Espíritu Santo?
Y ¿quién es Jesús, si no la Segunda Persona de la Santísima Trinidad que se encarnó, murió en la Cruz para nuestra Redención y fundó una ecclesia para enseñar, gobernar santificar y ofrecer adoración al Padre en nombre de Él?
Y ¿qué es esta ecclesia, si no la unidad social establecida por Cristo para la salvación, el Cuerpo Místico de Cristo?
Y ¿cuál es el nombre de esta sola y única unidad social establecida por Cristo, fuera de la cual no hay salvación? La Iglesia Católica.
Entonces, el único Dios verdadero es el Dios del Catolicismo; o, para usar su expresión, el “Dios Católico”.
¿Por qué están tan ansiosos el Cardenal Martini y el Papa Francisco de decir a los periodis­tas que “No hay un Dios Católico”? Esto es preocupante, pues sólo aquéllos con una men­talidad no católica consideran a Dios algo distinto del Dios del Catolicismo: “Un Señor, una Fe, un Bautismo” (Eph. 4). Sólo los no católicos le rezan a un dios no católico. Y si Martini y Bergoglio no desean confundir o ser mal intepretados ¿por qué insisten en hacer declaracio­nes temerarias a la prensa mundial?
¿Es Dios un espíritu de forma libre – una 'fuerza' nebulosa – a la cual podamos imponerle cualquier forma que queramos? ¿No sería éste un encuadre Kantiano de Dios, que no parte de la realidad objetiva de Quién y Qué es Dios, sino más bien de la perspectiva subjetiva que tenemos de Él? ¿Tienen los protestantes su propio Cristo, que no fundó una Iglesia? ¿Tienen los judíos, los musulmanes y los Hindús su propio Dios, que no es Trinidad y en el cual no hay lugar para Jesucristo? ¿Es este dios no católico un tipo de deidad masónica que, supuesta­mente, está por encima de todas las religiones?
No podemos separar a Cristo de su Iglesia, como lo hacen los protestantes. No podemos separar a Cristo de la Divinidad, como lo hacen los judíos, los musulmanes, los hindús y las religiones paganas. No podemos separar a Cristo de la unidad entera de la Revelación Divi­na, la cual sólo se encuentra en Su única y verdadera ecclesia.
Entonces, afirmar que Dios no es un “Dios Católico”, da la impresión de que Dios puede ser cualquier otra cosa distinta del Dios de la Única Iglesia Verdadera, es separar a Cristo de la plenitud de la Revelación Divina. Esto no es un pequeño crimen, ya que San Juan nos amo­nesta: “Todo espíritu que separa a Jesús no es de Dios sino del Anticristo.” (1 Jn 4:3)
En efecto, la desorientación diabólica que sufre la alta jerarquía, de la cual nos previno la Her­mana Lucía de Fátima, nunca pareció más diabólica que ahora.
Comunión para los divorciados y vueltos a casar
El Cardenal Martini favorecía un nuevo trato que abriría la recepción de le Eucaristía a los católicos divorciados y vueltos a casar.
Mientras repite que “la Iglesia sostiene la indisolubilidad del matrimonio”, Martini presenta luego una historia emocional para pedir una nueva política: “Una mujer, por ejemplo, es aban­donada por su marido y encuentra a un nuevo compañero, quien se hace cargo de sus tres hijos. Este nuevo amor tiene éxito. Si a esta familia se le discrimina, no sólo es la madre apartada (de la Iglesia) sino también sus hijos. Si los padres sienten como si estuvie­ran fue­ra de la Iglesia y no experimentan su apoyo, la Iglesia perderá a la generación futura.” [23]
En primer lugar, alguien debía haberle recordado a Martini el principio moral fundamental de que no podemos hacer el mal (administrarle sacrílegamente la comunión) para alcanzar un bien.
Aunque nos conmiseremos de cualquiera que se encuentre en circunstancias difíciles, una discusión de la doctrina y la moral católica debe siempre partir de lo que es objetivamente verdadero y no de los casos difíciles. Necesitamos reafirmar los hechos de la indisolubilidad del matrimonio, la imposibilidad de cualquier autoridad humana para romper lo que Dios ha unido, y la verdad, como la manifestó Nuestro Señor Mismo, que aquéllos a quienes Dios ha unido en un matrimonio sacramental válido no pueden divorciarse y casarse nuevamente. [24] Quienquiera que haga eso “comete adulterio”, (Lc 16:18) lo cual es un pecado mortal que impide recibir la Eucaristía sin previa confesión y enmienda de vida.
Es imposible para el Cardenal Martini, o para otros clérigos, del rango que sea, cambiar la verdad sobre estos puntos.
Sin embargo, bajo el Papa Francisco, un declarado entusiasta de Martini, se habla de pronto de un todavía no especificado “nuevo trato” que pueda permitir a los divorciados y vueltos a casar a recibir la Eucaristía.
Los obispos de Alemania al presente están considerando lineamientos para permitir esta nueva práctica. Arguyen que el Papa Francisco abrió esta posibilidad en su entrevista con periodistas en el avión en que regresaba de Río de Janeiro en agosto. Los obispos también alegan que tienen la autoridad para promulgar estos nuevos lineamientos según el Evangelii Gaudium de Francisco, que, como ellos lo interpretan, señala que esos asuntos pueden decidirse localmente por las conferencias nacionales de obispos.[25]
Ya el Cardenal Kasper dijo al periódico semanal Die Zeit, que a los católicos divorciados y vueltos a casar, pronto se les permitirá recibir el Sacramento (la Eucaristía)[26]
Igualmente, el Sínodo Extraordinario de Obispos sondeará si los católicos divorciados y vuel­tos a casar podrían recibir la Comunión. El Arzobispo Lorenzo Baldisseri, recién nombrado Secretario General del Sínodo de Obispos, dijo que el asunto se discutirá “sin tabús”. Baldis­seri también dio a entender que el Sínodo podría encontrar una solución considerando la prác­tica de la Iglesia Ortodoxa, que permite volverse a casar bajo ciertas circunstancias. [27]
El jaloneo ya ha comenzado, cuando el Arzobispo Gerhard Múller, Prefecto de la Congrega­ción para la Doctrina de la Fe, del Vaticano, reafirmó la enseñanza de la Iglesia que prohíbe los sacramentos a esos católicos si no hay una previa anulación de su matrimonio. Müller señaló en un artículo del Osservatore Romano del 22 de octubre que “la plena economía sacramen­tal no puede hacerse a un lado con un 'llamado a la misericordia' ”. A pesar de eso, el anun­cio de la discusión “sin tabús” del tema en el Sínodo de octubre, apareció un mes des­pués de la declaración de Müller. [28]
El episodio entero trae a la mente el recuerdo de la Comisión sobre el Control de la Natalidad designada durante el Concilio Vaticano II, que hizo surgir las falsas esperanzas de que algo inmutable, la prohibición de la contraconcepción por la Iglesia, podría cambiarse de alguna manera. Como resultado de las opiniones vertidas en esa Comisión, los católicos comenza­ron a actuar como si la enseñanza ya se hubiera alterado, lo que los llevó a su ruina espiri­tual. Una expectativa semejante se ha establecido aquí, que predeciblemente tendrá resulta­dos semejantes. [29]
Cómo habrá de desarrollarse el asunto está por verse. Bajo el Papa Francisco y esto es algo que no está a su favor parece que todo puede suceder.
Pues ¿qué debemos pensar si el Papa Francisco elogia al renegado Cardenal Martini como un “Padre para la Iglesia Entera” y una “figura profética”? [30]
El próximo mes cubriremos otros aspectos perturbadores del Cardenal Martini, incluyendo su ecumenismo, sus desquiciantes declaraciones sobre la eutanasia y el aborto, su llamado a los católicos a que asistan a servicios religiosos no católicos, y otras observaciones de “men­talidad abierta” que lo hacen una “figura profética” para no otra cosa que una apostasía masiva
Notas:
[1] “The Man Who Never Got to be Pope Bows Out” (El Hombre que Nunca Llegó a ser Papa se Retira), Irish Times 11 de septiembre de 2002
[2] “Translated Final Interview with Martini,” (Entrevista Final con Martini traducida) National Catholic Reporter (NCR), del 4 de sep de 2012 [énfasis añadido]. John Allen de NCR explica que Martini concedio la entrevis­ta el 8 de agosto de 2012 a su correligionario jesuita el Padre George Sporschill, con quien colaboró en Conversaciones Nocturnas, y a una amiga italiana llamada Federica Radice Fossati Confalonieri. Radice dijo a los medios italianos que Martini leyó y aprobó el texto de la entrevista, con el propósito de que fuera un tipo de “testamento espiritual” a ser publicado después de su muerte. Fue publicado originalmente en el periódico italiano Corriere della Sera.
[3] “Night Conversations with Cardinal Martini, The Relevance of the Church of Tomorrow” (Conversaciones Nocturnas con el Cardenal Martini, La Relevancia de la Iglesia del Mañana), Entrevista con el Padre George Sporschill [Mahwah; Paulist Press, Traducción al inglés, 2012; el original en italiano se publicó en 2010] p 15
[4] Ibid., p. 29.
[5] Ibid., p. 93.
[6] “Martini calls for a New Council" (Martini llama a un Nuevo Concilio.... Casi), National Catholic Reporter, 11 de octubre de 1999. Ver también “The Pope´s Debt to Martini” (La Deuda del Papa con Martini), Marco Garzonio, traducción al inglés en chiesaexpressonline.it, 15 de octubre de 2013; publicado originalmente por Corriere della Sera, 11 de octubre de 2013.
[7] Cita de “Cardinal Carlo Mario Montini; Obituarios, Arzobispo de Milán que abogaba por una reforma de la Iglesia y en una época fue visto como papa potencial” Daily Telegraph, 5 de septiembre de 2013.
[8] Pope Francis Hails Cardinal Martini as ‘a Father for the whole Church’” (El Papa Francisco Elogia al Cardenal Montini como 'un Padre para la Iglesia Entera'), Catholic Herald, 2 de septiembre de 2013.
[9] “El Papa, Cómo Cambiará la Iglesia”, La Reppublica, 1° de octubre de 2013.
[10] “El Papa de Martini: El sueño hecho Realidad” Chiesa, 15 de octubre de 2013.
[11] “El texto del Papa Francisco es un llamado para la reforma de la iglesia en todos los niveles” Hans Küng, The Tablet, 29 de noviembre de 2013.
[12] “Cardinal Martini’s Dream, the church of Francis” (El sueño del Cardenal Martini, la iglesia de Francisco) Thomas C. Fox, National Catholic Reporter, 23 de octubre de 2013
[13] Ibid.
[14] Conversaciones Nocturnas, p. 98
[15] “On Gay Priests, Pope Francis Asks, ‘Who Am I to Judge?’” (Sobre los Sacerdotes Gay, el Papa Francisco pregunta ¿Quién soy yo para juzgar?), New York Times, 29 de julio de 2013.
[15] Conversaciones Nocturnas, p. 98
[17] Ibid pp 98-99
[18] “Cardinal Martini and the False Theology Promoting Homosexuality” (El Cardenal Martini y la Falsa Teología que Promueve la Homosexualidad). John Henry Westen, Lifesite News, 27 de marzo de 2012
[19] El Padre jesuita Paul Shaugnessy afirma llanamente que el problema de los recintos univeritarios amiga­bles a los homosexuales puede rastrearse al gobierno mismo de los jesuitas. Observa que algunos de los más prestigiosos puestos en las universidades jesuitas, tales como los de administrador y presidente, son ocupados generalmente por sacerdotes jesuitas extraoficialmente conocidos como “Dueños de Galerías”. Esos jesuitas, hábiles para conseguir fondos, son descritos por el Padre Shaughnessy como “sacerdotes 'gay', discretos, convincentes, bien vestidos, en sus cincuentas o tempranos sesentas.” En su artículo ¿Son católicos los jesuitas?, el Padre Shaughnessy pasa a explicar “En tanto los jesuitas viejos son notorios por su acalorada pasión anti-papa, los Propietarios de Galerías despliegan una total apatía hacia la religión en todas sus formas. Convencionalmente liberales, son favorables al uso del condón y a la ordenación de mujeres, menos como una declaración de hecho que como un dicho de moda – como puede ser el ponerse la gorra de beisbol con la visera hacia atrás... Las enseñanzas de la Iglesia, siendo en gran medida una irrelevancia, tienen una mínima importancia en la formación de la opinión de los Propietarios de Galerías, que tienden a considerar al catolicismo ortodoxo – como el boxeo y la heterosexualidad – como una de las burdas diversiones de la clase trabajadora.” “Are Jesuits Catholic?” (¿Son católicos los Jesuitas?) Paul Shaughnessy, The Weekly Standard, 3 de junio de 2002 Citado en Status Envy: The Politics of Catholic Higher Education (Envidia de Estatus: La política en la Educación Superior Católica) por Ann Hendershott, {New Brunswick: Transaction Publications, 2009], p 83
[20] Conversaciones Nocturnas, p. 15
{21] “El Papa, Cómo Cambiará la Iglesia”, La Reppublica, 1 de octubre de 2013.
[22] Vaticano I, 1870, Constitución Dogmática Dei Filius, Capítulo 1°.
[23] Entrevista Final con Martini Traducida (al Inglés) National Catholic Reporter, 4 de septiembre de 2012.
[24] La teología moral católica permite la separación de los casados por razones graves, pero no el divorcio y vuelta a casar.
[25] “German bishops eye guidelines for divorced Catholics to take Communion” (Los obispos Alemanes delibe­ran lineamientos para que los católicos divorciados puedan recibir la comunión) National Catholic Reporter, 27 de noviembre de 2013
[26] “Divorced People Soon to Receive Sacraments, says Cardinal” (Los Divorciados Pronto Podrán Recibir los Sacramentos, Dice un Cardenal) Agencia Giornalistica Italia, Dec. 12, 2013.
[27] “Church should take new approach towards question of Communion for Remarried Catholics” (La Iglesia debe tomar una nueva postura respecto a la cuestión de la Comunión para los Católicos Vueltos a Casar) Vatican Insider, Nov. 28, 2013.
[28] Desafortunadamente, en la edición impresa del número de enero de CFN surgió una anomalía que acciden­talmente suprimió parte del texto. La edición impresa dice, “.. apareció un mes después de que el episodio de Múller vuelva a la mente...” en tanto que debe ser como se reproduce aquí: “... apareció un mes des­pués de la declaración de Müller. El episodio entero trae a la mente...” Pedimos disculpas por cualquier confusión que este error haya causado.
[29] Observaré aquí, que yo creo que Francisco a final de cuentas no cambiará esta práctica de negar la Euca­ristía a los divorciados y vueltos a casar. Sin embargo, una cantidad tremenda de sacrilegio y confusión innecesaria será el resultado de la necia noción que ahora está perpetrándose, de que esta prohibición podría ser relajada. Tiendo a creer que, no importando la dirección que el Papa Francisco quisiera seguir sobre este punto, habrá un número suficiente de cardenales y obispos que aconsejen al Papa, que habrán de convencerlo de que esto es algo que no puede ser cambiado. Hasta el Arzobispo Müller, quien no puede ser tachado de conservador, reconoce que, admitir a la Eucaristía a los divorciados y vueltos a casar no puede ser permitido.
[30] Al escribir este artículo, tan brutalmente honesto, sobre el triste estado de la Iglesia actual, me veo obligado a recordar a mis lectores, que nada de esto constituye un velado intento de presentar una postura sedeva­cantista, teoría que no comparto.



Impreso en el Catholic Family News de Enero de 2014.
Una Revista mensual, Católica y Tradicional

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